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Pláticas sencillas

Una advertencia a los discípulos

Para ir al monte de los Olivos era necesario salir de la ciudad, descender hasta el torrente de Cedrón y subir la colina enfrente de Jerusalén. En vez de dejarse agobiar por el peso de todo lo que le esperaba, Jesús aprovechó el tiempo de la marcha hacia Getsemaní para advertir a los discípulos lo que sucedería. La profecía de Zacarías iba a cumplirse:

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Pláticas sencillas

Una apariencia de piedad

Tras demostrar el estado ruin de los jefes del pueblo, Jesús sintió la necesidad de advertir a las multitudes, y a los discípulos, para que distinguieran entre la manera de actuar de estos jefes religiosos y la Escritura que ellos enseñaban. Su respeto exterior por la Palabra divina incitaba a que se considerara su conducta; esto debería hacerse siempre.

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Una bienaventuranza

Debido a la inminencia de los acontecimientos futuros, una bienaventuranza (o una felicidad) es prometida al que lee, a los que oyen y guardan las palabras de esta profecía. Es necesario acostumbrarnos a leer la Palabra, a escucharla atentamente cuando nos es presentada, y luego guardarla, es decir, someternos a ella, de manera que tenga una influencia poderosa en nuestras almas.

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Una caña semejante a una vara

Medidaa con carácter de autoridad y poder

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Pláticas sencillas

Una conferencia en Jerusalén

La reunión de los cristianos en medio de las naciones también ofrecía a Satanás un nuevo campo de actividad. Este procuró dañarla desde adentro, tal como lo había hecho exteriormente sirviéndose de los judíos incrédulos para suscitar la persecución, como lo vimos en los capítulos precedentes, mientras que los judíos convertidos turbaron a las iglesias interiormente.

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Pláticas sencillas

Una cuestión referente al matrimonio

Jesús continuó su obra de amor sanando a las multitudes que lo seguían de Galilea a Judea. En vez de convencerse viendo las obras que Jesús hacía, los fariseos vinieron a él con preguntas para tratar de ponerlo en oposición a las enseñanzas de Moisés, dadas para el régimen de la ley.

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Pláticas sencillas

Una curación en día de reposo

Jesús entró nuevamente en la sinagoga un día sábado, donde encontró a un hombre que tenía la mano seca. Los asistentes observaban si lo curaría, para poder acusarlo. Conociendo sus pensamientos, Jesús mandó al lisiado que se levantara delante de todos, y mirándolos dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? (v. 4).

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Pláticas sencillas

Una curación en día de reposo

Otro sábado Jesús entró en una sinagoga y enseñaba. Había allí un hombre que tenía seca la mano derecha. Los escribas y fariseos, que siempre buscaban la manera de encontrar a Jesús en falta, lo observaban para ver si sanaría a este lisiado, y así tener de qué acusarlo. Ya los vemos decididos a deshacerse de Jesús a quien no podían soportar.

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Una de sus cabezas como herida de muerte

La cabeza imperial del imperio romano; la sexta cabezaa.

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Una estrella que cayó del cielo

Una estrella que cayó del cieloa.

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Una gran estrella, ardiendo como una antorcha

Potestad (a la que le habría correspondido actuar como luminaria) que abandona su posición de autoridad y sus relaciones con Dios y arde en lugar de alumbrar

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Una gran montaña ardiendo en fuego

Una gran montaña ardiendo en fuegoa (véase 6:14). Mar – véase 7:1.

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Una hora

¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.(Mateo 26: 40-41)

C. S. C.

Pláticas sencillas

Una niña que “dormía” y una mujer enferma

Al otro lado del lago, Jesús fue recibido por una multitud que lo esperaba. Un jefe de la sinagoga llamado Jairo, llegó a él y se echó a sus pies suplicándole que viniera a su casa porque su hija única de unos doce años, se estaba muriendo. Jesús complació los deseos de este padre afligido y fue con él, acompañado por la gente que lo oprimía.

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Una nueva travesía

Jesús hizo subir a sus discípulos a una barca para que fueran delante de él a la otra ribera, mientras despedía a la multitud. Ahora sí podía enviarla de regreso, después de haber saciado “a sus pobres… de pan”, como dice el Salmo 132:15. El Señor nunca despide vacíos a quienes se acercan a él; y ellos se habían reunido junto a él (v. 33).

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Pláticas sencillas

Una pecadora en casa de Simón

Un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Mientras estaba a la mesa, “una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 37-38).

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Pláticas sencillas

Una pregunta en cuanto a la resurrección

Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista

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Pláticas sencillas

Una señal

Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.

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Una tercera categoría de obreros

Al final de este pasaje hallamos una tercera categoría de obreros

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Unas pocas personas (algunos nombres)

Personas contadas y conocidas individualmente por el Señora

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Uno de los cuatro seres vivientes

Uno de los cuatro seres vivientes – véase 4:6-7.

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Unos griegos desean ver a Jesús

Entre las muchedumbres que habían ido a la fiesta se encontraban unos griegos; aunque forasteros en Israel, participaban en la fiesta y anhelaban ver a Jesús. Con este fin se dirigieron a Felipe quien, probablemente asombrado de que unos griegos deseasen ver a Jesús, lo dijo a Andrés, y juntos lo comunicaron a Jesús (v. 20-22).

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Varios dones de gracia

Después del funcionamiento de los dones pasamos, en el versículo 27, a su enumeración, pues ningún don faltaba en la asamblea de Corinto (1 Corintios 1:7).

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Pláticas sencillas

Ventajas para los discípulos

“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón” (v. 5-6). Se comprende que, con la perspectiva de la partida de Jesús y de las cosas que les esperaban, los discípulos estuviesen tristes.

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