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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 3
El sacrificio de paz, fundamento de nuestra comunión con Dios Siempre es la misma obra de Cristo la que presenta el sacrificio de paz. Pero esta vez es considerada bajo el aspecto de la comunión, del gozo y de la paz que proporciona.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 4
Significado del sacrificio por el pecado El sacrificio por el pecado pone fin a la lista de las santas ofrendas. Si el holocausto nos enseñó lo que a Dios le agradó en la obra de Cristo, el sacrificio por el pecado atañía a las necesidades del pecador. Pero es normal que nosotros hagamos el camino inverso.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 5
Pecados por omisión o negligencia Los versículos 1 a 4 ofrecen ejemplos de las faltas que debían expiarse mediante un sacrificio.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 6
Cuatro evangelios, cuatro sacrificios Se ha notado la concordancia que hay entre los cuatro grandes sacrificios y el aspecto bajo el cual cada uno de los cuatro evangelios presenta la obra de Cristo.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 7
Perdón – Paz La epístola a los Romanos nos enseña que Dios tuvo que ocuparse de dos cuestiones: la de los pecados (cap. 1 a 5:11) y la del pecado (cap. 5:12 a 8). Tuvo que condenar al árbol tanto como a los frutos, esto es, al pecado en nuestra naturaleza como a los actos producidos por ella.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 8
Investidura oficial de los sacerdotes En los siete primeros capítulos consideramos el tema de las ofrendas; ahora llegamos al del sacerdocio.
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Cada Día las Escrituras
Levítico: Capítulo 9
Contraste entre el sacerdocio de Aarón y el de Jesucristo La epístola a los Hebreos nos presenta al sumo sacerdote que nos convenía, santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores… (Hebreos 7:26)
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Los sacrificios por el pecado
Los sacrificios por el pecado y por la culpa no eran librados al discernimiento del israelita; eran ofrendas obligatorias cuando se había cometido alguna falta: “Cuando alguna persona pecare… traerá por su ofrenda…” (Levítico 4:2, 28).
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Los sacrificios por el pecado
Después de haber considerado las ofrendas de “olor grato”, llegamos a los “sacrificios expiatorios”. Se dividían en dos clases: sacrificios por el pecado y sacrificios por la culpa. Los sacrificios por el pecado eran necesarios para cuatro clases de personas: el “sacerdote ungido” (cap. 4:3), “toda la congregación” (v. 13), “un jefe” (v. 22) y “alguna persona del pueblo” (v. 27).
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Los sacrificios por la culpa
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Obediencia y desobediencia
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Pentecostés
Pentecostés se ubica en el centro de las siete fiestas, es el desenlace de las tres primeras. En cierto sentido las fiestas habrían podido terminar allí si el Espíritu de Dios no hubiera tenido en vista la restauración futura de Israel, tipificada por las tres últimas. Asimismo, en la vida del creyente, la restauración a veces es tan necesaria.
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Un pueblo santo, como jehová es santo
Esta porción nos enseña muy claramente lo que Jehová exigía en cuanto a santidad y pureza moral en aquellos a quienes había puesto en relación consigo. A la vez nos ofrece un cuadro humillante acerca de las atrocidades de que es capaz la naturaleza humana.
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Ejemplos de las Escrituras: La lepra
Cuando en Israel se temía que alguien pudiera tener lepra (en sentido figurado esta terrible enfermedad es una imagen del pecado), en Levítico 13 y 14 se lee cómo esta persona era aislada durante 7 días. Después de este tiempo, el sacerdote tenía que mirar a la persona para comprobar si realmente se trataba de un caso de lepra.
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El candelero - Éxodo 25:31-40; 27:20-21; Levítico 24:1-4; Números 8:1-4
Contrariamente a los otros objetos del tabernáculo hechos de madera de acacia recubierta de oro, el candelero era totalmente de oro puro, forjado en una sola pieza. Él nos habla de lo que es esencialmente divino. Era de oro batido (“labrado a martillo”), recordando que aquel a quien representa –Cristo– pasó por el sufrimiento.
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El leproso de Levítico 14 y Naamán
Usted podrá formarse una idea de la diferencia entre la liberación de los pecados y la redención del pecado al comparar la purificación del leproso como está descrita en Levítico 14:1-7, con la de Naamán, igualmente leproso, en 2 Reyes 5:10-14.
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El pecado cometido debe ser juzgado
Muchas personas no se consideran culpables de sus faltas inconscientes; parten del principio de que Dios no puede reprocharles su ignorancia y que tomará en cuenta su «buena voluntad». ¡Funesta ilusión! Si Dios previó un sacrificio por los pecados cometidos por error, ello es la prueba de que el pecador, aun ignorante, es culpable ante Él.
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El pecado y los pecados
La epístola a los Romanos nos enseña que Dios tuvo que ocuparse de dos cuestiones: la de los pecados (cap. 1 a 5:11) y la del pecado (cap. 5:12 al cap. 8). Tuvo que condenar al árbol tanto como a los frutos, esto es, al pecado en nuestra naturaleza como a los actos producidos por ella.
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Faltas que debían expiarse mediante un sacrificio
Los versículos 1 a 4 ofrecen ejemplos de las faltas que debían expiarse mediante un sacrificio. Se trata de actos cuya gravedad quizá no hubiéramos discernido si la Palabra, divina medida de la conciencia, no los hubiera condenado: por ejemplo, dejar de dar un testimonio, tener un contacto pasajero con lo impuro, proferir palabras ligeras. Hasta se puede ser culpable guardando silencio (v.
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Jesús lo ha hecho todo para darnos una plena seguridad
Un israelita escrupuloso siempre podía temer que algún pecado cometido por error se le hubiera olvidado. Y apenas acababa de traer un costoso sacrificio cuando una nueva infidelidad podía exigir otro. Hoy en día, a pesar de las certidumbres de la Palabra de Dios, muchos cristianos todavía viven con el mismo temor.
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La lepra en el vestido
El vestido o el cuero sugiere la idea de las circunstancias o de los hábitos de un hombre, punto de vista eminentemente práctico. Debemos estar en guardia contra el desarrollo del mal en nuestros caminos, e igualmente contra el mal en nosotros mismos. Vemos la misma investigación paciente tanto con un vestido como en el caso de una persona. No hay ninguna precipitación ni indiferencia.
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La mesa de los panes de la proposición - Éxodo 25:23-30; Levítico 24:5-9
La mesa, de pequeñas dimensiones (dos codos de largo, un codo de ancho y uno y medio de alto) era de madera de acacia (o de sittim), cubierta con una lámina de oro puro. Era, evidentemente, una figura de Cristo llevando a su pueblo ante Dios.
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Los que deben dar el ejemplo tienen más responsabilidad
Por su pecado, un sumo sacerdote debía ofrendar un becerro (v. 3), un príncipe o jefe debía ofrecer un macho cabrío (v. 22-23) y una persona cualquiera del pueblo solo tenía que ofrecer una cabra o un cordero (v. 27-28, 32). Quienes deben dar el ejemplo tienen una responsabilidad más grande, expresada por la importancia del animal ofrendado.
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Reparación de los daños
En Levítico 6:4-7 leemos: “… Habiendo pecado y ofendido, restituirá aquello que robó, o el daño de la calumnia, o el depósito que se le encomendó, o lo perdido que halló, o todo aquello sobre que hubiere jurado falsamente; lo restituirá por entero a aquel a quien pertenece, y añadirá a ello la quinta parte… Y para expiación de su culpa traerá a Jehová un carnero sin defecto de los rebaños… Y el
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