1 Reyes
1 Reyes

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

Comienza la edificación del templo

Ya no son tablas de madera, como en el tabernáculo, sino piedras las que se necesitan para construir la nueva casa. Es una hermosa imagen de los creyentes, estas “piedras vivas” que son edificadas como “casa espiritual” (1 Pedro 2:5). En el versículo 7, leemos que las piedras habían sido enteramente preparadas antes de ser transportadas. El mundo es «la cantera» de donde se extraen los redimidos y donde todavía son objeto de un paciente trabajo de Dios, antes de estar aptos para ser introducidos en la Casa de gloria. Tal es nuestra presente condición.

Además del lugar santo y del lugar santísimo, el templo tiene cámaras laterales que no existían en la casa del desierto. Están reservadas a los sacerdotes. Es una ilustración de las “muchas moradas” preparadas por el Señor en la casa del Padre, a fin de que estemos con él. Las piedras labradas y las cámaras dispuestas nos hablan del Señor, quien preparó y prepara aún hoy a los suyos para ocupar un lugar en la Casa del Padre. Es la enseñanza del capítulo 13 de Juan. Pero también preparó el lugar para los suyos; esto lo vemos en el capítulo 14 del mismo evangelio. Es el perfecto trabajo del amor de nuestro Señor Jesús.

Interior y ornamentación del templo

El único salmo que nos ha sido trasmitido como escrito por Salomón comienza así:

Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican”
(Salmo 127:1).

Era una feliz (e indispensable) disposición de espíritu de parte de aquel que construía la Casa de Jehová. Es igualmente necesario, cualquiera sea la empresa a la que nos dediquemos, asegurarnos, antes de empezar, que el Señor está con nosotros para obrar y para bendecir. Y esto se aplica particularmente a los que piensan fundar un hogar.

Aquí nuestro espacio es limitado para hablar en detalle de esta maravillosa Casa. Como el tabernáculo, pero en una proporción mayor, constaba de un lugar santo y un lugar santísimo, llamado el oráculo (v. 16, V. M.), donde dos grandes querubines desplegaban sus alas. Aquí el velo que los separaba no se menciona, pero había algo nuevo: dos puertas talladas de madera de olivo permitían el acceso al interior del oráculo. Aparte de las piedras, los demás materiales empleados eran: la madera de cedro, símbolo de duración y majestad, y el oro puro, símbolo de la justicia divina, del cual todo estaba enteramente cubierto. ¿No es una admirable visión que confirma las palabras del Salmo 29, versículo 9: “En su templo todo proclama su gloria”?