2 resultados
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo
«Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo. Hay actualmente en la tierra “un Cuerpo”, en el que habita el Espíritu, unido a Cristo, la Cabeza. Esa Iglesia, ese Cuerpo, está constituido por todos los que creen verdaderamente en el Hijo de Dios, y que están unidos en virtud del gran hecho de la presencia del Espíritu Santo. No se trata de una opinión, o de cierta idea que pueda aceptar o no a gusto de cada cual. Es un hecho divino.
Libro de @author

Mensaje para todos
El lugar
El lugar que el Señor vuestro Dios escogiere de entre todas vuestras tribus, para poner allí su nombre para su habitación, ese buscaréis, y allá iréis. (Deuteronomio 12:5)
Artículo de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Diversidad y unidad
Es a la vez interesante e instructivo señalar las variadas líneas de verdad presentadas en el Nuevo Testamento, y ver que todas hallan su centro en esa bendita Persona que es la verdad. Vemos esto tanto en los Evangelios como en las Epístolas. Cada uno de los cuatro Evangelistas, bajo la guía y el poder directos del Espíritu Santo, nos dan una visión particular de Cristo.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El remanente en el pasado y el presente
Seguir, a través de las Escrituras, la historia de lo que se conoce como el remanente, es, además de interesante, muy instructivo y alentador. Podemos señalar desde el principio que la existencia misma de un remanente demuestra el fracaso del testimonio visible o cuerpo profesante, ya sea judío o cristiano.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El rocío de Hermón
La expresión “el rocío de Hermón” parece ser solo un rompecabezas geográfico para algunos. Pero para uno que tiene la mente de Cristo, no es un simple rompecabezas, sino una muy sorprendente y bella figura.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: El sacerdocio cristiano
Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Hermanos santos
Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús (Hebreos 3:1).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Introducción
Dios tiene una Iglesia en el mundo. Así como antaño había una “congregación en el desierto” (Hechos 7:38), hay hoy una Iglesia que pasa por este mundo como Israel pasaba por el desierto. Israel no era del desierto, sino que pasaba a través de él; la Iglesia de Dios no es del mundo (Juan 17:16): no hace más que atravesarlo.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Israel y las naciones
Tener presente el propósito original de Dios al enviar el Evangelio a los gentiles, o a las naciones, contribuirá en gran medida a dar claridad y precisión al esfuerzo misionero. Este está claramente indicado en Hechos 15: “Simón ha contado” –dice Santiago– “cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar de ellos pueblo para su nombre” (v. 14).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Jericó y Acor - Privilegio y responsabilidad
El lector hará bien, en primer lugar, en volverse a los dos capítulos de Josué mencionados arriba y leerlos detenidamente. Proporcionan un muy sorprendente e impresionante testimonio del doble efecto que produce la presencia de Dios con su pueblo. En el capítulo 6 se nos enseña que la Divina Presencia aseguró la victoria sobre el poder del enemigo.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La Cena del Señor
La institución de la Cena del Señor debe ser considerada por toda mente espiritual como una prueba realmente conmovedora de los tiernos cuidados y del amor del Señor por su Iglesia.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: La disciplina de la asamblea
Tus testimonios son muy firmes; la santidad conviene a tu casa, oh Jehová, por los siglos y para siempre (Salmo 93:5).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Los compañeros de David y los amigos de Pablo
Las líneas siguientes son un extracto de una carta dirigida a un amigo, y a pedido de él son enviadas como un mensaje a la Iglesia de Dios. ¡Quiera el Espíritu Santo revestirlas de su poder!
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Públicamente y por las casas
El título de este artículo ha sido tomado del discurso de despedida de Pablo ante los ancianos de Éfeso en Hechos 20. Muestra, de manera muy convincente, la íntima relación que existe entre el trabajo de maestro y el de pastor. El apóstol dice: Cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros públicamente y por las casas (v. 20).
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: ¿Qué eres: ayuda o estorbo?
Entre todas las gracias que nos ha concedido el Señor, una de las más grandes es el privilegio de estar presentes en la asamblea de su amado pueblo, donde él ha puesto su nombre. Podemos afirmar con absoluta confianza que toda alma que ama verdaderamente a Cristo se complacerá en hallarse allí donde él ha prometido estar.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Un cuerpo
Estos pasajes presentan una verdad que yo creo que es de fundamental importancia para todos nosotros, tanto individual como corporativamente: la Iglesia en su conjunto es el templo de Dios, y todo creyente es hecho tal, de manera tan real, literal y absoluta, como el templo de la antigüedad en que Dios moraba; solo que, naturalmente, de una manera diferente.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
La Iglesia, el cuerpo de Cristo: Volvamos
Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están.
Capítulo de @book, de @author
The Mackintosh Treasury
“Considerémonos unos a otros”
Y ahora, como conclusión, echemos un vistazo a la exhortación de Hebreos 10:24: “Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
El Apóstol de nuestra profesión
Nos detendremos ahora unos momentos en la exhortación dirigida a los “hermanos santos, participantes del llamamiento celestial”. Como ya ha sido observado, no somos exhortados a ser “hermanos santos”, somos hechos tales.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
El evangelio de Lucas
Al comienzo del evangelio de Lucas tenemos el hermoso cuadro de un remanente en medio de una profesión vacía y sin corazón. Oímos las piadosas expresiones de los corazones de María, de Elisabet, de Zacarías y de Simeón. Vemos a Ana, la profetisa, que hablaba de Jesús a todos los que esperaban la redención en Jerusalén. Recuerdo haber oído decir a mi querido y venerado amigo J. N. D.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
El momento y la manera de celebrar la Cena del Señor
Solo agregaré unas palabras acerca del momento y la manera en que se ha de celebrar la Cena del Señor, tal como lo enseñan las Escrituras. Cuándo debe celebrarse
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
Él presenta a Dios nuestros sacrificios de alabanza y acciones de gracias
En Hebreos 13:15 tenemos la tercera parte del servicio que el Señor cumple por nosotros en el santuario celestial: “Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre”.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
El reinado de Ezequías
En el capítulo 30 del segundo libro de Crónicas tenemos el reconfortante y alentador relato de la Pascua celebrada en los tiempos de Ezequías, cuando la unidad visible de la nación no existía más y cuando todo estaba en ruinas.
Sección del libro @book, de @author
The Mackintosh Treasury
El reinado de Josías
Ahora pasaremos a considerar el reinado del piadoso y devoto rey Josías, cuando la nación se hallaba en vísperas de su disolución. Aquí tenemos una muy notable y hermosa ilustración de nuestro tema.
Sección del libro @book, de @author