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La tentación interior

Ya no se trata de la coacción exterior para hacer el mal

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Las bodas del Cordero

En relación con las bodas del Cordero, Apocalipsis 19:1-9 contiene los cuatro únicos aleluyas (o sea, «load a Jehová») del Nuevo Testamento. Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero (v. 7).

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Las desviaciones sexuales

Al hablar de la resurrección, el Señor Jesús subraya que “en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo” (Mateo 22:30). En el más allá, la muerte física no se produce más, como tampoco, por consiguiente, la transmisión de la vida. En la tierra, toda vida vegetal, animal o humana se transmite de generación en generación.

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Las oraciones del señor Jesús en el evangelio según Lucas

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento hallamos muchos hombres que han orado. Hemos visto algo de sus oraciones, de la fe que las motivó y de los resultados. Pero hay un ejemplo supremo, el del Hijo del Hombre, Dios manifestado en carne, cuyo camino entero estuvo marcado por la oración. Los evangelios, especialmente, lo muestran dirigiéndose así a Dios, al Padre.

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Las persecuciones (oposición exterior)

Escribiendo a los corintios, el apóstol señala que él mismo tenía “sentencia de muerte”, para que no tuviera confianza en sí mismo, sino en Dios, quien resucita a los muertos, y quien podía librarle. Era consciente de cumplir en su carne “lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Colosenses 1:24).

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Las preocupaciones

Las circunstancias exteriores, y aún más la incertidumbre del porvenir, provocan en nosotros las preocupaciones, el miedo y la angustia. Nuestra falta de confianza es la causa de ello.

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Las tentaciones intelectuales

Entre “los dardos de fuego del maligno”, de los que habla el apóstol en Efesios 6:16, se pueden incluir también esas flechas que el diablo lanza para infundir la duda en nuestro espíritu. Él ya había insinuado a Eva: “¿Conque Dios os ha dicho…?” (Génesis 3:1). Satanás lanza sus “dardos” de maneras diversas, mediante lecturas, estudios, conversaciones con personas mal aseguradas en la fe.

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Lazos familiares

Veamos el siguiente ejemplo: Su hijo le ha desobedecido. El semblante del niño manifiesta que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando con usted en el jardín, admirando lo que usted admiraba, alegrándose con aquello con que usted se alegraba. En otras palabras, estaba en comunión con usted; sus sentimientos y gustos eran iguales a los suyos.

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Liberación de la antigua posición en Adán

En las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo nos presenta la completa liberación del creyente de su antigua posición en Adán, y nos da a conocer su nueva posición: completamente justificado y perfectamente aceptado en Cristo.

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Libertados, liberados

Romanos 6:14 afirma: “El pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”. Eso no quiere decir que el creyente no pecará más, sino que está libre de la dominación del pecado.

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Lo que Dios establece y nuestras experiencias

Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga:

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Lo que Dios ha hecho

Examinemos ahora los cuatro hechos de Juan 3:35-36 mencionados anteriormente:

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Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?

Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?

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Los ejercicios y las decepciones en las asambleas (oposición interior)

Esta oposición interior fue aún mucho más dolorosa para el apóstol que todas las persecuciones. ¿Por qué tuvo que soportar esto el apóstol de Jesucristo, “constituido predicador y apóstol, y maestro de los gentiles en fe y verdad”? (1 Corintios 1:1; 1 Timoteo 2:7).

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Los excesos en el comer y el beber

En el desierto, el pueblo de Israel deseaba volver a encontrar los alimentos que crecían a orillas del Nilo (Éxodo 16:3; Números 11:5). Cuando Dios los daba, esos alimentos podían recibirse de su mano. El peligro consistía en querer volver a Egipto, al mundo, para satisfacer un deseo carnal fuera de lugar. 1 Pedro 4:3-4 recuerda que algunos andaban en esos excesos antes de su conversión.

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Los hechos divinos y nuestros sentimientos y experiencias

Desde el momento en que Dios establece un hecho en su Palabra, debemos creerlo y aceptarlo, aun cuando nuestra razón no pueda comprenderlo, o aquello no concuerde con nuestra experiencia o nuestros sentimientos. Dios es su propio intérprete y, a su tiempo, aclarará todo al que pacientemente espera en él. Y aunque no lo haga, nuestro deber siempre es creer, puesto que Dios no se equivoca.

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Los recabitas

Los descendientes de Jonadab, hijo de Recab, habían recibido de su padre la orden terminante de no beber vino, ni construir casas, ni sembrar campos, ni plantar viñas. Así, eran señalados como peregrinos, extranjeros en la tierra. Acordémonos de las palabras de ese siervo que podía decir: «El tesoro que encontré en Su amor me hizo ser un peregrino en este mundo».

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Los recursos divinos

Como lo hemos visto, ante la tentación exterior se trata de «resistir». Ahora bien, cuando estamos expuestos a la concupiscencia de la carne, debemos «huir» (1 Corintios 10:14). Colosenses 3:5 nos habla de «hacer morir» nuestros miembros. Aquí, «hacer morir» significa: dejar que el órgano vaya muriendo por falta de alimento, que se atrofie.

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Los recursos divinos

Ya lo hemos destacado antes: “Fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13). a) En las tentaciones exteriores

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Los remedios divinos

Tras haber cedido a la vanidad de mostrar todos sus tesoros a los enviados del rey de Babilonia, “Ezequías, después de haberse enaltecido su corazón, se humilló” (2 Crónicas 32:26). Este es un ejemplo que se debe seguir cada vez que comprobamos que el orgullo se ha deslizado en nosotros y ha producido sus frutos.

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Los tres amigos

La mujer de Job lo incitó a maldecir a Dios. Sus amigos llegaron para compadecerse de él y consolarlo. A pesar de todas sus buenas intenciones, lo presionaron demasiado. No entraban, en absoluto, en el plan de Dios, y exponiendo sus puntos de vista se enredaban aún más en sus erróneas afirmaciones.

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Lot

Sin duda para Abraham era muy natural llevar consigo a su sobrino Lot, el hijo de su difunto hermano. Pero el llamamiento de Dios no se había dirigido directamente a Lot. Este seguía a Dios por una fe educativa, bajo la influencia de Abraham.

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“Mi hermana”

Cuando Dios había hecho deambular a Abraham lejos de su casa paterna, este había llegado a un acuerdo medio mentiroso con su mujer: “Esta es la merced que tú harás conmigo, que en todos los lugares adonde lleguemos, digas de mí: Mi hermano es” (Génesis 20:13).

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Moisés

La fe de los padres de Moisés había discernido que el niño era divinamente hermoso (agradable a Dios, Hechos 7:20; Hebreos 11:23). Después de haber sido expuesto a la muerte, Dios dirigió todo para que durante un tiempo Moisés fuera criado en su propia familia. Desde pequeño oyó hablar de Dios.

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