100 resultados
Una conducta sumisa y amable
“Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades”: Los “gobernantes y autoridades” son a menudo nombrados en las epístolas. En Efesios 1:21 vemos al Señor resucitado, sentado a la diestra de Dios “sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero”.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una conferencia en Jerusalén
La reunión de los cristianos en medio de las naciones también ofrecía a Satanás un nuevo campo de actividad. Este procuró dañarla desde adentro, tal como lo había hecho exteriormente sirviéndose de los judíos incrédulos para suscitar la persecución, como lo vimos en los capítulos precedentes, mientras que los judíos convertidos turbaron a las iglesias interiormente.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una cuestión referente al matrimonio
Jesús continuó su obra de amor sanando a las multitudes que lo seguían de Galilea a Judea. En vez de convencerse viendo las obras que Jesús hacía, los fariseos vinieron a él con preguntas para tratar de ponerlo en oposición a las enseñanzas de Moisés, dadas para el régimen de la ley.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una curación en día de reposo
Jesús entró nuevamente en la sinagoga un día sábado, donde encontró a un hombre que tenía la mano seca. Los asistentes observaban si lo curaría, para poder acusarlo. Conociendo sus pensamientos, Jesús mandó al lisiado que se levantara delante de todos, y mirándolos dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? (v. 4).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una curación en día de reposo
Otro sábado Jesús entró en una sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Los escribas y fariseos, que siempre buscaban la manera de encontrar a Jesús en falta, lo observaban para ver si sanaría a este lisiado, y así tener de qué acusarlo. Ya los vemos decididos a deshacerse de Jesús a quien no podían soportar.
Sección del libro @book, de @author
Una de sus cabezas como herida de muerte
La cabeza imperial del imperio romano; la sexta cabezaa.
Sección del libro @book, de @author
Una estrella que cayó del cielo
Una estrella que cayó del cieloa.
Sección del libro @book, de @author
Una gran estrella, ardiendo como una antorcha
Potestad (a la que le habría correspondido actuar como luminaria) que abandona su posición de autoridad y sus relaciones con Dios y arde en lugar de alumbrar
Sección del libro @book, de @author
Una gran montaña ardiendo en fuego
Una gran montaña ardiendo en fuegoa (véase 6:14). Mar – véase 7:1.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una niña que “dormía” y una mujer enferma
Al otro lado del lago, Jesús fue recibido por una multitud que lo esperaba. Un jefe de la sinagoga llamado Jairo, llegó a él y se echó a sus pies suplicándole que viniera a su casa porque su hija única de unos doce años, se estaba muriendo. Jesús complació los deseos de este padre afligido y fue con él, acompañado por la gente que lo oprimía.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una nueva travesía
Jesús hizo subir a sus discípulos a una barca para que fueran delante de él a la otra ribera, mientras despedía a la multitud. Ahora sí podía enviarla de regreso, después de haber saciado “a sus pobres… de pan”, como dice el Salmo 132:15. El Señor nunca despide vacíos a quienes se acercan a él; y ellos se habían reunido junto a él (v. 33).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una pecadora en casa de Simón
Un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Mientras estaba a la mesa, “una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 37-38).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una pregunta en cuanto a la resurrección
Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista
Sección del libro @book, de @author
Una salvación universal
El carácter de la gracia es absoluto. No se nos dice que traerá o que ha traído, sino que trae. Esto hace de la salvación, perfectamente cumplida, una cosa actual, inmutable, que no puede cambiarse ni revocarse. Pero, además, aparece a todos los hombres. Su alcance es universal y nadie queda excluido de ella.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Una señal
Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.
Sección del libro @book, de @author
Una tercera categoría de obreros
Al final de este pasaje hallamos una tercera categoría de obreros
Sección del libro @book, de @author
Una vez para siempre
Se ha notado la concordancia que hay entre los cuatro grandes sacrificios y el aspecto bajo el cual cada uno de los cuatro evangelios presenta la obra de Cristo:
Sección del libro @book, de @author
Unas pocas personas (algunos nombres)
Personas contadas y conocidas individualmente por el Señora
Sección del libro @book, de @author
Uno de los cuatro seres vivientes
Uno de los cuatro seres vivientes – véase 4:6-7.
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Unos griegos desean ver a Jesús
Entre las muchedumbres que habían ido a la fiesta se encontraban unos griegos; aunque forasteros en Israel, participaban en la fiesta y anhelaban ver a Jesús. Con este fin se dirigieron a Felipe quien, probablemente asombrado de que unos griegos deseasen ver a Jesús, lo dijo a Andrés, y juntos lo comunicaron a Jesús (v. 20-22).
Sección del libro @book, de @author
Varios dones de gracia
Después del funcionamiento de los dones pasamos, en el versículo 27, a su enumeración, pues ningún don faltaba en la asamblea de Corinto (1 Corintios 1:7).
Sección del libro @book, de @author
Venida del Señor a su templo
Los últimos capítulos del profeta Ezequiel (cap. 40-44) nos hablan de este templo futuro, establecido después de que el último templo –el del anticristo, que edificará este hombre rebelado contra Dios– haya sido definitivamente destruido. Entonces Jehová reedificará su templo, y “vendrá súbitamente… el ángel del pacto” (Malaquías 3:1).
Sección del libro @book, de @author
Pláticas sencillas
Ventajas para los discípulos
“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón” (v. 5-6). Se comprende que, con la perspectiva de la partida de Jesús y de las cosas que les esperaban, los discípulos estuviesen tristes.
Sección del libro @book, de @author
Verán su rostro
Verán su rostroa.
Sección del libro @book, de @author