Capítulo 17
El consejo de Ahitofel y el de Husai
Husai había sido enviado por David a Jerusalén para anular el consejo de Ahitofel a Absalón. Dios, en respuesta a la oración del rey (cap. 15:31), interviene para que esta estratagema tenga éxito. Nos parece que hoy en día Dios ya no podría bendecir esa manera de obrar, porque la venida del Señor Jesús nos reveló una nueva medida de la verdad y de la rectitud según Dios.
El consejo de Husai permitía a David estar informado a tiempo para poder alejarse y preparar su defensa.
Todavía no hemos hecho notar que todo este relato tiene un alcance profético. Nos habla de un tiempo venidero en el cual, en Israel, cierto número de fieles, un “remanente”, será perseguido por los enemigos de Cristo y obligado a huir. Estos, el rey y el falso profeta (o Anticristo), bajo la figura de Absalón y de su consejero Ahitofel, harán la guerra al remanente, cuya angustia está descrita en los Salmos. Pero, después de una corta persecución, los dos cómplices tendrán un súbito y espantoso fin: el rey, llamado la Bestia, y el falso profeta serán los primeros hombres lanzados vivos en el lago de fuego, que es la muerte segunda (Apocalipsis 19:20).
Una "cadena" de personas dedicadas
Los Salmos 3 a 7 se refieren a esta sombría página de la historia de David. Escapar delante de Saúl era poca cosa al lado de la huida delante de su propio hijo rebelde.
Pero, si su corazón está desgarrado, su sumisión y su confianza siguen siendo inquebrantables. Escuchemos estas hermosas palabras: “Tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí”. En el preciso momento en que Ahitofel propone una emboscada para caer de noche sobre el rey cansado y atemorizarlo (v. 2), ¿qué es lo que este último está declarando?:
Yo me acosté y dormí, y desperté, porque Jehová me sustentaba. No temeré a diez millares de gente…
(Salmo 3:3, 5-6).
Veamos la abnegación de los que permanecieron fieles a David. Primero están estos dos jóvenes: Ahimaas y Jonatán, cuyas piernas –y el espíritu de decisión– son útiles para el servicio del rey.
En lo que nos concierne, sepamos aprovechar las ocasiones de ayudar cada vez que se presentan. Indirectamente, se trata del servicio del “Rey”.
Al final del capítulo tenemos ejemplo de otras actividades para el Señor y su pueblo: preocuparse por el bienestar y las comodidades de los que están cansados, practicar la hospitalidad…
