Josué
Josué

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 21

Consecuencia de una elección ambigua

En contraste con los levitas cuya porción era Jehová mismo, volvemos a encontrar a las dos tribus y media fuertemente adheridas a sus bienes terrenales. Colmadas con los tesoros tomados del enemigo y bendecidas por Josué, parece que todo irá bien para los hombres de Rubén, Gad y Manasés. ¡Pero no! Sufrirán una gran pérdida al volver a pasar el Jordán que antiguamente habían atravesado de manera tan notable. Esta vez no tienen el arca para acompañarlos. Esta permanece en Canaán. Tal vez se diga: ¿Y qué más pueden hacer? ¡Sus familias están al otro lado!

El versículo 19 del capítulo 22 prueba que aún había tiempo para introducirlas a ellas también en el país. Además, dice el Señor Jesús: “El que ama a hijo o a hija más que a mí, no es digno de mí” (Mateo 10:37). Desgraciadamente, muchos jóvenes cristianos después de haber empezado y luchado bien, se han alejado del Señor y del pueblo de Dios. Y con frecuencia ha sido por causa del hogar que han establecido siguiendo su propia voluntad, sin respetar los derechos de Dios. Nos parece oír la pregunta más bien triste que formula el Señor Jesús a sus discípulos: “¿Queréis acaso iros también vosotros?” (Juan 6:67). Querido lector, si él le hiciera la misma pregunta, ¿contestaría como lo hizo Pedro?