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El Nombre que congrega

“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).

Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.

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Sobre el culto y el ministerio por el Espíritu

Cinco cartas

Las presentes cartas fueron dirigidas, en 1857, a una asamblea de cristianos con los cuales el autor mantenía estrecha relación, tanto por su ministerio entre ellos como por el afecto que les tenía. Esto le alentó para tratar libremente con ellos temas de trascendente interés mutuo.

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Orientación cristiana

Haced esto en memoria de mí

El Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa después de haber cenado(1 Corintios 11:23-25).Su institución

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Cómo discernir la dirección del Espíritu en la asamblea - Marcas negativas

Muy amados hermanos:

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Cómo discernir la dirección del Espíritu en la asamblea - Marcas positivas

El hombre que intentara definir las operaciones del Espíritu en el despertar o en la conversión de una alma, tan sólo manifestaría su propia ignorancia y negaría, además, la soberanía del Espíritu manifestada en estas conocidas palabras:

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Dios presente en la Iglesia

Amadísimos hermanos:

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El cuerpo de Cristo

“¿Por qué me persigues?”,

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El ministerio y los dones

Leer 1 Corintios 12; Efesios 4:7-16; Romanos 12:4-8; 1 Pedro 4:10-11. En todos estos pasajes se resalta una cosa primordial: el Señor da. En Efesios, es Cristo quien ha dado; en Corintios, es Dios quien “ha colocado” en la Iglesia; en Romanos y en 1 Pedro se tienen dones de gracia diferentes.

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Introducción

Las presentes cartas fueron dirigidas, en 1857, a una asamblea

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Introducción

La Palabra dice, hablando de Jesús: No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20).

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La casa de Dios

La Palabra también nos presenta al conjunto de los creyentes como la casa de Dios aquí en la tierra.

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La Cena y la Mesa del Señor

Los pasajes sobre la institución de la Cena en los tres primeros evangelios y en 1 Corintios 11 hablan en primer lugar a nuestros corazones. ¡Cuánto había “deseado” el Señor comer, por última vez, la pascua con sus discípulos!

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La esposa

Leer Efesios 5:22-32; Mateo 13:45-46; Apocalipsis 19:7-9; 21.

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La Iglesia edificada por los dones

Muy amados hermanos: Volviendo al tema del cual os escribí últimamente, quisiera presentarles el siguiente recorte de un tratado escrito hace nueve o diez años. El autor es un hermano que ha sido muy honrado por Dios entre nosotros y que es personalmente conocido por la mayoría de ustedes. El tratado está redactado en forma de diálogo. Helo aquí:

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La ruina

¿Por qué esta casa, tan bien fundada y edificada en el principio, ha sido arruinada al punto de presentar la confusión actual? Mientras dormían los hombres… un enemigo ha hecho esto (Mateo 13:25, 28).

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Observaciones sobre la dependencia mutua de los santos en las reuniones de edificación, y sobre otros temas

Amadísimos hermanos: En esta carta, mis observaciones serán más deshilvanadas que en las cartas anteriores. Tengo el propósito de hacer énfasis sobre diversos puntos que no podían fácilmente figurar entre los temas que he tratado anteriormente.

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Reunidos en asamblea

La Palabra reconoce ocasiones en que la Iglesia como tal está reunida en la presencia del Señor, teniendo fe en Su promesa: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Estas reuniones tienen cuatro caracteres:

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1. El principio del “remanente”

Cuando Israel hizo el becerro de oro, la justicia de Dios hubiera tenido que destruir al pueblo. Sin embargo, respondió a la intercesión de Moisés y lo perdonó.

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2. El principio según el cual lo que es de Dios subsiste

Hemos visto que si la casa de Dios confiada al hombre ha sido arruinada, no ocurre lo mismo con el cuerpo de Cristo constituido por todos los rescatados. Este, a los ojos del Señor y para la fe, subsiste hoy como en los primeros días.

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Apéndice de la cuarta carta

A lo que dice aquí el autor referente a ciertos defectos en las oraciones, los cuales nunca pueden proceder del Espíritu de Dios, el editor se toma la libertad de añadir unas palabras sobre el mismo tema.

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Apéndice de la primera carta

Por importante que sea la doctrina de la presencia y de la obra del Espíritu Santo en la Iglesia, no hay que confundirla con la presencia personal del Señor Jesucristo en la asamblea de los dos o tres reunidos en Su nombre.

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Apéndice de la quinta carta

Amado hermano:

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Apéndice de la segunda carta

De tal manera eran enfocados estos temas por uno de los primeros hermanos que quisieron reunirse al solo nombre de Jesús.

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¿Cómo funciona?

Efesios 4:15-16 y Colosenses 2:19 nos muestran que el cuerpo obtiene todo de la cabeza, la cual es Cristo en el cielo. De Él, según la obra de cada miembro en particular, “el cuerpo… se aumenta con el aumento de Dios” (Colosenses 2:19, V. M.).

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