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¿Cuándo se verificará esto?
El Señor dice: “Vengo en breve” (Apocalipsis 3:11; 22:20). Y en varias epístolas del apóstol Pablo leemos que, tanto él como los fieles de aquel entonces, esperaban al Hijo de Dios de los cielos. Así, en Filipenses 3:20 leemos: “… los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”.
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¿Cuándo volverán las diez tribus a su tierra?
En Ezequiel 37 hemos visto que tanto Judá (las dos tribus) como Israel (Efraín: las diez tribus) volverán al país y serán reunidos de nuevo allí.
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Depender de cualquier otra cosa es estar perdido
Si estas páginas llegan hasta ti, que aún no tienes un corazón regenerado (aunque tal vez te hayas bautizado y lleves incluso el nombre de «cristiano»), quisiera llamarte la atención sobre el hecho de que la venida del Señor será repentina y serás dejado atrás si él te halla “sin aceite en tu vaso”.
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Después del recogimiento de la Iglesia
En el capítulo 17 del Apocalipsis volvemos a enfrentarnos con el Cristianismo nominal representado bajo el símil de la gran ramera. Tiene las características de Jezabel (Apocalipsis 2:20-21), y en el versículo 9 de este capítulo 17 tenemos una clara alusión a Roma (las siete colinas).
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¡Dios da el gobierno del mundo a príncipes paganos!
Nabucodonosor era la cabeza de oro. Había recibido el imperio directamente del Dios del cielo (v. 37). No se trata aquí del dominio ordinario, como tantos reyes habían tenido antes que él. Se habla aquí expresamente de dominio mundial. En su tiempo, y en el de los posteriores reinos, no habría ningún poder de idéntico valor sobre la tierra.
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¿Dónde se desarrollará esta lucha?
Zacarías 14 nos da la contestación: “Porque yo reuniré a todas las naciones para combatir contra Jerusalén”. “Después saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones… y se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al oriente” (v. 2-4).
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Éfeso
En esta carta tenemos el principio de la historia de la Iglesia o, más exactamente, un reflejo del período post-apostólico. Aparentemente, aún todo está bien en aquella iglesia. ¡Qué cosas más excelentes enumera el Señor! Pero sus ojos, cual llama de fuego, descubren ya el principio de la decadencia: “Pero tengo contra ti que has dejado el primer amor”.
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Egipto y Asiria ¿serán destruidos enteramente?
Hemos visto algo de la enemistad de Egipto y Asiria, y muchos pasajes de la Escritura nos relatan las atrocidades que han cometido y cometerán contra Israel. Por consiguiente, juicios severos sobrevendrán sobre ellos. Mas la gracia de Dios es maravillosa. Incluso para estos terribles enemigos hay aún una bendición.
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Egipto y Siria
Estos dos poderes existirán también en el tiempo del fin. Y, como anteriormente, serán enemigos entre sí y de Israel.
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¡El aliado del rey del Norte!
¿Cómo puede ser que este rey tenga el valor de hacer frente al poder inmenso del Imperio romano, que es el aliado de los judíos? Debe de comprender que no es bastante fuerte para enfrentarse con este poder. Así, en el tipo de Antíoco hallamos que este no se atreve a infringir la prohibición del senado romano y abandona Egipto a su mandato (Daniel 11:30).
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El diablo desatado
En Isaías 24:21-23 se profetiza que, en el mismo tiempo que Jehová va a juzgar a los reyes de la tierra, el diablo y sus ángeles serán juzgados. Estos son “el ejército de los cielos en lo alto” (compárese con Efesios 6:12). El versículo 22 dice que serán encarcelados en mazmorra. Después comienza el glorioso reino de paz (v. 23).
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El estudio profético, ¿es especulativo?
Otro argumento que presentan a menudo para no dedicarse al estudio de las porciones proféticas de las Santas Escrituras, es que dicho estudio es demasiado «especulativo», es decir, que da fácilmente lugar a que se intercale entre la Palabra de Dios y nuestro pobre y ruin entendimiento nuestro propio modo de ver las cosas, nuestros propios designios, a los que podemos confundir con la santa volu
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El gobierno de Dios
Hay una distinción clara entre la posición del hombre antes y después del diluvio. También antes del diluvio había un pueblo de Dios. Pero en ninguna parte hallamos indicaciones precisas en cuanto a su separación del mundo. Además, el gobierno de Dios no se ha manifestado aún en juicio sobre el mal.
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El gran trono blanco
En Apocalipsis 20:11-15 tenemos la resurrección de condenación y el juicio mismo. El trono no está en la tierra, pues la tierra y el cielo huyen de delante del rostro del que está sentado en el trono “y ningún lugar se encontró para ellos”. Los muertos están ante el trono. Como hemos visto, se trata de todos los incrédulos, desde la creación hasta el fin. No hay creyentes entre ellos.
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El hijo de perdición
De 2 Tesalonicenses 2:3 resulta que el anticristo no vendrá antes de que la apostasía haya tenido lugar. En el versículo 3 no se trata de judíos apóstatas. La Escritura nos predice que también la masa del pueblo judaico apostatará en el tiempo final. Hallamos esto en muchos lugares del Deuteronomio, los Salmos y los Profetas. Y el versículo 4 está en relación con ello.
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El hombre de pecado
El pecado se originó por la tentativa del hombre de hacerse igual a Dios, como Satanás lo había prometido a Eva (Génesis 3). Esta tentativa termina en el hombre de pecado, “el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto; tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios” (2 Tesalonicenses 2:4).
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El Imperio greco-macedónico
Como se ha dicho ya, en los capítulos 8 y 11 de Daniel se nos da la historia profética del Imperio greco-macedónico. En el momento que fue dada esta profecía todo estaba sin cumplir. Solamente tres siglos después (de 334 a 326 a. de C.) conquistó Alejandro Magno el Oriente Medio y estableció su imperio. Actualmente, gran parte de estos capítulos se hallan cumplidos.
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El juicio de los vivos
En Mateo 25:31-46 vemos un acontecimiento solemne. El Señor no abate la oposición abierta en un campo de batalla. Aquí ha venido en su gloria y está sentado en el trono de su gloria. Y todos los pueblos se hallan delante de Su trono.
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¡El juicio sobre Rusia!
Rusia no toma en cuenta la presencia de Jehová, pero lo notará a costa de su ruina, cuando venga al país. El ejército poderoso será destruido de una manera ultrajante. Los ejércitos pelearán uno contra otro, siendo destruidos por las enfermedades y las fuerzas del cielo y de la tierra.
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El lucero de la mañana
El apóstol Pedro añade aun en su segunda epístola una exhortación de gran importancia. En efecto, refiriéndose a la Palabra profética dice: “A la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” (cap. 2:19).
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El orden cronológico de los acontecimientos
Si leemos estas partes en relación con Daniel 11, deducimos el siguiente orden: 1. Los reyes del Sur y del Norte atacan simultáneamente a Jerusalén. El último toma la ciudad y produce una matanza terrible. Después dirígese a Egipto. 2. Espantado por los rumores del Norte y del Este (Oriente) vuelve a Palestina, poniendo sitio a Jerusalén.
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El porvenir de las naciones árabes
Hemos visto el porvenir de los países del Norte y del Sur de Palestina. Al Oeste habita un solo pueblo: los filisteos. Pero al lado oriental se encuentran los edomitas, los moabitas y los amonitas, antiguos enemigos de Israel.
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El porvenir del diablo
Entonces, ¿cómo es que tan gran número de cristianos no se ocupan de las profecías, ni entienden casi nada de ellas…? Es sencillamente por la gran astucia de Satanás, el cual ha deslumbrado los ojos de ellos, de modo que no advierten la gran importancia del estudio de las profecías.
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El primer Adán y el postrer Adán
Dios, originariamente, estableció al hombre –como su representante– a la cabeza de la creación terrenal (Génesis 1:27, 28). Sin embargo, el hombre no se contentó con esta posición. En aquel momento en que todo estaba en armonía y en relación perfecta con Dios, se levantó contra Él. Puso en desorden la creación entera y perturbó la relación originaria de ella con su Creador.
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