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El yugo desigual comercial
Consideremos ahora el yugo desigual en su aspecto comercial, tal como lo vemos en el caso de las sociedades comerciales. Si bien no presenta un aspecto tan serio como el que acabamos de considerar –pues en este compromiso uno puede librarse con mayor facilidad que en el conyugal–, no deja de ser un obstáculo al testimonio del creyente.
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El yugo desigual filantrópico
Solo nos resta considerar el aspecto filantrópico del yugo desigual.
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El yugo desigual matrimonial
Consideremos, primeramente, el yugo doméstico o matrimonial. ¿Qué pluma sería capaz de describir las angustias del alma, la miseria moral, así como las perniciosas consecuencias para la vida espiritual y el testimonio, que surgen del matrimonio de un creyente con una persona inconversa?
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El yugo desigual religioso
Al echar ahora una ojeada al aspecto religioso del yugo desigual, quisiera asegurarle a mi lector que no es de ninguna manera mi deseo herir los sentimientos de nadie describiendo las pretensiones de las diferentes denominaciones que veo alrededor de mí. No es esa en absoluto mi intención.
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Encuentros y despedidas
Cuando se acercaban a su hogar, se sobresaltaron al ver a Sinn-Tek surgir repentinamente de un seto y precipitarse hacia ellas: –¡Honorable madre, hermana mayor! ¡Oh, es terrible! El honorable padre está furioso. Cerró la puerta para que ustedes no entren.
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Introducción
Nadie que tenga el sincero deseo de manifestar un carácter de discípulo puro y elevado, así como de promoverlo en sus hermanos, puede dejar de experimentar un sentimiento de grande tristeza y abatimiento al contemplar el cristianismo de nuestros días.
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Introducción
Hay dos casas que ocupan un lugar muy prominente en las páginas inspiradas: La casa de Dios y la casa del siervo de Dios. Dios atribuye una gran importancia a su casa, y justamente porque es suya. Su verdad, su honor, su carácter y su gloria están comprometidos en el carácter de su casa.
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La casa del creyente en el Antiguo Testamento
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La casa del creyente en el Nuevo Testamento
Tal vez se objete que todo lo que hemos dicho hasta ahora sobre este punto no respira más que la atmósfera del Antiguo Testamento, y que los principios y pruebas sólo han sido deducidos de allí.
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La casa encantada
Jade Preciosa se volvió hacia Sinn-Tek: –Hermano mío, ¿a dónde vamos a pasear hoy? Pero antes de que Sinn-Tek tuviera el tiempo de responderle, Sinn-Chang, un pequeño gordo y hablador, exclamó: –¡Hermana mía, hermano mío, vamos a la casa encantada! Jade Preciosa sintió un pequeño escalofrío. –¡No me gusta la casa encantada!
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La historia de Si-Hiang
Si-Hiang tenía una larga historia que contar. Su padre era muy pobre y tenía muchos hijos de los cuales la mayor parte, para su gran satisfacción, eran varones.
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La huida
El silencio reinaba en la casa; las mujeres y los niños estaban dormidos. Como era costumbre, los hombres pasaban la noche fuera de la casa, en los salones de juego. El tío número Tres había ido a la cigarrería de opio donde fumaba una pipa tras otra, hasta caer desmayado e inconsciente.
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Lista de los nombres
Jade Preciosa: niña china, personaje principal
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Los extranjeros
Los tres extranjeros usaban trajes chinos, pero ellos no eran chinos.
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Nuevos amigos
Después de un momento que pareció interminable a Sinn-Tek, Jade Preciosa reapareció. Entonces salió rápidamente de su escondite para reunirse con su hermana, quien llevaba algo en su mano: –¡Mira, toma una!
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Un descubrimiento en la pagoda
Días más tarde el llanto de un recién nacido se escuchó en la habitación de Si-Hiang. Ella acababa de dar a luz una niña. Pero cuando las parteras la vieron, dieron un grito de espanto. Sobre un ojo y la mejilla de la niña se extendía una mancha roja, marca de nacimiento que no se borraría jamás. Para los chinos supersticiosos, era una terrible señal de desgracia.
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Una visita en la noche
La honorable madre pasaba por un duro combate. Entre su amor a su hijo, el miedo a su marido y a los diablos extranjeros, el amor prevaleció.
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Abraham y su casa
El segundo pasaje que quiero citar se refiere a la vida de Abraham.
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Algunas consideraciones finales
A menudo uno quisiera tener una regla general para cada uno de los diversos detalles de la administración doméstica. Alguien puede preguntar, por ejemplo, qué tipo de castigos, qué tipo de recompensas y qué tipo de entretenimientos debería adoptar un padre cristiano.
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Ejemplos tomados del Nuevo Testamento
Ahora bien, dejando el Antiguo Testamento, veamos si no hallamos, en las sagradas páginas del Nuevo, amplias y numerosas pruebas en apoyo de nuestra tesis. En esta parte del Libro de Dios, ¿acaso el Espíritu Santo separa la familia de un hombre de los privilegios y responsabilidades que el Antiguo Testamento le confieren? Veremos muy claramente que él no hace nada de eso.
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El gobierno de la casa y las consecuencias
Con respecto a esto ha habido muchos fracasos en el gobierno de nuestras casas. Hemos olvidado el principio del justo gobierno que Dios ha puesto ante nosotros, y que Él nos ha dado un ejemplo al ejercerlo.
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El gobierno moral de Dios
Es de inmensa importancia tener un claro entendimiento de la doctrina del gobierno moral de Dios. Ello resolvería muchas dificultades y zanjaría un sinnúmero de cuestiones. Este gobierno se ejerce con una decisión y una justicia particularmente solemnes.
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El significado de la expresión “casa”
La expresión “casa” abarca tres cosas: la casa misma, los hijos y, dado el caso, los empleados domésticos. Estas tres cosas, ya sea que las tomemos juntas o por separado, deben llevar el sello de lo que pertenece a Dios. La casa de un hombre de Dios debe ser gobernada por Dios, para su gloria y en su nombre. El jefe de una casa cristiana es el representante de Dios.
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Elí y su casa
El comienzo del primer libro de Samuel proporciona una muy solemne prueba de esta verdad: “Y Jehová dijo a Samuel: He aquí haré yo una cosa en Israel, que a quien la oyere, le retiñirán ambos oídos. Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin.
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