Isaías
Isaías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 22

El espíritu materialista

Cuando una calamidad amenaza a la gente del mundo, una de sus reacciones consiste en rodearse de todas las precauciones humanas (v. 8-11). Pero hay otra actitud peor aún: es el dejarse estar. Aquí, mediante una prueba, Dios acaba de invitar a Israel a llorar y a humillarse: Él les cantó endechas, por decirlo así (Mateo 11:16-17). Ahora bien, el pueblo no solo no se lamentó sino que –cosa extraña– ¡se entregó al júbilo y a la alegría! ¡Esta filosofía –llamada materialista tiene muchos adeptos en nuestro atormentado siglo! Ya que la existencia es tan breve –dicen esos insensatos– y que estamos a merced de una catástrofe, aprovechemos el presente momento lo más alegremente posible. Es lo que resume la corta frase: “Comamos y bebamos, porque mañana moriremos”. El apóstol Pablo la cita a los corintios como para decirles: Si no debiera haber una resurrección, no nos quedaría sino vivir efectivamente como bestias, con el único goce del instante que pasa: “Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos porque mañana moriremos” (1 Corintios 15:32, Lucas 17:27).

Los versículos 15 a 25 ponen a un lado al mayordomo infiel, figura del Anticristo, para establecer al hijo de Hilcías, Eliaquin (el que Dios establece), hermosa figura del Señor Jesús (v. 22-24; comp. Apocalipsis 3:7).