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The Mackintosh Treasury

Ten cuidado de la doctrina

Detengámonos ahora un momento en el segundo punto de nuestro tema; me refiero a la doctrina o enseñanza; esta última palabra expresa el verdadero sentido del original. ¡Cuántas cosas se encuentran encerradas allí! “Ten cuidado de la enseñanza”. ¡Qué solemne advertencia! ¡Cuánto cuidado y qué santa vigilancia se requieren!

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Ten cuidado de ti mismo

Consideremos en primer lugar este solemne mandato: “Ten cuidado de ti mismo”. Sería difícil expresar todo el alcance moral de estas palabras. Es importante que todo creyente las observe, pero principalmente un obrero del Señor, pues a este se dirigen en particular. Él, más que nadie, necesita cuidarse a sí mismo.

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Tenemos la prenda o las arras del Espíritu

El apóstol añade: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (v. 21-22). Es lo que caracteriza al cristiano: está ligado firmemente a Cristo, es una sola cosa con él.

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Tengamos cuidado con la idolatría

Consideremos ahora esta amonestación tan solemne dirigida a la congregación de Israel contra la idolatría, un pecado en el que el pobre corazón humano está siempre propenso a caer.

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Tengo las llaves de la muerte y del Hades

Poder administrativo para hacer entrar o salir, para encerrar o libertara.

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Tenía en su diestra siete estrellas – diestra

Fuerza, poderío, sosténa) – siete: Véase v.

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Teniendo la gloria de Dios

El conjunto de perfecciones divinas, puestas en evidencia. Todos los detalles de esta gloria son revelados de inmediato.

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Tercera carta - La Palabra de Dios

Querido amigo A.:

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Tercera objeción

La tercera objeción de Faraón reclama una atención especial por nuestra parte. “Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?

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Tercera sección - Quinta, sexta y séptima trompeta

Las tres últimas trompetas son trompetas de “ayes”. Aquí los juicios son todavía más terribles y no alcanzan a las circunstancias humanas, sino a las personas.

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Tercera sección (continuación) - La séptima trompeta

El tercer “ay”, fin de la tercera sección, es el último. El misterio de Dios está terminado (cap. 10:7), su gobierno está ahora plenamente manifestado; el primer “ay” provenía de Satanás sobre los judíos apóstatas; el segundo “ay” venía, de parte de los hombres influidos por Satanás, sobre el imperio romano oriental. El tercer “ay” viene directamente de Dios sobre todas las naciones.

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Tercera subdivisión - Las siete copas o la ira de Dios consumada

Este grupo constituye un apéndice cuyos acontecimientos forman parte de la serie de los caminos de Dios citada en la segunda parte del capítulo 14; son las siete copas, es decir, la consumación de la ira de Dios.

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Ternura y solicitud

El corazón de Moisés latía con profunda ternura y afectuosa consideración por la congregación. No se cansaba nunca de repetirles sus ardientes exhortaciones. Sentía la necesidad de prevenirlos contra el peligro al cual estaban expuestos. Como un pastor fiel y verdadero, procuraba prepararlos con amor y ternura para las difíciles circunstancias que les esperaban.

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Testigos en el transcurso de los años

Es verdad, gracias a Dios que Él no se quedó sin testigos. Aquí y allá, de vez en cuando, levantó a algunos que hablaron por él, exactamente como en el Israel de la antigüedad. Aun entre las tinieblas profundas de la Edad Media apareció una estrella ocasional que brilló en el horizonte.

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Tiatira

Echemos todavía una ojeada a los mensajes dirigidos a las cuatro últimas de las siete iglesias mencionadas en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis.

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Tito, modelo de piedad

“Y en estas cosas quiero que insistas con firmeza”: La enseñanza de Tito debía insistir particularmente, sin cesar, sobre las cosas que son el fundamento de la salvación. En el capítulo 2:15 debía anunciar las cosas enseñadas por la gracia que trae salvación a los hombres. Estas cosas tenían relación con toda la vida práctica del cristiano.

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Tocar trompeta

Examinemos ahora los detalles de este capítulo: “Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra, porque viene el día de Jehová, porque está cercano. Día de tinieblas y de oscuridad, día de nube y de sombra, que sobre los montes se extiende como el alba.

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Toda isla

Todas las costas marítimas bajo su aspecto comercial (véase 6:14). Los montes – véase 6:14.

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“Toda la Escritura es inspirada por Dios”

Al llegar a este punto tal vez se nos formule una pregunta que ha turbado a muchos: «¿Cómo podemos saber que el libro al que llamamos Biblia es realmente la Palabra de Dios?». Nuestra respuesta es muy sencilla: El que nos lo ha dado, puede darnos también la certeza de que ese precioso libro procede de él.

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“Toda la Escritura es… útil” (2 Timoteo 3:16)

Tal vez usted se pregunte: «¿Qué instrucción puedo sacar de esta parte de la Escritura? ¿Qué aplicación tendrá para mí?» En primer lugar, reflexione: ¿No fue escrita para su enseñanza? El apóstol inspirado declara expresamente: “Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron” (Romanos 15:4).

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“Todo aquel que es nacido de Dios… no puede pecar”

Observemos que con el “no puede pecar” no se trata de una cosa extraordinaria que sólo se realiza en unas pocas personas que, como se dice, «tienen fe por ello». Esta afirmación abarca a todos los que han nacido de nuevo: “Todo aquel que es nacido de Dios…”

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Todo hijo de Dios debe hablar de Cristo a los pecadores perdidos

P.D.: Siento que no podría cerrar estas páginas sin agregar unas palabras sobre la inmensa importancia de mantener un amplio, claro y enérgico testimonio evangelístico.

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Todo terminará, salvo el amor

El apóstol Pablo muestra a continuación que todos los dones (lenguas, ciencia, profecía) cesarán, para dar lugar a lo que es perfecto. Entonces habremos acabado de una vez con lo que corresponde al niño. Este último habla (lenguas), piensa (profecía), razona (ciencia), como un niño; pero todo esto terminará cuando veamos cara a cara y conozcamos como fuimos conocidos.

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Todos iguales ante Dios

Del versículo 21 al 32 tenemos “la ley para el que hubiere tenido plaga de lepra, y no tuviere más para su purificación”. Esta ley se refiere a los sacrificios del “octavo día”, y no a las dos aves vivas y limpias. En ningún caso se podían eximir éstas, pues representaban la muerte y la resurrección de Cristo como el único fundamento sobre el cual Dios puede recibir a un pecador arrepentido.

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