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La reunión de edificación
1 Corintios 14 nos presenta un cuadro de ella. Toda la congregación está reunida y, por medio de un hermano u otro, el Señor da un “salmo”, una “doctrina”, una “revelación”. No se trata, propiamente dicho, del ejercicio de los dones; pero “podéis profetizar todos uno por uno”.
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La reunión de oración
Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo (o mejor dicho: “están de acuerdo”) en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos (Mateo 18:19).
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La Iglesia del Dios viviente
La reverencia
Es evidente que la reverencia debe acompañar a un verdadero espíritu de adoración. Como entramos en el Lugar Santísimo, nuestra alma debería estar llena de reverencia y santo temor, como corresponde a la presencia de Dios.
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La Iglesia del Dios viviente
La santidad de Dios
La disciplina en la Iglesia es una necesidad a causa del Santo y Verdadero (Apocalipsis 3:7), quien está en medio de su pueblo. Él, como lo leemos en Habacuc 1:13, es muy limpio de ojos para ver el mal y no puede soportar el agravio. Allí donde el Santo tiene su habitación no es posible permitir que continúe una situación en la que el pecado no es juzgado.
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La Iglesia del Dios viviente
La sujeción
Es necesario agregar que el pasaje de Efesios 5 nos recuerda que esta relación bendita lleva consigo los pensamientos de jefatura y de sujeción, como debieran aparecer en la unión matrimonial.
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La Iglesia del Dios viviente
La unidad del Espíritu
Si hay un solo cuerpo de creyentes en Cristo que es reconocido por Dios, ¿no deberíamos entonces prescindir de todos los demás cuerpos hechos por el hombre y reunirnos simplemente como miembros de aquel solo Cuerpo?
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La Iglesia del Dios viviente
La unidad visible
En los días de los apóstoles, los creyentes en Cristo eran, en un sentido exacto, un cuerpo visible en la tierra. Dios, al igual que el hombre, podía verlos como un cuerpo. No había divisiones entre ellos. Todos los creyentes de una localidad se reunían en un mismo lugar. Estaban unánimes, felices y en comunión con todos los cristianos de otras partes de su provincia.
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La Iglesia del Dios viviente
Lamentación e identificación
Cuando Pablo escribió a los corintios sobre el mal no juzgado que estaba dentro del grupo que ellos formaban, tuvo que reprenderles porque estaban envanecidos en lugar de lamentar tal situación, luego de lo cual bien podrían haber quitado de en medio de ellos al que había pecado de tal forma (1 Corintios 5:2).
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The Mackintosh Treasury
Laodicea
No quisiera terminar sin decir unas palabras sobre Laodicea. Nada puede ser más vívido o notable que el contraste que existe, en todos los aspectos, entre Laodicea y Filadelfia. Laodicea representa el último período del cuerpo profesante cristiano. Está a punto de ser vomitada como algo intolerablemente nauseabundo para Cristo. No se trata aquí de crasa inmoralidad.
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La Iglesia del Dios viviente
Largas oraciones que predican
La oración verdadera no consiste en decir al Señor una multitud de cosas. Tampoco consiste en repetir frases familiares ni declaraciones doctrinales como si estuviéramos explicando principios a Dios o dándole mucha información. Las oraciones largas que, al fin y al cabo, terminan siendo predicaciones, no son más que conferencias y exposiciones hechas por hombres arrodillados.
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The Mackintosh Treasury
Las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor
Habiendo tratado lo que considero que es, por lejos, el punto más importante de nuestro tema, pasaré a considerar, en segundo lugar, las circunstancias en que fue instituida la Cena del Señor. Estas circunstancias fueron particularmente solemnes e instructivas.
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Las divisiones
Nada hay más sencillo, en verdad, que el principio del funcionamiento de una asamblea fundada sobre la unidad del Cuerpo de Cristo. Su aplicación, en cambio, ha llegado a ser de las más delicadas en la actual confusión eclesiástica.
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La Iglesia del Dios viviente
Las enseñanzas de la primera epístola a los Corintios
La primera epístola a los Corintios es preeminentemente la epístola del orden o, bien podríamos decir, del procedimiento dentro de la Iglesia, como ya lo hemos señalado en el segundo fascículo de esta serie. Por tal razón recurrimos a esta epístola para hallar la instrucción concerniente a la correlación que debe existir entre las asambleas de creyentes.
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La Iglesia del Dios viviente
Las enseñanzas de la segunda epístola a los Corintios
Si pasamos a la segunda epístola a los Corintios hallamos que ésta se dirige A la iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya (cap. 1:1).
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La Iglesia del Dios viviente
Las iglesias de Galacia
Vemos también que la epístola a los Gálatas fue escrita no a una sola asamblea, sino “a las iglesias de Galacia”. Pablo pensó en todas ellas como un testimonio unido acerca de Cristo, a las cuales Satanás estaba procurando apartar de la esperanza del Evangelio.
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La Iglesia del Dios viviente
Las mujeres en Éxodo 35:22-26
Con relación a la edificación del tabernáculo, las mujeres vinieron con los hombres “y trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas de oro… ofrenda de oro a Jehová”.
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The Mackintosh Treasury
Las personas para quienes fue instituida la Cena del Señor
Vamos a considerar ahora, en tercer lugar, las personas para quienes –y para quienes solamente– se instituyó la Cena del Señor. Fue instituida para la Iglesia de Dios, para la familia de los redimidos.
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Las reuniones de edificación
Cuando la asamblea se halla reunida para la edificación, el Señor es quien da. Obra por medio de los “dones” calificados para ello. Estos son llamados a ser, no la boca de la asamblea, con igual privilegio que los demás, para hablar a Dios, sino la de Dios para hablar a la asamblea (1 Pedro 4:11). Esta acción puede ejercerse en todas las reuniones.
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La Iglesia del Dios viviente
Las santas mujeres de antaño
Cuando el apóstol Pedro exhorta a las esposas en cuanto a su comportamiento, menciona a las santas mujeres de otros tiempos. Se refiere a la conducta de Sara como ejemplo. Estas palabras, dadas por el Espíritu Santo mediante Pedro, son útiles para el desarrollo de nuestro tema. Por eso las citamos aquí a continuación.
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Lo que a Dios le complace
¿Realmente crees que Dios estableció una ley obligatoria, la cual exige un diezmo? ¿Realmente piensas que, hoy, en el tiempo de gracia, el diezmo del Antiguo Testamento es lo que a Dios le agrada? ¿Piensas que Dios se complace cuando nuestro motivo para ofrendar es el de recibir más de lo que hemos dado? Las respuestas a estas preguntas son un resonante ¡No!
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Lo que Dios requiere
Dios es un Dios de amor y así requiere el amor. Dios es un Dios de misericordia, entonces requiere la misericordia. Dios es un Dios de justicia, entonces requiere la justicia. Dios es un Dios de reconciliación, entonces requiere la reconciliación. Y, Dios busca la obediencia.
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Lo que permanece
Lo que tienen que hacer los creyentes de hoy es obedecer a la Palabra tal como hicieron los primeros cristianos, aquella Palabra que los apóstoles, ya desaparecidos desde hace mucho tiempo, dejaron transmitida fielmente según la inspiración divina que habían recibido.
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La Iglesia del Dios viviente
Lo vergonzoso de una cabeza no cubierta
Toda mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se hubiese rapado. Porque si la mujer no se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra (1 Corintios 11:5-6).
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Los cargos
El Nuevo Testamento habla repetidas veces de hermanos llamados a ocuparse de la iglesia o asamblea local como “ancianos” u “obispos” (vigilantes, supervisores, sobreveedores), y como servidores o “diáconos” (Hechos 11:30; 14:23; 20:17, 28; Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3; Tito 1; 1 Pedro 5:1; Santiago 5:14, y también Hebreos 13:17).
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