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El libro de Rut

Crecer en la gracia

Del libro de Rut se desprende un encanto particular, de modo que este breve relato ejerce un gran atractivo incluso sobre el lector más indiferente. Se trata de una historia de amor de otros tiempos, en la cual se mezclan tristeza y gozo, faltas y consagración, vida y muerte, cuyo fin es la llegada del día de las bodas y el nacimiento del heredero. El escenario tranquiliza el alma al transportarnos a regiones campestres en compañía de segadores y espigadores. No obstante, para el cristiano que lee las páginas sagradas teniendo a Cristo como meta, el libro de Rut presenta un interés más profundo que adquiere un significado más rico, porque discierne en todas las Escrituras “lo que de Él dicen” (véase Lucas 24:27).

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Rut

En la confusión que reinaba en Israel en el tiempo de los Jueces, vemos cómo Dios actúa para cambiar la prueba de Noemí y de Rut en bendición, y esto por medio de Boaz. Boaz representa a Cristo que, por su obra, redime a todos los que se reconocen indignos de semejante amor.

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Orientación cristiana

¿A quién anunciamos la muerte del Señor, según 1 Corintios 11:26?

A toda la creación, o sea a todo ser inteligente. Es decir, a los hombres, ángeles, Satanás y sus demonios. No lo hacemos meramente por palabras, sino más bien por el hecho del partimiento del pan.

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Orientación cristiana

El llamamiento de Abraham

Abraham era un adorador de ídolos cuando el Señor le dijo: “Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré”. En el libro de los Hechos vemos que el Dios de la gloria apareció a Abraham. Fue probablemente ésta la primera vez que Abraham tuvo que ver con Dios. ¡Cuán hermosa ha debido de ser esta revelación por la cual el Dios de gloria habló con él!

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Abdías - El mayordomo de la casa del rey

Los años de hambre finalmente llegan a su término y, de nuevo, la palabra de Dios viene a Elías diciendo: “Vé, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra”.

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Acab - El mensaje de Dios

Elías, profeta del Dios vivo, empieza su ministerio público en los más sombríos días del pueblo de Israel. Está encargado de despertar las conciencias y de reconfortar el corazón del pueblo de Dios en los días de ruina. Primeramente debe llevar al desfalleciente pueblo de Dios a tener noción de sus responsabilidades, aplicándoles la palabra de Dios a sus conciencias.

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Capítulo 1

La primera frase: “… En los días que gobernaban los jueces” indica en que época se desarrolló el relato de nuestro libro. La época de los jueces fue un tiempo largo. Empezó tras la muerte de Josué (Jueces 2:6-23) y duró hasta el fin de la vida de Samuel, cuando el pueblo deseaba un rey (1 Samuel 8).

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Capítulo 2

El versículo 1 nos perite ver el objetivo de este capítulo: el de presentar a Rut al hombre poderoso en riquezas, Booz. En los siguientes versículos vemos cómo se lleva a cabo eso. Esta manera de tratar un asunto la encontramos a menudo en las Escrituras, sobre todo en los Salmos.

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Capítulo 3

“Después le dijo su suegra Noemí: Hija mía, ¿no he de buscar hogar a par

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Capítulo 4

“Booz subió a la puerta y se sentó allí; y he aquí pasaba aquel pariente de quien Booz había hablado, y le dijo: Eh, fulano, ven acá y siéntate. Y él vino y se sentó. Entonces él tomó a diez varones de los ancianos de la ciudad, y dijo: Sentaos aquí. Y ellos se sentaron” (v. 1-2).

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El Jordán - El carro de fuego

En esta vida extrañamente agitada, Elías pasa de milagro en milagro, el último de los cuales es el más grande de todos. No hay viaje más notable que su último peregrinaje de Gilgal al Jordán. El profeta, conducido por el Espíritu de Dios, visita lugares que hablan de manera sorprendente de los designios de Dios con respecto a Israel.

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El monte Carmelo - El fuego del cielo

Después de que Abdías hubo entregado el mensaje, el rey Acab fue al encuentro del profeta; inmediatamente lo acusa de ser aquel que turba a Israel.

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El monte Carmelo - La llegada de la lluvia

El juicio abre el camino a la bendición y de esta manera el fuego del cielo es seguido por la lluvia del cielo. El atento oído de Elías percibe el ruido de “una lluvia grande”. Un rumor sobre la cumbre de los árboles, un temblor sobre las aguas –la sorda queja de la tierra– decían al atento oído de Elías que finalmente estaba por llegar el día en que Dios enviaría la lluvia.

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Horeb - El monte de Dios

Llegado a Horeb, el monte de Dios, el profeta busca refugio en una cueva. De nuevo la palabra de Dios le llega con esta pregunta que lo sondea: ¿Qué haces aquí, Elías?

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Jezabel - La huida al desierto

Elías había hecho una bella confesión ante el malvado rey, los falsos profetas y la nación idólatra; ahora debe encontrar una oposición de un carácter muy diferente: la de la malvada Jezabel. El rey era egoísta e indolente, solo preocupado por satisfacer sus concupiscencias y sus deseos y absolutamente indiferente a la religión.

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Ocozías - Ciertamente morirás

De la misma manera que el ministerio público de Elías había empezado con un mensaje de juicio para Acab, se termina con un mensaje de muerte dirigido a su malvado hijo, el rey Ocozías.

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Querit - Se secó el arroyo

El profeta había estado solo con Dios en la oración. Luego había hecho una corta pero bella confesión ante el rey apóstata. Pero Dios reserva a Elías un servicio mucho más elevado; llegará el día en que triunfe sobre el conjunto de las tropas de Baal y vuelva a traer a la nación de Israel al Dios vivo. No obstante, todavía no ha llegado el tiempo para la escena del Carmelo.

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Sarepta - La casa de la viuda

El arroyo se había secado, pero Dios permanecía. Él no olvidaba a su siervo. Conocía sus necesidades y había visto el arroyo seco. Pero no había habido ninguna palabra de advertencia ni nueva directiva antes del desecamiento del arroyo. El amor del Señor provee a las necesidades de sus santos, pero las sendas que su sabiduría utiliza los mantiene en el sendero de la fe.

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