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The Mackintosh Treasury

Si el creyente vuelve a pecar, ¿qué pasa entonces?

Es cierto que, si el pecador perdonado comete pecado, su comunión con Dios es interrumpida y que ella solo puede ser restablecida por la sincera confesión de su pecado. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6). Pero, si bien mi comunión puede ser interrumpida, mi título jamás puede ser anulado.

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Si el creyente vuelve a pecar, ¿qué pasa entonces?

La verdad es que, si un pecador perdonado vuelve a pecar, su comunión queda interrumpida y solo puede ser restablecida por la sincera confesión de su pecado. “Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos…; pero si andamos en luz,… tenemos comunión… y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7).

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Si Jehová ensancha tu territorio… añadirás tres ciudades

“Y si Jehová tu Dios ensanchare tu territorio, como lo juró a tus padres, y te diere toda la tierra que prometió dar a tus padres, siempre y cuando guardares todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy, para ponerlos por obra; que ames a Jehová tu Dios y andes en sus caminos todos los días; entonces añadirás tres ciudades más a estas tres, para que no sea derramada sangre inocente en m

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Si obedeciereis… yo daré

Así hubiese sido si Israel hubiese obedecido la ley de Dios. “Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.

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Si tal raíz brota

Pero volvamos a las serias palabras del amado autor. Traza un cuadro muy solemne del fin de aquel que causó el brote de la raíz de amargura.

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Siempre la idolatría

Tal vez se diga: «Bien, pero ¿tiene esto algún aviso para nosotros; los cristianos tenemos algo que aprender del becerro fundido por Israel? Las prevenciones dirigidas a Israel contra la idolatría, ¿tienen algo que decir a la Iglesia; estamos en peligro de inclinarnos ante alguna imagen?

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Significado invariable de la palabra “eterno” en el Nuevo Testamento

Creemos que la Palabra de Dios enseña la eternidad del castigo con la mayor amplitud y claridad. La palabra griega traducida “eterno” o “para siempre”, aparece unas setenta veces en el Nuevo Testamento. Daremos algunos ejemplos: “Ser echado en el fuego eterno” (Mateo 18:8). “Para tener la vida eterna” (Mateo 19:16).

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Siquem

Después Jacob se adelanta hasta Siquem y se compra allí un terreno, de modo que permanece fuera de los límites que Dios le había asignado, indicando, por el nombre mismo que pone a su altar, cuál es el estado espiritual de su alma. Le llama: “Dios, el Dios de Israel” (cap. 33:20). Esto es tener una escasa estimación de Dios.

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Situación sin salida

Los que “descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades” (Salmo 107:23-24). ¡Cuán verdadero es esto! Y a pesar de ello ¡cómo retroceden nuestros cobardes corazones delante de las “muchas aguas”!

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“Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2)

Este capítulo nos ofrece una exposición muy completa de la parte dada a Aarón y a su casa como tipo de la porción espiritual del sacerdocio cristiano. Basta leer ese relato para comprender nuestra porción real.

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Solemnes advertencias para nosotros

Por ello, esforcémonos en seguir adelante por un camino santo, separados del mundo y de todo lo que sea suyo, alimentando y animando la esperanza de la venida de nuestro Señor.

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Solo la sangre hace propiciación por el alma

El segundo punto al cual hemos aludido está claramente indicado en el versículo 11: “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”. La relación entre estos dos puntos es muy interesante.

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Somos limpios de todo pecado

Consideremos, en primer lugar, el versículo 7: ¿De qué somos limpiados? De todo pecado. Pasemos ahora al 8: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”. ¿Se contradicen estos versículos? Ciertamente que no. Ambos están perfectamente de acuerdo.

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Somos llamados a andar conforme a la verdad de la unidad del cuerpo

Ahora bien, debemos tener en cuenta que esta verdad de la unidad del cuerpo no es una mera abstracción –una especulación estéril–, un dogma muerto. Es una verdad práctica, formativa, influyente, a la luz de la cual somos llamados a andar y a juzgar todo alrededor de nosotros, como también juzgarnos a nosotros mismos. Así ocurrió con los fieles de Israel en la antigüedad.

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Su amor

Cuanto más atentamente meditamos la historia de los cristianos profesantes

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Su aparición delante de Dios por nosotros: “Entró Cristo… en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios”

Muchísimas personas se inclinan a confundir dos cosas que, aunque conectadas inseparablemente, son totalmente distintas: la intercesión y la expiación. Como no ven la perfección divina de la expiación, buscan de alguna manera en la intercesión lo que la expiación ya ha consumado.

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Su caída

Ahora seguiremos a nuestro querido apóstol en la escena más oscura y humillante de toda su historia; una escena que difícilmente podríamos entender o explicar si no conociéramos algo de las infinitas profundidades de la gracia divina, por un lado, y de los terribles abismos en los que aun un santo de Dios o un apóstol de Cristo son capaces de hundirse si no son guardados por el poder divino, po

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Su confesión

Al final del capítulo 6 de Juan tenemos una clara y hermosa confesión de Cristo de los labios de nuestro apóstol; una confesión que las circunstancias hicieron más conmovedora y poderosa.

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Su convicción

La referencia que tenemos de nuestro apóstol en Juan 1, es sin duda muy breve, pero encierra mucho significado. “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro [o piedra])” (Juan 1:41-42).

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Su educación

Al meditar la historia de Moisés, es necesario considerar a este gran siervo de Dios desde el doble punto de vista de su carácter personal y de su carácter típico.

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Su fe

El final del capítulo 14 de Mateo presenta una escena de la vida de nuestro apóstol en la cual nos detendremos con provecho unos momentos. Ofrece una exquisita ilustración de su conmovedora pregunta: “Señor, ¿a quién iremos?”.

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Su fundamento

Aquí se nos presenta claramente el verdadero fundamento de la disciplina en la Asamblea. El lugar de la presencia de Dios debe ser santo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). No se basa sobre el miserable principio de: “Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú” (Isaías 65:5). Gracias a Dios, no.

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Su futura aparición por los suyos: “Y aparecerá por segunda vez… para salvar a los que le esperan”

Hasta aquí, en cuanto a la expiación y la intercesión. Solo nos resta tratar el Advenimiento, la segunda venida del Señor. Deseamos especialmente recordarle al lector que, al tratar la muerte de Cristo, hemos dejado completamente sin tocar un punto importante que está relacionado con ella, a saber, nuestra muerte en él.

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Su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios

Hebreos 7:25 nos muestra otra parte muy preciosa de la obra sacerdotal de nuestro Señor, a saber: su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

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