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The Mackintosh Treasury
Los dos Adanes
Pero puede que el lector todavía encuentre dificultades y escollos en torno a este tema tan importante. Quizás todavía no consiga comprender lo que significa la expresión “en la carne”. Si es así, le recordamos que la Escritura habla de dos hombres: “El primer hombre” y “el segundo hombre” (1 Corintios 15:47). Estos dos hombres se presentan como las cabezas de dos razas distintas.
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Los dos estremecimientos del Señor
Conmueve hondamente notar los dos estremecimientos de nuestro Señor cuando iba hacia la tumba de su amigo. El primer estremecimiento fue causado al ver llorando a los enlutados que le rodeaban: “Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió”.
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Los que rechazan el mensaje del Evangelio
Pero ¿qué sucede con los que rechazan este glorioso mensaje, los que cierran sus oídos y apartan sus corazones de él? Esta es una pregunta solemne. ¿Quién puede contestarla? ¿Quién puede intentar expresar el destino eterno de los que mueren en sus pecados, como de hecho habrán de morir todos aquellos que rechazan la única base de perdón divina?
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Los rechazos que enfrentó el perfecto obrero
No hubo un solo servidor de Dios en este mundo que no haya sufrido rechazos de una u otra forma. Y el único perfecto obrero no constituye una excepción a la regla. Jesús sufrió el desprecio y el desengaño. Si no hubiese experimentado estas cosas, no podría compadecerse de aquellos que tienen que enfrentarlas en cada etapa de su carrera.
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Los recursos que el perfecto obrero halló en Dios
Vamos a considerar ahora los recursos que el perfecto obrero halló en Dios.
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Los talentos
Nos queda por considerar la porción del discurso de nuestro Señor en la cual, de nuevo, trata el tema de la responsabilidad ministerial durante su ausencia.
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Los términos de la gran comisión: arrepentimiento y perdón de pecados
“Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
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Los términos de la gran comisión: arrepentimiento y perdón de pecados
"Y les dijo: Estas son las palabras que os hablé, estando aún con vosotros: que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
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Los tiempos de la gloria
¡Y vemos también qué gloria redunda en el nombre del Señor cuando, por su gracia, su pueblo es hecho capaz de cruzar victoriosamente una prueba! Lea Daniel 3:26-28, y diga dónde se podrían encontrar frutos más abundantes y más bellos de una marcha fiel.
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Los tiempos de la paciencia de Dios
Pues bien, querido lector, ¿no vale la pena pasar a través de un horno de fuego si es para gozar aún más de la presencia de Cristo, y de la simpatía de su amante corazón? ¿No es preferible estar lleno de cadenas junto a Cristo, que poseer, sin él, un sinnúmero de preciosas joyas? Un horno con él ¿no es un lugar más deseable que un palacio donde él no vive?
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Lucas 12:40
Esto nos conduce a la tercera porción de la Escritura donde también aparece nuestro solemne lema. “Vosotros, pues, también, estad preparados, porque a la hora que no penséis, el Hijo del Hombre vendrá” (Lucas 12:40). Si la salvación está “preparada” para ser revelada y si el juicio está “preparado” para ser ejecutado, ¿qué nos corresponde, sino estar también “preparados”?
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Malaquías
Dirijámonos ahora, por un momento, al final del Antiguo Testamento, al profeta Malaquías. Muchos años habían pasado desde los brillantes días de Esdras y Nehemías, y aquí nos encontramos con un cuadro muy triste de la condición en que había caído Israel. ¡Ayayay, qué rápido se había seguido el «camino descendente»!
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Males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección
Ahora descubriremos, en breves momentos, tres distintos males que resultan de una mala aplicación de la doctrina de la elección:
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Mardoqueo el judío
Este notable hombre vivió en una época en que la economía judaica había fracasado por la infidelidad y desobediencia del pueblo judío. El gentil estaba en el poder. La relación entre Jehová e Israel ya no podía ser reconocida públicamente, y el fiel judío solo tuvo que colgar su arpa sobre los sauces y derramar sus lágrimas por el brillo empañado de sus días pasados (véase el Salmo 137).
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Más consideraciones sobre la base de la gran comisión
Al tratar con nuestro tema, debemos considerar aún la autoridad y la esfera de «la gran comisión»; pero antes debemos detenernos un poco más sobre su base. La comisión es realmente grande, y requiere un fundamento sólido sobre el cual descansar; y este fundamento, bendito sea Dios, se encuentra en la muerte expiatoria de Su Hijo.
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Mateo 25:10
Pero mientras ellas [las vírgenes insensatas] iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.
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Moisés
Consideremos a Moisés. Habló imprudentemente con sus labios en las aguas de Meriba (Números 20). Y ¿cuál fue el resultado?: El decreto gubernamental de Jehová le prohibió la entrada a la tierra prometida.
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Motivos de desaliento en el pueblo de Dios
Desde el principio del capítulo 1, encontramos un cuadro muy desalentador del estado de cosas en lo que respecta al testimonio exterior rendido a Dios en la tierra. “En el año tercero del reinado de Joacim rey de Judá, vino Nabucodonosor rey de Babilonia a Jerusalén, y la sitió.
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Motivos que mantienen al creyente ausente de la Mesa del Señor
Si pudiera despertar un mayor interés por este importante tema, un gran servicio se prestaría realmente a la causa de la verdad, y los intereses de la Iglesia de Cristo recibirían un nuevo impulso. Hay mucha ligereza e indiferencia en los corazones de los cristianos en cuanto a su participación a la Mesa del Señor.
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Naturaleza de la disciplina
Habiendo demostrado, a partir de las más claras afirmaciones de la Sagradas Escrituras, que la Asamblea está solemnemente obligada a juzgar a los que están dentro, y a expulsar de su seno a los perversos, procederemos ahora a considerar la naturaleza, el carácter y el espíritu de la disciplina que la Asamblea es llamada a ejercer.
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Necesitábamos ser “santificados”
Prestemos particular atención a lo que implica el hecho de que necesitábamos ser “santificados”. Ello pone de manifiesto de la manera más fuerte y clara, la ruina total, sin esperanza y absoluta en que se halla cada uno de nosotros. No importa, en lo que toca a este aspecto de la verdad, quiénes éramos o qué éramos en nuestra vida personal y práctica.
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Nehemías
Pero debemos proseguir con nuestro tema, por lo que solicitaremos al lector que se remita al capítulo 8 de Nehemías. Hemos considerado al remanente antes del cautiverio y durante este período; y ahora lo veremos en su amada tierra tras su retorno del destierro, hecho que fue posible merced a la rica misericordia de Dios.
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“¿Ni aun temes tú a Dios?”
En el caso del ladrón arrepentido, vemos un primer fruto como resultado de la acción santificadora del Espíritu eterno, en las palabras dirigidas al otro ladrón: “¿Ni aun temes tú a Dios?” (Lucas 23:40). Él no dice: “¿No temes tú el castigo?”. La santificación del Espíritu se evidencia, en cada caso, por el temor del Señor, y un santo aborrecimiento del pecado, por lo que es el pecado.
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No es cuestión de entendimiento ni de sentimientos, sino de fe
Si me considero a mí mismo desde mi punto de vista o me juzgo por mis sentimientos, jamás podré entender esta verdad. ¿Por qué? Porque tengo el sentimiento de ser exactamente la misma criatura pecaminosa de siempre.
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