4 resultados
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Jericó y Acor - Privilegio y responsabilidad
El lector hará bien, en primer lugar, en volverse a los dos capítulos de Josué mencionados arriba y leerlos detenidamente. Proporcionan un muy sorprendente e impresionante testimonio del doble efecto que produce la presencia de Dios con su pueblo. En el capítulo 6 se nos enseña que la Divina Presencia aseguró la victoria sobre el poder del enemigo.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La Cena del Señor
La institución de la Cena del Señor debe ser considerada por toda mente espiritual como una prueba realmente conmovedora de los tiernos cuidados y del amor del Señor por su Iglesia.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La disciplina de la asamblea
Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre (Salmo 93:5).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Los compañeros de David y los amigos de Pablo
Las líneas siguientes son un extracto de una carta dirigida a un amigo, y a pedido de él son enviadas como un mensaje a la Iglesia de Dios. ¡Quiera el Espíritu Santo revestirlas de su poder!
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Públicamente y por las casas
El título de este artículo ha sido tomado del discurso de despedida de Pablo ante los ancianos de Éfeso en Hechos 20. Muestra, de manera muy convincente, la íntima relación que existe entre el trabajo de maestro y el de pastor. El apóstol dice: Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros públicamente y por las casas (v. 20).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: ¿Qué eres: ayuda o estorbo?
Entre todas las gracias que nos ha concedido el Señor, una de las más grandes es el privilegio de estar presentes en la asamblea de su amado pueblo, donde él ha puesto su nombre. Podemos afirmar con absoluta confianza que toda alma que ama verdaderamente a Cristo se complacerá en hallarse allí donde él ha prometido estar.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Un cuerpo
Estos pasajes presentan una verdad que yo creo que es de fundamental importancia para todos nosotros, tanto individual como corporativamente: la Iglesia en su conjunto es el templo de Dios, y todo creyente es hecho tal, de manera tan real, literal y absoluta, como el templo de la antigüedad en que Dios moraba; solo que, naturalmente, de una manera diferente.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Volvamos
Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
Capítulo de @book, de @author
La importancia de la oración en el servicio pastoral
Leyendo Deuteronomio 9:13-14, 18, 26 y 29 notamos una cualidad muy necesaria en un pastor.
Capítulo de @book, de @author
No señorearse sobre los demás
En el Antiguo Testamento, en el libro de los Jueces, tenemos una historia llena de enseñanza para nosotros respecto a este tema. Dios, por medio de Gedeón, logró una gran victoria sobre sus enemigos. Entonces los israelitas querían hacerle rey.
Capítulo de @book, de @author
Otros pastores
Si bien el Señor Jesús es nuestro modelo perfecto, también podemos aprender mucho de otros personajes bíblicos que fueron pastores. Observándolos podemos sacar buenas lecciones para ser un verdadero pastor. Pero también hay advertencias, porque igualmente existían pastores malos, y debemos aprender de sus errores para no seguir su mal ejemplo. Veamos ahora a estos pastores:
Capítulo de @book, de @author
¿Quién es el que llama a uno a ser pastor?
Aunque Moisés mismo no se sentía capaz, el llamamiento que recibió venía directamente de Dios: “Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel. Entonces Moisés respondió a Dios: ¿Quién soy yo…?” (Éxodo 3:10-11). Acerca de David leemos:
Capítulo de @book, de @author
Resumen
Por las explicaciones del Nuevo Testamento queda claro que con el don de «pastor» de hecho no se trata de una persona, sino más bien de un don espiritual, otorgado por Dios a uno de sus hijos, quien lo ejerce en el poder del Espíritu Santo.
Capítulo de @book, de @author
Algo más importante que el sacrificio o la ofrenda
Por muy importantes que sean todos estos aspectos, existen por lo menos cinco cosas que agradan aún más al Señor que el sacrificio o la ofrenda.
Sección del libro @book, de @author
Algunos principios para guiarnos
1) Lo que sembremos es lo que cosecharemos. Es un principio de la propia naturaleza. Si yo siembro trigo, anticipo cosechar trigo. Si siembro muy pocas semillas, la cosecha será escasa, pero si siembro abundantemente, la cosecha tiene posibilidades de ser amplia. En las cosas espirituales es igual, lo cual incluye nuestras ofrendas al Señor.
Sección del libro @book, de @author
¿Cómo administrar las ofrendas en la iglesia?
Pablo escribió a los creyentes de Corinto como iglesia, lo que él había enseñado en todas las iglesias, que pusieran aparte un donativo, una ofrenda, cada primer día de la semana, según habían prosperado durante la semana. Este dinero debía ser guardado hasta que se presentara una necesidad, por ejemplo, para ayudar a los pobres en Judea.
Sección del libro @book, de @author
Conclusión
Pensando en estos preciosos ejemplos comprendemos que ser pastor es un servicio de gran abnegación y entrega a los que se pastorea. No es para hacerse grande o importante, sino todo lo contrario. La meta es formar ovejas muy agradables a Dios, incluso al precio de su propia vida.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
“Considerémonos unos a otros”
Y ahora, como conclusión, echemos un vistazo a la exhortación de Hebreos 10:24: “Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.
Sección del libro @book, de @author
Contraste entre la exigencia del Antiguo Testamento y el tiempo de la gracia
Al leer el Antiguo Testamento queda bien claro que Dios exigía de su pueblo terrenal que le diera anualmente una parte de sus ingresos, es decir, la décima parte o el diezmo. Este era un mandamiento adicional a los sacrificios obligatorios que se debían ofrecer a causa de los pecados cometidos, al impuesto del templo y a parte de las cosechas del campo, entre otras ofrendas.
Sección del libro @book, de @author
¿Cuáles son los resultados?
¡Qué maravilloso es que otras personas puedan ser bendecidas por medio de nuestras ofrendas! Ellas a su vez agradecerán y bendecirán al Señor y nuestro donativo subirá a Dios en olor fragante, lo cual agradará Su corazón. Leemos en Filipenses capítulo 4 que el donativo que ellos habían enviado a Pablo cuando él estaba encarcelado suplió sus necesidades.
Sección del libro @book, de @author
¿Cuándo dar nuestra ofrenda?
Pablo dijo a los Corintios que apartaran sus ofrendas al comienzo de cada semana, según hubieran prosperado durante la semana pasada (1 Corintios 16:1-2). Así, con base a esto, un domingo podían apartar un poco más, otro domingo, quizás algo menos.
Sección del libro @book, de @author
¿Cuánto nos pide el Señor?
¿Nos pide el Señor realmente el diezmo (o sea el 10%) de nuestros ingresos, como en varias congregaciones muchos predican y exigen? Romanos 12:1 nos da la respuesta: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.
Sección del libro @book, de @author
David
Antes de ser rey de Israel, David cuidaba las ovejas de su padre. Era pastor. Fue el quien escribió el Salmo 23. Pudo hacerlo porque él mismo como pastor sabía lo que un buen pastor debe hacer. Pero también porque como oveja gozaba de los cuidados de su Buen Pastor, Dios. Cuando David se ofreció para ir a pelear contra Goliat, convenció a Saúl con estas palabras:
Sección del libro @book, de @author
Donativos u ofrendas personales
Aunque apartemos nuestra ofrenda cada primer día de la semana, cuando estamos reunidos, la Biblia también nos exhorta a ayudar personalmente a un hermano necesitado, como vimos en 1 Juan 3:16-17. Es una cosa privada entre el necesitado y yo, delante del Señor.
Sección del libro @book, de @author