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Su resurrección
En 1 Corintios 15:4 se nos dice que “fue sepultado”, para que nadie diga que sufrió un desvanecimiento temporario al clamar a gran voz y expirar en la cruz. Murió realmente y resucitó realmente. Algunos negaban la resurrección, pero “si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si Cristo no resucitó, vana es… vuestra fe” (v. 13-14).
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La Iglesia del Dios viviente
Su universalidad
Este acto gubernamental de atar o de desatar pecados por parte de los que se reúnen en el nombre del Señor Jesucristo, es algo que ata en la tierra y en el cielo. Esto concuerda con las palabras del Señor. Nótese que el Señor no dijo: «Todo lo que atéis en la iglesia (o en la asamblea), será atado en el cielo».
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Sumisión como al Señor
Esta sumisión de la esposa a su esposo ha de ser “como al Señor”. El Señor es introducido como Aquel de quien se deriva la autoridad de su esposo. Ella ha de reconocer, detrás de su esposo, al Señor como la autoridad directiva y gobernante en la vida familiar, y recordar que, como “Cristo es la cabeza de todo varón, el varón es la cabeza de la mujer” (1 Corintios 11:3).
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Sumiso a Dios el Padre
Pero si un Padre no conoce el amor de Dios el Padre en su propio corazón por estar fuera de comunión con Él, y si contrista el Espíritu por ser un hijo rebelde, ¿cómo puede ser un verdadero padre y difundir la luz y el calor de un amor celestial en su familia puesto que no recibe ninguna luz ni amor celestial del Padre, quien es tanto luz como amor?
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La Iglesia del Dios viviente
Tercer paso
Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia (v. 17).
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Timoteo, un caso especial
Antes de terminar este tema debemos tratar el caso especial de Timoteo; la imposición de las manos por el apóstol había tenido un efecto muy particular para él. Citamos aquí las palabras del comentarista W. Kelly: «Timoteo fue designado de antemano por profecías para la obra a la cual el Señor le había llamado.
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Títulos halagadores
Estrechamente relacionada con la ordenación hecha por el hombre, está la costumbre de otorgar a la persona ordenada títulos halagadores, tales como «reverendo», «padre», etc. Como esta práctica es tan universal en la cristiandad, es necesario que sea examinada a la luz de las Escrituras.
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios”
Tengamos la certeza de que es así, desde el primero hasta el último versículo. Hemos leído algunos versículos del capítulo 10 del evangelio según Juan y podemos estar seguros de que ninguna otra parte de la Escritura contradice estas dulces palabras salidas de la boca de nuestro Señor Jesús.
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Toda la noche
En Levítico 6:8-13 se repite más de una vez que el holocausto debe estar sobre el fuego, sobre el altar, “toda la noche, hasta la mañana”; el fuego ardía sobre él continuamente; no debía dejarse que se apagara.
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Todos los creyentes son sacerdotes
Quizás sea necesario que reafirmemos aquí lo antes mencionado, es decir, que todos los creyentes son sacerdotes y tienen privilegios iguales y el mismo acceso a Dios “para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5, 9).
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Tres clases de sacrificios por el pecado (resumen)
En el libro del Levítico encontramos tres clases de sacrificios por el pecado:
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“Tú y tu casa”
Al considerar el tema de la familia es bueno señalar que Dios ha dispuesto que el esposo y padre sea la cabeza de la familia, así como la cabeza de la esposa, y que un hombre y su casa están vinculados. Varias partes de la Escritura revelan el hecho bendito de que Dios asocia la casa de un hombre al mismo. Éste es un privilegio, pero también una solemne responsabilidad.
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Un error ultradispensacional
Algunos pretenden hoy en día que la verdadera Iglesia no empezó el día de Pentecostés, según Hechos 2, sino después del final de ese libro y del encarcelamiento de Pablo. Tenemos algo que decir respecto de esta enseñanza. El versículo 47 de Hechos 2 dice: El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
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Un espíritu apropiado y algunas características morales
El Señor muestra aquí cuáles son las cualidades morales y el espíritu que han de caracterizar a los ciudadanos del reino de los cielos. Primero, Jesús puso un niño en medio de ellos como ejemplo. Por medio de ese niño les enseñó mansedumbre, humildad y pequeñez a sus propios ojos. Les instruyó en el sentido de que la verdadera grandeza consiste en humillarse como un niño pequeño.
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Un paso más alto: el celibato
El pecado entró en la hermosa y perfecta creación de Dios, dañándolo todo, de manera que ahora esta bendita unión del matrimonio no es toda de color rosa y sin espinas.
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Un paso muy solemne
Después de su conversión, para un cristiano no hay asunto más importante en su vida que el matrimonio, el cual es un lazo que nos une de por vida, a menos que sea disuelto por la muerte. Una equivocación a este respecto dura toda la vida.
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Un solo Cuerpo
Ante todo, quisiéramos reiterar lo que hemos declarado en el segundo fascículo: «Seis principios básicos» sobre el aspecto local de la Iglesia. Como cada asamblea local constituye un solo cuerpo compuesto por todos los verdaderos creyentes, cada asamblea local es la representación o expresión, en aquel lugar, de la Iglesia de Dios en su totalidad.
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Un único hijo amado (Marcos 12:6)
En la parábola de los labradores malvados, el Señor explica toda la historia de Israel, su infidelidad, las persecuciones que hizo padecer a los profetas. Por último, el amo de la viña les envía su “hijo… (único) amado”; también a él lo matan y le echan fuera de la viña. Los principales del pueblo comprendieron perfectamente “que decía contra ellos aquella parábola” (v. 12).
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Una comunión vigilada
No podemos dejar abierta la Cena del Señor a cualquier persona que desee participar, pues la cuestión de participar o no nunca debe ser decidida solo por el individuo. En 1 Corintios 5 el apóstol Pablo urge a la iglesia de Corinto a que reconozca su responsabilidad de limpiarse de la levadura que había entrado en medio de ella.
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Una morada, los sacerdotes y los sacrificios
En Éxodo vemos cómo Dios quiso sacar a su pueblo de Egipto, no sólo a fin de liberarlo de la esclavitud de Faraón, sino para tenerlo para él: “Te he dicho que dejes ir a mi hijo, para que me sirva” (Éxodo 4:23). Pero el pueblo era pecador, y fue menester la sangre de la Pascua sobre cada casa, para que fuese preservada del ángel destructor.
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Una oveja no tiene ninguna mano
Entonces, ¿cómo puede asegurarse? Le es imposible hacerlo, pero el pastor la asegura, la agarra por las cuatro patas, la pone sobre sus hombros y la lleva a su casa. Estamos en las manos del Hijo y en las manos del Padre. Quiere decir que tenemos una doble garantía del amor divino, como nos lo dice el Señor Jesucristo: “Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás”.
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Una paz inmutable
Unas palabras más para explicar el último punto. Los hombres hablan de los problemas por los cuales pasa su paz. Mi deseo es grabar en su mente esta verdad de la Escritura: “Él es nuestra paz” (Efesios 2:14). Es muy frecuente que, cuando alguien tiene deseos de obtener la paz, la busque en su propio corazón. Es un error:
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La Iglesia del Dios viviente
Una persona viviente
En años posteriores, Pedro escribió a los creyentes acerca del Señor Jesucristo y dijo: Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa (1 Pedro 2:4).
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La Iglesia del Dios viviente
Una representación de la Iglesia entera
Cada iglesia local o asamblea de creyentes solo es una parte del cuerpo de Cristo y ha de ser una representación exacta de la Iglesia en su totalidad. Debe expresar la Iglesia como un todo, al igual que una menuda gota de rocío refleja, en miniatura, el mismo firmamento que el poderoso océano.
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