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Mateo 28

El VERSÍCULO 1 de este capítulo nos dice que las dos Marías que habían asistido a su entierro fueron al sepulcro cuando terminó el sábado. Llegaron “pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana”. Según el cómputo judío, el día terminaba al atardecer, por lo que, nada más terminar el sábado, se pusieron en marcha y visitaron el sepulcro movidas por su gran devoción.

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Mateo 3

EL TERCER CAPÍTULO presenta a Juan el Bautista sin preliminares sobre su nacimiento u origen. Cumplió la profecía de Isaías; predicó en el desierto, lejos de las moradas de los hombres; se apartó de las costumbres de los hombres en el vestir y en el comer; y su tema fue el arrepentimiento, en vista de la proximidad del reino de los cielos. Era un ministerio muy singular.

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Mateo 4

JESÚS NO SOLO ocupó el lugar del hombre, sino que especialmente ocupó el lugar de Israel. El pueblo de Israel fue llamado a salir de Egipto, fue bautizado por Moisés en la nube y el mar, y luego entró en el desierto.

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Mateo 5

ENTONCES, EL SEÑOR comenzó a hablar a sus discípulos, instruyéndolos en los principios del reino en presencia de la multitud. En primer lugar, les explicó qué tipo de personas iban a poseer el reino y disfrutar de sus beneficios.

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Mateo 6

Al final de Mateo 5, Jesús presenta a Dios a sus discípulos bajo una nueva luz. Ahora observamos que toda la enseñanza en Mateo 6 está en referencia a esto. La expresión “vuestro Padre”, en términos ligeramente diferentes, aparece no menos de doce veces.

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Mateo 7

LAS ENSEÑANZAS DEL SEÑOR, registradas en Mateo 6, estaban destinadas a guiar a sus discípulos a establecer tal relación con su Padre celestial, de modo que Él estuviera presente en sus pensamientos con respecto a sus limosnas, sus oraciones, sus ayunos o su actitud hacia las posesiones y necesidades de esta vida.

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Mateo 8

DESPUÉS DE ESTOS TRES capítulos llenos de Sus enseñanzas, Mateo nos ofrece dos capítulos dedicados a sus obras poderosas. No se limitaba a exponer los principios del reino, sino que demostraba su poder de diversas maneras sorprendentes. Hay cinco ejemplos principales de este poder en Mateo 8:1-34 y de nuevo en Mateo 9:1-38.

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Mateo 9

COMO EL PUEBLO GADARENO no deseaba Su presencia, volvió a cruzar el mar, y enseguida se encontró con otros casos de necesidad humana. En Mateo 9 se nos muestra cómo obró la liberación del paralítico, de la mujer enferma, de la hija de Jairo, de los dos ciegos y del mudo endemoniado: una vez más, cinco manifestaciones del poder del reino que se había acercado con Su presencia.

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Nota del editor

Los dos términos “iglesia” y “asamblea” son equivalentes. En estas páginas serán usados indistintamente. El de “asamblea” tiene la ventaja de que su forma recuerda sin cesar su significación, más frecuentemente perdida de vista con la palabra “iglesia”.

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Pregunta 1 ¿Por qué partimos el pan?

Observando la forma de actuar de muchos cristianos, esta pregunta viene sencillamente a la cabeza. ¿Por qué tomamos la Cena del Señor? Dicha interrogación se plantea en primer lugar para los que aún no han participado de la Cena, pero también para los que llevan mucho tiempo haciéndolo. En nuestra vida cristiana es probable que hagamos algunas cosas sin saber exactamente por qué las hacemos.

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Pregunta 2 ¿Dónde partimos el pan?

Tal vez nunca hayamos abordado este tema con profundidad. Puede parecer un poco trivial a primera vista. Pero no lo es. Si pensamos un poco en lo que la Biblia dice al respecto y cómo lo practican muchos cristianos, entonces vale la pena examinar esta pregunta a la luz de la Palabra de Dios.

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Pregunta 3 ¿Qué hacemos cuando partimos el pan?

La respuesta a esta pregunta nos lleva a considerar el desarrollo de una reunión en la que los creyentes se reúnen para partir el pan

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Pregunta 4 ¿Cuándo partimos el pan?

¿Quiere Dios que nos reunamos un día específico de la semana para partir el pan? La Biblia no nos da instrucciones precisas sobre este tema, sino indicaciones espirituales que nos permiten discernir el pensamiento de Dios al respecto. En el Antiguo Testamento se menciona explícitamente el día en que se debía celebrar la pascua (Levítico 23:4-8).

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Pregunta 5 ¿Quiénes participan en el partimiento del pan?

Pocas preguntas son tan actuales como esta. ¡Qué dolor para el corazón del Señor al ver que este tema es motivo de tantos desacuerdos, e incluso separaciones entre creyentes! ¿Tiene que ser así? ¿La Biblia es tan complicada como para tener tales discrepancias? No, en absoluto. Esto depende más bien de nosotros, porque no discernimos claramente la voluntad de Dios.

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Pregunta 6 ¿Cómo partimos el pan?

Ahora que tenemos claro quiénes pueden participar en el partimiento del pan, veamos cómo ejercemos este privilegio. Para responder a esta importante pregunta podemos basarnos especialmente en 1 Corintios 11:17-34. Este pasaje no nos dice quién puede ser admitido en la Cena del Señor, sino cómo lo hacemos, es decir, cómo participamos en ella.

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Pregunta 7 ¿Hasta cuándo partiremos el pan?

La respuesta es muy sencilla: Hasta que él venga (1 Corintios 11:26).

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Una última pregunta

A través de la respuesta a siete preguntas hemos visto lo que la Biblia dice en relación con el partimiento del pan, el segundo acto visible junto al bautismo. Hemos aclarado varias cosas. Por último, se plantea la pregunta decisiva y final para cada uno de nosotros:

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Acciones de gracias

La reunión para partir el pan también tiene el carácter de acción de gracias. En Lucas 22:19 dice que el Señor Jesús, después de tomar el pan, dio gracias, lo cual está confirmado en 1 Corintios 11:24. No nos reunimos para dirigir a Dios nuestras oraciones y peticiones. Eso también tiene su lugar en la vida de una asamblea local, pero no es el objetivo del culto.

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Anunciar su muerte

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis” (1 Corintios 11:26). Este es el acto central de nuestra reunión para partir el pan. Pensamos en él y anunciamos su muerte.

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Aporte del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento nos ayuda en lo concerniente a este tema. Aunque en él no se menciona el partimiento del pan, podemos aplicar los principios que Dios dio a su pueblo terrenal. 1 Corintios 10:18 nos autoriza a utilizar el Antiguo Testamento para ayudarnos con este asunto. Aquí Pablo escribe: “Mirad a Israel según la carne”.

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Aporte del Nuevo Testamento

La costumbre de los primeros cristianos también confirma esta práctica. Por ejemplo, en ninguna parte vemos que durante uno de sus viajes el apóstol Pablo partiera el pan con sus compañeros, fuera de una asamblea local. Al contrario, en Hechos 20:7 vemos que, aunque tenía mucha prisa, esperó siete días en Troas para partir el pan con los hermanos de la asamblea local allí.

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Comer y beber

Con respecto al pan encontramos dos afirmaciones: la primera es que el pan se parte, la segunda es que se come (1 Corintios 10:16; 11:26). En cuanto a la copa solo se nos dice que bebemos de ella. ¿Cuál es la diferencia entre partir y comer el pan? El Señor Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles que comieran de él.

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Criterios bíblicos

Ahora surge la pregunta: ¿Según qué criterios se puede admitir a una persona a la Mesa del Señor? En otras palabras: ¿Qué normas da el Señor para admitir a alguien en el partimiento del pan? Hay ciertas condiciones que deben cumplirse, y también hay obstáculos que impiden una admisión. Repetimos: no somos nosotros los que fijamos los criterios, sino el Señor.

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Cuarta respuesta: Anunciar su muerte

Partimos el pan y bebemos la copa para anunciar la muerte del Señor. Dicho pensamiento está estrechamente relacionado con la Cena del Señor tal y como se presenta en 1 Corintios 11. Allí Pablo escribe:

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