10 resultados
Pláticas sencillas
Reproches de Jesús
¡Cuánto debía sufrir el Señor al ver la ceguera y la incredulidad de los que lo rechazaban, siendo ellos mismos testigos y objetos de su gracia maravillosa! Por lo tanto, dolido a causa de las consecuencias que ello acarrearía para las ciudades más favorecidas, les dirigió reproches y profetizó la desgracia que las alcanzaría el día del juicio.
Sección del libro @book, de @author
Se apartó
Ezequiel había visto la nube dejar lentamente el santuario, detenerse a la entrada del templo, después a la puerta de la ciudad, para luego desvanecerse en el monte de los Olivos. Jesús se apartó. “Salió Jesús de la casa” (Mateo 13:1); se fue “a un lugar desierto y apartado” (Mateo 14:13); “de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón” (Mateo 15:21).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Señor del día de reposo
En el capítulo 11 Jesús da pleno testimonio del rechazamiento del que es objeto, y lo siente dolorosamente en su corazón. Aquí, este rechazamiento se acentúa y, además, las consecuencias para el pueblo judío son manifiestas: el repudio del pueblo y su juicio.
Sección del libro @book, de @author
La Iglesia del Dios viviente
Siete cosas divinas en Mateo 18:20
Ya hemos hablado del maravilloso versículo de Mateo 18:20. Mientras está nuevamente ante nosotros en relación con el tema de este capítulo, deseamos señalar algo más de la plenitud de este versículo lleno de promesas. Tomándolo palabra por palabra veamos las siete cosas divinas que ellas señalan:
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Tomar su cruz y seguir al Maestro
Aunque los discípulos anunciaran el reino de los cielos, y el mismo Rey estuviera presente en la persona de Jesús, no debían esperar que el Señor estableciera la paz en la tierra en ese tiempo. Él lo hará un día. Para eso, quitará a los malos por medio de los juicios. Allí, Jesús estaba obrando en gracia, sin ejecutar juicio alguno.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Tres curaciones
Después de haber presentado los caracteres de los que participarán en su reino, el Señor desciende hacia su pueblo para actuar en gracia y con potestad, a fin de librarlo de las consecuencias del pecado y del poder del diablo; se manifiesta como Emanuel, Dios con nosotros, el mismo que había dicho a Israel: “Porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una advertencia a los discípulos
Para ir al monte de los Olivos era necesario salir de la ciudad, descender hasta el torrente de Cedrón y subir la colina enfrente de Jerusalén. En vez de dejarse agobiar por el peso de todo lo que le esperaba, Jesús aprovechó el tiempo de la marcha hacia Getsemaní para advertir a los discípulos lo que sucedería. La profecía de Zacarías iba a cumplirse:
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una apariencia de piedad
Tras demostrar el estado ruin de los jefes del pueblo, Jesús sintió la necesidad de advertir a las multitudes, y a los discípulos, para que distinguieran entre la manera de actuar de estos jefes religiosos y la Escritura que ellos enseñaban. Su respeto exterior por la Palabra divina incitaba a que se considerara su conducta; esto debería hacerse siempre.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una cuestión referente al matrimonio
Jesús continuó su obra de amor sanando a las multitudes que lo seguían de Galilea a Judea. En vez de convencerse viendo las obras que Jesús hacía, los fariseos vinieron a él con preguntas para tratar de ponerlo en oposición a las enseñanzas de Moisés, dadas para el régimen de la ley.
Sección del libro @book, de @author
Una hora
¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.(Mateo 26: 40-41)
C. S. C.
Pláticas sencillas
Una pregunta en cuanto a la resurrección
Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una señal
Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.
Sección del libro @book, de @author