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¿Espera Dios algo bueno de la carne?

Qué consolación saber que Dios no espera de la carne nada bueno, sino que la puso de lado para siempre como una cosa mala e incurable y nos pide que hagamos lo mismo. Ella ya no tiene ningún derecho legítimo sobre nosotros. No somos más deudores a la carne “para que vivamos conforme a la carne” (Romanos 8:12).

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¿Está en peligro sin saberlo?

¡Cuatro horas ahorradas! Al oír estas palabras no pude menos que pensar: «Si ahorrar cuatro horas se considera tan importante, ¡cuánto más debería serlo cuando se trata de la eternidad!». Existen millones de hombres inteligentes y previsivos en cuanto a sus intereses en este mundo; pero cuando se trata de los intereses eternos, parece que fueran ciegos; para ellos esto es tiempo perdido.

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Explicación de las profecías sobre el retorno de Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar esta parte del tema. Paseando por el campo cierta mañana, vemos un charquito de agua, lo evitamos y, sin pensar más en él, seguimos caminando. Unos días después, al pasar por el mismo lugar, el charco ha desaparecido, el agua ya no está: hasta las últimas gotas se evaporaron. ¿Qué sucedió?

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Habrá dos resurrecciones: una para los salvados y otra para los perdidos

Sabemos que hay dos resurrecciones: la de los salvos y la de los malvados; o, según el Señor las llama: “la resurrección de vida, y la resurrección de –o para– condenación”. La primera, la de los salvos, se divide en tres fases:

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Hay cosas que no salvan

Para la salvación de su alma, cuídese bien de confiar en sus propósitos de enmienda, en sus buenas obras, en sus prácticas o sentimientos religiosos, o en su educación moral recibida desde su infancia. Puede confiar firmemente en estas cosas y, sin embargo, perderse eternamente.

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Hay esperanza eterna para todos los que creen en Cristo

Tomemos un ejemplo para ilustrar la diferencia que media entre estos dos hechos. Un joven muy enamorado de su esposa se ve en la penosa situación de dejarla. Él tiene que viajar a un país extranjero y conseguir el dinero suficiente para luego volver a buscarla y llevarla consigo.

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Jesucristo es el mismo… por los siglos

Querido lector, por más débil que sea su fe, tenga la seguridad de que el bendito Salvador en quien ha depositado su confianza jamás cambiará. “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos” (Hebreos 13:8).

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Jesús es la resurrección y la vida

Cuando hablamos de vida, nuestro pensamiento se dirige hacia el Autor de ella: el Dios Creador. Toda forma de vida sobre la tierra salió de manos del Creador. El evangelio de Juan dice que el autor de todas las cosas creadas es “el Verbo”, el Hijo, Jesús, el Amado del Padre. La confirmación de esta verdad se encuentra en Juan 1:3, Colosenses 1:16 y Hebreos 1:2, 10.

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La caída del hombre

No satisfecho con lo que se le había dado, el hombre deseó lo que le había sido prohibido. Con el propósito profundo de sustraerse a su posición de dependencia respecto a su Creador, el hombre desobedeció el único mandamiento que se le formuló. Prefirió escuchar la voz mentirosa de Satanás, porque correspondía al deseo secreto, escondido en el fondo de su corazón.

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La disciplina del Padre

Aunque sea un asunto distinto al que este folleto pretende presentar, quiero decir unas palabras respecto al gobierno del Padre sobre nosotros, sus amados hijos en Cristo y por Cristo. En su insondable amor por nosotros, el Padre se ve en el deber de castigarnos y azotarnos a menudo.

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La fuente de la profecía

“El Espíritu de Jehová ha hablado por mí, y su palabra ha estado en mi lengua” (2 Samuel 23:2). Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

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La humanidad

El segundo sentido de la palabra “mundo” se refiere a la humanidad. Esto se expresa muy bien en las siguientes palabras de Jesús: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

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La iglesia local

Cuando la Palabra de Dios fue escrita, había asambleas formadas en distintas localidades. El apóstol Pablo fue el medio utilizado para constituir diferentes iglesias a lo largo de sus viajes por Asia y Europa. Cuando escribió sus cartas, las dirigió a ellas, reconociéndoles el título de asambleas de Dios.

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La incertidumbre viene de la incredulidad

Probablemente alguien diga: «Yo no soy indiferente al bienestar de mi alma; pero mi problema es la incertidumbre. Siguiendo el ejemplo, podría decir que estoy entre los viajeros de segunda clase».

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La luna y el lago

Permítame, para concluir, que me valga de otro ejemplo. En una hermosa noche de luna llena, dos hombres están mirando atentamente una laguna en cuyas aguas se ve reflejada la luna. Uno de ellos le dice a su amigo: –¡Qué brillante y redonda está la luna esta noche! ¡Qué silenciosa y majestuosamente sigue su curso!

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La muerte para el cristiano

Si bien el Señor Jesús entreabrió un poco la puerta del más allá en la parábola del rico y Lázaro (Lucas 16:19-31), los apóstoles tuvieron la oportunidad de revelar más plenamente lo que concierne a este asunto. Ya en la parábola de Lucas 16 vemos una distinción absoluta entre el lugar de bendición del rescatado y el lugar de tormento del malo.

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La muerte para el incrédulo

El destino definitivo del hombre pecador que no se haya vuelto a Dios antes de su muerte ya ha sido fijado, pero no se le introducirá allí hasta el cumplimiento del último juicio descrito en Apocalipsis 20:12-15.

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La muerte será abolida

El postrer enemigo que será destruido es la muerte (1 Corintios 15:26). “Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda” (Apocalipsis 20:14).

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La muerte tal como era considerada por los creyentes antes de Jesucristo

Aparte de la repetición fúnebre: “y murió”, del capítulo 5 de Génesis, repetición interrumpida con Enoc, quien fue arrebatado para no ver la muerte, después de andar con Dios durante 300 años, el principio de la historia del hombre muestra que la muerte es el fin ineludible de su caminon terrenal.

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La obra de Jesús

El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).

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La realización o el cumplimiento de la profecía

Por la fe sabemos que no es necesario que se cumplan estas cosas para poner nuestra confianza en la Palabra de Dios. No obstante, Dios ha juzgado oportuno relatar algunas profecías que se cumplieron según el anuncio profético que Él había hecho. Con tres ejemplos será suficiente para demostrarlo:

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La relación de Dios con su criatura

Si bien esta relación se interrumpió a causa del pecado, el pensamiento de Dios, así como su deseo en cuanto al hombre, permanecen. Para la felicidad del hombre, Dios estableció una relación correspondiente a la revelación que él da de sí mismo. Esta revelación de Dios es progresiva en el transcurrir de los tiempos.

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La responsabilidad del hombre

Desde su creación, el hombre fue considerado responsable ante Dios, quien le asignó una función: señorear “en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (cap. 2:15).

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La resurrección de condenación

Es mencionada por el Señor Jesús en Juan 5:29 y por el apóstol Pablo en Hechos 24:15. La resurrección de condenación tendrá lugar después de la disolución de todas las cosas creadas, antes de la introducción de los nuevos cielos y la nueva tierra. El texto de Apocalipsis 20:11-15 describe esta escena solemne.

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