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Pláticas sencillas

Expuesto a los insultos de todos

Cuando los soldados terminaron su cruel trabajo, Jesús fue expuesto, durante las siguientes tres horas, a los insultos de todas las clases sociales, desde los líderes del pueblo hasta los ladrones crucificados a su lado. Los que pasaban por allí lo insultaban, meneando la cabeza y diciendo: “¡Bah!

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Getsemaní

Se acercaba la hora de la angustia, en la cual Jesús debía avanzar resueltamente para encontrarse con el enemigo en su última fortaleza y sufrir todas las consecuencias del pecado, para salvar al pecador.

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Pláticas sencillas

Herodes y Juan el bautista

Herodes oyó hablar de Jesús. Para algunos era Elías, y para otros un profeta. Para Herodes, cuya conciencia le acusaba por el crimen que había perpetrado para agradar a Herodías, Jesús era Juan el Bautista, resucitado de entre los muertos. Y decía: “Por eso actúan en él estos poderes” (v. 14).

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Institución de la Cena

Jesús iba a cumplir en la cruz lo que representa la fiesta de la pascua. A partir de entonces, esta ya no tendría más razón de ser. Por eso, aún en la mesa, Jesús instituyó la Cena, el memorial de su muerte que todos sus redimidos tienen el privilegio de tomar durante su ausencia.

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Pláticas sencillas

Jesús ante el sumo sacerdote

Jesús fue llevado al sumo sacerdote ante quien se reunieron los otros sacerdotes, los ancianos y los escribas. Todos buscaban algún testimonio contra Jesús, para acusarlo y condenarlo a muerte. Habiendo decidido su condena, cuyo único motivo era el odio, debían justificarla de cualquier manera ante el gobernador. Solo el gobernador podía pronunciar una sentencia de muerte.

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Jesús anuncia su muerte

Yendo a las aldeas de Cesarea de Filipo, ciudad situada al pie del Líbano, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo? Ellos respondieron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas” (v. 27-28). Como en ese momento, aun hoy el hombre natural no puede aceptar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios.

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Jesús duerme durante la tormenta

Al caer la tarde, Jesús dijo a sus discípulos: Pasemos al otro lado (v. 35).

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Jesús en Nazaret

Jesús regresó a su tierra, seguido por sus discípulos. En el día de reposo comenzó a enseñar en la sinagoga, pero lo que decía, lejos de convencer a quienes escuchaban, suscitó cuestionamientos sobre su persona en los corazones de muchos. “¿De dónde tiene este estas cosas?”, decían. “¿Y qué sabiduría es esta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos?

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Jesús entra en Jerusalén como rey

Aunque iba camino a la cruz, Jesús entraría en Jerusalén como rey. Dios quería que el pueblo rindiera testimonio de que este Jesús rechazado era verdaderamente su rey, un testimonio que aumentaba la responsabilidad de los judíos y los dejaba sin excusa.

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Pláticas sencillas

Jesús entregado a Pilato

La noche estaba muy avanzada cuando terminó el interrogatorio a Jesús ante el sumo sacerdote, pues el gallo había cantado dos veces. El canto del gallo correspondía a la tercera vigilia. La Palabra no nos dice lo que sucedió con Jesús durante el resto de esa noche única. Por la mañana vemos al sanedrín celebrar un consejo y enviar a Jesús atado a Pilato.

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Jesús es juzgado por sus familiares y por los escribas

Cuando Jesús y sus discípulos regresaron a casa, la multitud los rodeó inmediatamente, a tal punto que ni siquiera podían comer su pan. Habiendo oído todo lo sucedido, los familiares de Jesús fueron con la intención de apoderarse de él, diciendo que estaba fuera de sí. Esta fue la apreciación del corazón natural viendo la obra que la gracia de Dios hacía a través del fiel y divino Siervo.

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Jesús rehusó dar una señal a los fariseos

Jesús y sus discípulos subieron a una barca y fueron a la región de Dalmanuta (en Mateo 15:39, Magdala). Allí, Jesús se vio enfrentado con los fariseos que discutían con él pidiendo una señal del cielo para probarlo. La petición que provenía de la incredulidad e hipocresía de ellos hizo gemir a Jesús.

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La cena en Betania

Mientras los sumos sacerdotes y los escribas maquinaban cómo arrestar a Jesús y matarlo, una escena muy diferente ocurría en Betania, en casa de Simón el leproso, donde el Señor estaba a la mesa con sus discípulos.

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La curación de un leproso

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.

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La curación de un paralítico

Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.

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La curación de un sordo

Jesús regresó al Mar de Galilea a través de la tierra de Decápolis, una región situada en el noreste de Palestina y habitada también por gentiles. Allí le trajeron a un sordo y tartamudo, y le rogaron que le impusiera su mano.

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La curación del ciego de Betsaida

En Betsaida, un ciego fue llevado a Jesús para que lo tocase. Quienes lo hicieron, sabían que solo se necesitaba esto para encontrarse con el poder que libera de la incapacidad. Pero Jesús no lo sanó allí, sino que tomándolo de la mano, lo sacó fuera de la aldea. Entonces escupió sobre sus ojos, puso las manos sobre él, y le preguntó si veía algo.

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La higuera seca

El día siguiente, cuando Jesús y los suyos se dirigían a Jerusalén por el mismo camino, los discípulos vieron que la higuera estéril se había secado desde la raíz. Recordando lo que había sucedido, Pedro dijo a Jesús: “Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado” (v. 21).

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La higuera sin fruto

“Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos”.  

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La hija de Jairo

Habiendo sido expulsado de la tierra de los Gadarenos, Jesús volvió a la otra orilla, donde inmediatamente lo rodeó una gran cantidad de gente. Desde el principio de su ministerio en este evangelio lo vemos constantemente rodeado de multitudes, a las cuales servía con dedicación, siempre dispuesto a responder al llamado de la fe.

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Pláticas sencillas

La levadura que se debe evitar

Jesús advirtió a sus discípulos contra los principios de los fariseos y de Herodes: “Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos, y de la levadura de Herodes”(v. 15). La levadura es el símbolo de una doctrina corruptora.

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La muerte de Jesús

La obra estaba cumplida, Jesús no tenía nada más que hacer en la cruz. En plena posesión de sus fuerzas, lanzó un fuerte grito y exhaló. Este último acto de su vida fue un acto de obediencia, como todo lo que había hecho hasta entonces. Él dio su vida por obediencia. Había dicho a sus discípulos: “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar.

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La mujer sirofenicia

Versículos 24-30: Jesús fue a las regiones de Tiro y de Sidón, y entró en una casa, pero no quería que nadie lo supiera.

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La ofrenda de la viuda

En contraste con la conducta de los escribas, Jesús observó a una viuda pobre en medio de los que echaban dinero en el tesoro del templo. La gente rica echaba mucho dinero, pero esta viuda echó dos blancas, pequeñas monedas de cobre que valían poco más que un centavo de nuestra moneda. Como valor material era poca cosa; pero según la apreciación del Señor, ella dio más que los otros.

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