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Una fe verdadera
Tal vez el lector diga: «¿Cómo puedo estar seguro de que tengo la verdadera fe?». A esta pregunta solo cabe responder de la siguiente manera: ¿Confía usted en el verdadero Salvador, es decir, en el bendito Hijo de Dios?
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Una gran estrella, ardiendo como una antorcha
Potestad (a la que le habría correspondido actuar como luminaria) que abandona su posición de autoridad y sus relaciones con Dios y arde en lugar de alumbrar
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Una gran montaña ardiendo en fuego
Una gran montaña ardiendo en fuegoa (véase 6:14). Mar – véase 7:1.
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Una ilustración doméstica
La siguiente historia nos podrá servir de ilustración: Una campesina que deseaba tener patitos, puso a una gallina a empollar huevos de pata; después de una semana se dio cuenta de que un enemigo de la clueca había destruido la mayor parte de los huevos. Entonces decidió reemplazarlos por huevos de gallina.
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Una joven y su problema
–Creo verdaderamente en él –me dijo con cierta tristeza una joven–; sin embargo, no me atrevo a decir que soy salva por temor a mentir. Esta joven era hija de un carnicero y su padre había ido aquel día a la feria.
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Pláticas sencillas
Una niña que “dormía” y una mujer enferma
Al otro lado del lago, Jesús fue recibido por una multitud que lo esperaba. Un jefe de la sinagoga llamado Jairo, llegó a él y se echó a sus pies suplicándole que viniera a su casa porque su hija única de unos doce años, se estaba muriendo. Jesús complació los deseos de este padre afligido y fue con él, acompañado por la gente que lo oprimía.
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Pláticas sencillas
Una nueva travesía
Jesús hizo subir a sus discípulos a una barca para que fueran delante de él a la otra ribera, mientras despedía a la multitud. Ahora sí podía enviarla de regreso, después de haber saciado “a sus pobres… de pan”, como dice el Salmo 132:15. El Señor nunca despide vacíos a quienes se acercan a él; y ellos se habían reunido junto a él (v. 33).
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Una oveja no tiene ninguna mano
Entonces, ¿cómo puede asegurarse? Le es imposible hacerlo, pero el pastor la asegura, la agarra por las cuatro patas, la pone sobre sus hombros y la lleva a su casa. Estamos en las manos del Hijo y en las manos del Padre. Quiere decir que tenemos una doble garantía del amor divino, como nos lo dice el Señor Jesucristo: “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás”.
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Una paz inmutable
Unas palabras más para explicar el último punto. Los hombres hablan de los problemas por los cuales pasa su paz. Mi deseo es grabar en su mente esta verdad de la Escritura: “Él es nuestra paz” (Efesios 2:14). Es muy frecuente que, cuando alguien tiene deseos de obtener la paz, la busque en su propio corazón. Es un error:
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Pláticas sencillas
Una pecadora en casa de Simón
Un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Mientras estaba a la mesa, “una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 37-38).
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Pláticas sencillas
Una pregunta en cuanto a la resurrección
Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista
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Una salvación universal
El carácter de la gracia es absoluto. No se nos dice que traerá o que ha traído, sino que trae. Esto hace de la salvación, perfectamente cumplida, una cosa actual, inmutable, que no puede cambiarse ni revocarse. Pero, además, aparece a todos los hombres. Su alcance es universal y nadie queda excluido de ella.
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Pláticas sencillas
Una señal
Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.
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Una tercera categoría de obreros
Al final de este pasaje hallamos una tercera categoría de obreros
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Unas pocas personas (algunos nombres)
Personas contadas y conocidas individualmente por el Señora
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Uno de los cuatro seres vivientes
Uno de los cuatro seres vivientes – véase 4:6-7.
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Pláticas sencillas
Unos griegos desean ver a Jesús
Entre las muchedumbres que habían ido a la fiesta se encontraban unos griegos; aunque forasteros en Israel, participaban en la fiesta y anhelaban ver a Jesús. Con este fin se dirigieron a Felipe quien, probablemente asombrado de que unos griegos deseasen ver a Jesús, lo dijo a Andrés, y juntos lo comunicaron a Jesús (v. 20-22).
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Varios dones de gracia
Después del funcionamiento de los dones pasamos, en el versículo 27, a su enumeración, pues ningún don faltaba en la asamblea de Corinto (1 Corintios 1:7).
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Venid a mí, confiad en mí
Muchos de mis lectores seguramente han oído ya la voz del Buen Pastor y desean seguirle. Mirando hacia atrás, recuerdan el tiempo en que no les importaban estas cosas, ni las comprendían, ni deseaban comprenderlas, pero más tarde la gracia de nuestro Señor Jesucristo conquistó sus corazones y un día oyeron su voz que les decía: Venid a mí, confiad en mí.
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Venida del Señor a su templo
Los últimos capítulos del profeta Ezequiel (cap. 40-44) nos hablan de este templo futuro, establecido después de que el último templo –el del anticristo, que edificará este hombre rebelado contra Dios– haya sido definitivamente destruido. Entonces Jehová reedificará su templo, y “vendrá súbitamente… el ángel del pacto” (Malaquías 3:1).
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Pláticas sencillas
Ventajas para los discípulos
“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón” (v. 5-6). Se comprende que, con la perspectiva de la partida de Jesús y de las cosas que les esperaban, los discípulos estuviesen tristes.
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Verán su rostro
Verán su rostroa.
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Versículos 13-21: El ministerio de la evangelización
Después de esta recapitulación, consideremos el texto que acabamos de leer: “Porque si estamos locos, es para Dios; y si somos cuerdos, es para vosotros” (v. 13). Tal vez os sorprenderá si os digo que esto debería caracterizarnos.
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Versículos 1-6: Hay también un velo sobre los gentiles o naciones
Después de haber hablado de los judíos, el apóstol pasa a los gentiles o naciones. “Recomendándonos a toda conciencia humana, delante de Dios”.
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