68 resultados

Dar gracias

Pedro, un niño de ocho años de edad, había ido a visitar a su tío, un creyente que siempre daba gracias a Dios antes de comer y acostumbraba leer la Biblia y arrodillarse con su familia para orar antes de acostarse. Todo esto le causó gran impresión a Pedro, quien se preguntó por qué su padre no hacía lo mismo. Cuando volvió a casa, durante el desayuno dijo:

Capítulo de @book, de @author

¿De qué son miembros?

La Santa Palabra no nos habla de miembros de una iglesia particular. Sólo habla de los miembros en el sentido de que todos los verdaderos hijos de Dios son miembros de un solo cuerpo. “Somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25).

Capítulo de @book, de @author

“Debe” y “haber”

Cierto día, una madre recibió de su hijo de nueve años de edad esta cuenta: «Mamá debe a Santiago: Por haber lavado los platos: 15 $ Por haberme portado bien en clase: 20 $ Por haber barrido la cocina: 10 $ Por haber paseado a mi hermanito: 15 $ Total: 60 $»  

Capítulo de @book, de @author

Destruiste todo el esfuerzo del infierno y de la muerte

Después de los versículos 16 a 18, tan destacables por su precisión profética, de la cual Cristo debía conocer toda la realidad “a fin de que se cumpliese la Escritura”, él apela a aquel que había sido su fuerza durante toda su vida (Salmo 22:19-21). En Getsemaní

Capítulo de @book, de @author

Días sombríos

Días sombríos vendrían para los habitantes de la casa encantada. Sin embargo, en sus corazones todo era luz.

Capítulo de @book, de @author

Días terribles

Cuando Jade Preciosa vio la expresión feroz de su padre, sintió que su corazón se le salía del pecho. Sin hacer ruido, salió sigilosamente de la habitación, atravesó el patio y empezó a correr con todas sus fuerzas. Era necesario advertir a Fan-Tu y encontrar a Sinn-Hap antes de que regresara a casa.

Capítulo de @book, de @author

Dios nos cuida

En el este de una bahía bastante grande, muy junto a la costa del mar Báltico, se encontraba una pequeña finca. Las ventanas de la casa miraban hacia el sur y el oeste, todas con vista sobre el mar.

Capítulo de @book, de @author

Dios responde

En la casa de los misioneros, Si-Hiang conversaba con la señora Studd. –Usted se quedará con nosotros, dijo esta última. Nos ayudará a cuidar las niñas, a su pequeña Alegría y a nuestra pequeña Gracia.

Capítulo de @book, de @author

¿Dónde está Dios?

Los chicos salen de la escuela dominical. Acaban de aprender que Dios es «omnipresente», es decir, que está en todas partes. En la calle se encuentra un hombre a quien el alegre grupo llama la atención. –¿De dónde vienen ustedes? –pregunta a uno de los chicos. –De la escuela dominical. –¡Ajá…! –dice el forastero–, entonces, te voy a hacer una pregunta.

Capítulo de @book, de @author

Dos de menos

–¡Miren aquí! –dijo Ana al entrar barriendo, y cerró la puerta con fuerza tras ella. Miren, el abuelo me dio veinticinco peniques. Sí, veinticinco peniques porque saqué el polvo de su habitación y ordené todo. ¿No es magnífico? Excitada, saltó a través de la pieza y con ojos brillantes miró a sus hermanas Elena y Maya, quienes leían sentadas junto a la ventana.

Capítulo de @book, de @author

Dos naturalezas en pelea

Capítulo de @book, de @author

El camino de la salvación

Capítulo de @book, de @author

El campamento

Cabe temer cierta confusión en la manera de considerar lo que la Escritura nos dice acerca del campamento de Israel. La historia de este pueblo ofrece tantas analogías como contrastes con nuestra propia posición, tal como lo muestra, en particular, la epístola a los Hebreos, y nosotros debemos tomar en cuenta tanto las unas como los otros.

Capítulo de @book, de @author

El castigo

Un rey, quien quería el bien para su pueblo, deseaba que todos fueran felices y le sirvieran con gusto. Se entristecía al ver que muchos de sus súbditos eran esclavos del opio. Cuando alguien usa esta droga, es muy difícil que ella lo deje en libertad. Esta sustancia va dañando la salud y lleva a sus esclavos a hacer cosas malas con tal de conseguirla. Es peor que tomar bebidas alcohólicas.

Capítulo de @book, de @author

El conocimiento de la salvación

Abra ahora la Biblia y lea usted el versículo que muestra cómo el creyente puede saber que tiene la vida eterna: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

Capítulo de @book, de @author

El espejo

El padre de Ricardo le había prometido llevarlo al jardín zoológico. Cuando llegó el día señalado, su madre lo bañó bien y le puso la mejor ropa que tenía, la de pasear. Mientras esperaba a su papá, Ricardo se entretuvo jugando en el jardín. Claro, como te podrás imaginar, al rato estaba bastante sucio. Cuando su papá llegó y lo vio, le pidió que se bañara de nuevo y cambiara su ropa.

Capítulo de @book, de @author

El Espíritu Santo en el creyente

Capítulo de @book, de @author

El favor de Dios

Capítulo de @book, de @author

El gigante vencido

En una región de los Estados Unidos hay bosques de árboles enormes, tan altos y fuertes como gigantes. Los vientos más poderosos no consiguen voltearlos. Sin embargo, algunos yacen caídos en el suelo. ¿Qué pudo haberlos derribado?

Capítulo de @book, de @author

El gozo de la salvación

Hallará en las Escrituras que, si usted es salvo por la obra de Cristo y está seguro de ello por la Palabra de Dios, va a conservar el gozo de la salvación por el Espíritu Santo que mora en cada creyente.

Capítulo de @book, de @author

El gran paraguas negro

Un año en que los campos de Inglaterra sufrían una larga sequía, algunos campesinos cristianos decidieron reunirse con el fin de orar especialmente para que el Señor enviara la lluvia tan necesaria. El día fijado cada uno se dirigió al lugar de reunión. La pequeña María llegó llevando un paraguas negro casi tan grande como ella.

Capítulo de @book, de @author

El hijo del capitán

Al capitán de un barco de carga se le había permitido llevar consigo a su hijo para que fuera conociendo el mar. Durante algunos días hubo buen tiempo; pero después se desató una tormenta. El barco era fuertemente sacudido y el ruido de las olas era tan estridente que no dejaba oír nada más.

Capítulo de @book, de @author

El hombre

Capítulo de @book, de @author

El insulto cruel, el oprobio sangriento del cual te colmó el mundo

Los versículos 16 al 21 nos hacen discernir la delicadeza inigualable del Señor y los sufrimientos que padeció a este respecto. Exteriormente él era un hombre como los otros, pero, entre otras diferencias, tenía en sí mismo una nobleza y una distinción moral infinitas. Ellas se ven aquí pisoteadas por los hombres, esos perros desencadenados contra él.

Capítulo de @book, de @author