1 resultado

Pláticas sencillas

El Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza

Al ver grandes multitudes agolpándose alrededor de él, atraídas, sin duda, por los milagros que hacía, Jesús quiso sustraerse a su curiosidad, como a su admira­ción –puesto que su servicio se había terminado en medio de ellas–, y mandó pasar al otro lado del Jordán. Un escriba le dijo: “Maestro, te seguiré adondequiera que vayas.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El joven rico

El Señor continuó haciendo resaltar que los pensamientos de los hombres en cuanto al bien y a la grandeza, e incluso aquellos que proviniesen de la enseñanza de la ley aplicable al hombre natural, se oponían a los de Dios.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El llamamiento al Salvador

Alguien puede preguntar: «El Hijo, ¿a quién querrá revelar al Padre?». Jesús responde: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (v. 28). Este precioso Salvador veía no solo en medio de su pueblo culpable, sino en el mundo entero, almas trabajadas y cargadas. Él sabe que el pecador se cansa inútilmente procurando liberarse por sí mismo.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El llamamiento de los discípulos

El Señor quiso tener compañeros en su obra de amor, y les comunicó más tarde el poder necesario para el cumplimiento de la misión que les iba a confiar.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El llamamiento de Mateo

“Pasando Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado al banco de los tributos públicos, y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió. Y aconteció que estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí que muchos publicanos y pecadores, que habían venido, se sentaron juntamente a la mesa con Jesús y sus discípulos” (v. 9-10).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El mayor en el reino

Al principio de este capítulo hallamos a los discípulos preocupados por saber quién sería el mayor en el reino de los cielos. Estaban seguros de que formarían parte de él, tanto más cuanto que el Señor acababa de revelar a Pedro la alta posición en que lo ponía.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El mayor mandamiento

Los fariseos, secta opuesta a los saduceos, una vez más intentaron probar a Jesús con una pregunta referente a la ley: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?”. Jesús les dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (v. 37-39).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El nacimiento del Señor

La historia del nacimiento de Cristo, muy breve en este evangelio, es relatada de tal manera que se establece por las Escrituras del Antiguo Testamento que Jesús, desconocido y rechazado por su pueblo, era verdaderamente el Mesías prometido.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El obrero de la hora undécima

Con el fin de que no se perdiera de vista que en la dispensacióna actual todo e

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El propósito de la vida

Ya que debemos actuar con miras a un porvenir celestial, no hay, pues, necesidad de buscar los tesoros de la tierra, donde todo es vanidad, donde todo está expuesto a la corrupción, a la destrucción, y donde todo concluirá con los juicios divinos. Por eso es necesario acumular tesoros en el cielo; estos están seguros y son incorruptibles.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El regreso de Cristo a Galilea

Jesús comenzaba su actividad pública. Después de haber atado al “hombre fuerte”, iba a saquear sus bienes, cumpliendo su obra de gracia, de paciencia y de misericordia, en medio de un pueblo ciego que rechazaría a su Mesías. Su precursor, Juan el Bautista, había sido echado en la cárcel por Herodes, presagio de lo que se haría a Jesús (v. 12).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El regreso de Egipto

Un ángel del Señor apareció en sueños a José en Egipto para anunciarle la muerte de Herodes: “Levántate”, le dice, “toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel”. Así como obedeció para marcharse, obedece para regresar. En el camino, al oír que Arquelao reinaba en Judea, tuvo temor de ir allí, sabiendo, sin duda, que el hijo era tan cruel como el padre.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El reino

La venida de Cristo y su muerte dieron, además de la Asamblea, otro resultado con respecto a la tierra: el reino de los cielos. Porque si Cristo posee una asamblea, también tiene la realeza sobre su pueblo terrenal y sobre todo el universo. A la espera de su dominio glorioso y universal, el reino se establece bajo una forma particular.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El sermón del monte

Se da este nombre a las palabras de Jesús relatadas en los capítulos 5, 6 y 7. El Espíritu de Dios las ha agrupado en un discurso ininterrumpido en este evangelio, aunque ellas hayan sido pronunciadas en diversas ocasiones, como se ve en el evangelio según Lucas 6:20-49; 11:1-12; 12:22-31; 16:13.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El siervo perfecto

La curación de este hombre, y más aún las palabras de verdad que acababan de oír, exasperaron a los fariseos hasta tal punto que se pusieron de acuerdo para matar a Jesús. Pero, sabiéndolo él, se apartó de allí seguido por mucha gente, y sanaba a todos los enfermos.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El siervo puesto sobre los de la casa

En estos versículos el Señor señala un aspecto especial del servicio que hay que cumplir mientras se espera su regreso: aquel que se cumple a favor de “los de la casa” (N. T. interlineal griego-español), a los cuales el siervo debe dar el alimento en el momento oportuno.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El tesoro

Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El trono del Hijo del Hombre

Cuando el Hijo del Hombre venga para liberar al remanente judío de las terribles persecuciones mencionadas en el capítulo 24, se sentará en su trono y juzgará a las naciones, a las cuales haya sido proclamado el Evangelio del reino (véase cap. 24:14).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El valor de un niño

Los niños tienen tanto precio para el Señor que dice: “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños”. Es necesario tener los pensamientos del Padre respecto a ellos, y no los de los hombres, que hacen más caso de un gran personaje que de un niño. Aquí no se trata solamente de los que creen, sino de todos los niños en general. ¿Cómo estimar el precio que un niño tiene para Dios?

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El vino nuevo y los odres viejos

Vinieron a Jesús los discípulos de Juan el Bautista, preguntándole: “¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán” (v. 14-15).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Elías

Al descender del monte, Jesús ordenó a sus discípulos que no contaran a nadie la visión, hasta que él resucitara de los muertos, por el mismo motivo que les había prohibido decir que él era el Cristo (cap. 16:20).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

En camino hacia Jerusalén

Si Jesús podía hablar a pobres pecadores de gloria y de recompensa en la eternidad, era porque estaba en el camino que lo conducía a la cruz, donde iba a soportar todo el peso de sus pecados y a sufrir el juicio que ellos merecían. Subía por última vez desde Galilea a Jerusalén con sus discípulos, y sentía la necesidad de comunicarles lo que le sucedería.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

En la tierra de los gadarenos

El siguiente relato nos hace ver la acogida que el Señor tuvo en este mundo. Cuando llegó a la otra orilla del lago, en la tierra de los gadarenos, “vinieron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros, feroces en gran manera, tanto que nadie podía pasar por aquel camino. Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios?

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

En pos de Jesús

Había llegado la noche. En Oriente, a causa del excesivo calor que reina durante el día, la noche es el momento favorable para salir. Aquella noche trajeron a Jesús muchos endemoniados; él echó fuera los demonios y sanó a todos los que tenían algún mal. Cumplía lo que Isaías dijo: “Llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores” (Isaías 53:4).

Sección del libro @book, de @author