9 resultados

El poder

El que ha sido rescatado por Cristo tiene naturalmente el deseo de vivir para su Señor. Desgraciadamente, no tarda en experimentar que en sí no tiene ninguna fuerza para llevar una vida santa y pura, de manera que el bien que quiere, no lo practica; el mal que no quiere, lo hace (Romanos 7:19).

Sección del libro @book, de @author

El porvenir de las naciones árabes

Hemos visto el porvenir de los países del Norte y del Sur de Palestina. Al Oeste habita un solo pueblo: los filisteos. Pero al lado oriental se encuentran los edomitas, los moabitas y los amonitas, antiguos enemigos de Israel.

Sección del libro @book, de @author

El porvenir del diablo

Entonces, ¿cómo es que tan gran número de cristianos no se ocupan de las profecías, ni entienden casi nada de ellas…? Es sencillamente por la gran astucia de Satanás, el cual ha deslumbrado los ojos de ellos, de modo que no advierten la gran importancia del estudio de las profecías.

Sección del libro @book, de @author

El primer Adán y el postrer Adán

Dios, originariamente, estableció al hombre –como su representante– a la cabeza de la creación terrenal (Génesis 1:27, 28). Sin embargo, el hombre no se contentó con esta posición. En aquel momento en que todo estaba en armonía y en relación perfecta con Dios, se levantó contra Él. Puso en desorden la creación entera y perturbó la relación originaria de ella con su Creador.

Sección del libro @book, de @author

El reino de los cielos

En el capítulo 13 del evangelio según Mateo tenemos la historia profética de este reino relatada de manera simbólica. No como los profetas del Antiguo Testamento lo han visto y han vaticinado acerca de él, sino cómo este reino ha llegado a ser por el rechazamiento de su rey.

Sección del libro @book, de @author

El rey de los judíos

En las precedentes consideraciones hemos examinado el carácter religioso del anticristo. En la cristiandad apóstata, el anticristo hará función de jefe religioso. Allí el poder político estará en manos del Imperio romano restaurado y de su cabeza, la cual recibirá directamente del diablo su poder y trono y gran autoridad (Apocalipsis 13).

Sección del libro @book, de @author

El sacrificio de la cruz

Si bien el amado Hijo del Padre vino como hombre a este mundo, no fue solamente para llevar una vida perfecta, toda ella para gloria de Dios, sino para cumplir por medio de su muerte la obra de nuestra salvación. Ningún hombre podía pagar el rescate por otros, estando él mismo ya condenado. Sólo Jesús podía pagarlo, y vino para hacerlo.

Sección del libro @book, de @author

El sello

“Dios… nos ha sellado” (2 Corintios 1:21-22). “Fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”; el Espíritu Santo “con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 1:13; 4:30). Dios ha puesto así su Espíritu sobre nosotros como un sello, una marca indeleble de que procedemos de Él y somos suyos por los siglos.

Sección del libro @book, de @author

El Señor Jesucristo ¿ha venido ya en las nubes del cielo?

Pero ¿quién osaría alegar que lo que está escrito en Daniel 7:9-14 ha tenido ya lugar? El Señor Jesucristo no ha venido aún en las nubes del cielo, pues, según Apocalipsis 1:7, todo ojo le verá. El Juez no se ha sentado aún, ni los libros han sido abiertos todavía. ¿Y quién se atreverá a decir que todos los pueblos, naciones y lenguas actualmente Le honran y obedecen?

Sección del libro @book, de @author

El testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía

Ciertamente, ese es el propósito de Dios: glorificar al Señor Jesucristo, aquella Persona de la divinidad que se humanó para realizar la voluntad de su Padre (Hebreos 10:7) y que, mientras estuvo en la tierra, podía decir: “Hago siempre lo que le agrada” (Juan 8:29), y aun: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34).

Sección del libro @book, de @author

El transcurso de la campaña

Los egipcios perderán la lucha, mas el rey del Norte vencerá a los judíos, dirigiéndose luego a Egipto y dominando también a este país. Ciertamente, hasta Libia y Etiopía no podrán resistirle.

Sección del libro @book, de @author

El último juicio

En él comparecen los muertos. Los que antes del diluvio no sirvieron a Dios y los que después no le tomaron en cuenta. Los que –antes de Cristo– no se convirtieron a Dios y los que rechazaron y crucificaron al Señor Jesús. Los que ahora no obedecen al Evangelio, y los que más tarde adorarán a la Bestia.

Sección del libro @book, de @author

El vínculo

El Espíritu une a los creyentes en un solo cuerpo con Cristo (1 Corintios 12:13). Por medio de Cristo “los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre” (Efesios 2:18). En el Señor somos “juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu” (Efesios 2:22).

Sección del libro @book, de @author

En la tierra de Canaán

Conocemos la historia de este pueblo en la tierra prometida. No fueron obedientes, sino que volvieron las espaldas a Dios al transgredir todos sus mandamientos. El sacerdocio se pervirtió en la persona de Elí (1 Samuel 2 y 4). Cuando Dios, pues, da un profeta (Hechos 3:24) el pueblo pide un rey, rechazando así, prácticamente, a Dios como rey (1 Samuel 8:7).

Sección del libro @book, de @author

En los cuales habitará la justicia

En el milenio reinará la justicia. Habrá aún pecado e iniquidad. Pero tan pronto como se manifiesten, el que los cometa será castigado de muerte. Imperará la justicia. Ahora, en el tiempo actual, reina la iniquidad. “Perece el justo, y no hay quien piense en ello” (Isaías 57:1).

Sección del libro @book, de @author

¿Es Rusia el “Ras” o “Ros” de Ezequiel 38 y 39?

La palabra hebrea “Ras” o “Ros” está en Ezequiel 38:2, 3 y 39:1, en la versión Reina-Valera de 1909 y otras antiguas, traducida por “cabecera”. Indudablemente, la palabra también se halla en este sentido en la Biblia. Pero, además, también con otras significaciones, como «bilis» y también como nombre propio. Se ve, por ejemplo en Génesis 46:21, que un hijo de Benjamín tenía este nombre.

Sección del libro @book, de @author

Esmirna

Tenemos aquí una clara alusión a las grandes persecuciones que azotaron a la Iglesia durante el segundo y tercer siglos, iniciadas por los emperadores romanos. “Tendréis tribulación de diez días”. Como es sabido, desde Nerón hasta Diocleciano se desencadenaron diez grandes persecuciones, la última de las cuales duró exactamente diez años (de 303 a 313).

Sección del libro @book, de @author

¿Existe aún el Imperio romano?

Sin duda, esta pregunta se la formularán muchos, pues por la Historia hemos aprendido que el Imperio romano fue destruido hace ya 1500 años.

Sección del libro @book, de @author

Filadelfia

Se caracteriza esta Iglesia por dos cosas: 1. Haber guardado la Palabra de Dios. 2. No haber negado el Nombre del Señor Jesús.

Sección del libro @book, de @author

¿Gobierna Dios la tierra?

Si leemos detenidamente las Escrituras, hallamos un fenómeno notable en los designios de Dios respecto a la tierra.

Sección del libro @book, de @author

Gog y Magog

Las naciones son mencionadas aquí por el nombre simbólico: “Gog y Magog”. Son los nombres del gran enemigo de Israel, del cual se habla en Ezequiel 38 y 39. Hemos visto, en el correspondiente capítulo, que era Rusia.

Sección del libro @book, de @author

¿Ha desechado Dios a su pueblo?

Pero, ¿es posible que la infidelidad del pueblo anule las promesas incondicionales que Dios hizo a Abraham, a Isaac y a Jacob? el apóstol dice: Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios (Romanos 11:29).

Sección del libro @book, de @author

¿Hallará Israel tranquilidad y paz en Palestina?

El mundo entero tendrá puesto sus ojos en Palestina y en el pueblo restaurado (Isaías 18:3). Pero Jehová reposará (v. 4). No puede apoyar lo que se emprende con fuerza propia y con la ayuda de poderes mundiales. Aun cuando sus esfuerzos parezcan tener buen éxito, dando aparentemente frutos, Dios hará caer su juicio sobre él (v. 5).

Sección del libro @book, de @author

He aquí, yo hago nuevas todas las cosas (Apocalipsis 21:5)

¡Eso ha ocurrido en la cruz, en cuanto a los creyentes! Allí, “Dios enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne” (Romanos 8:3). De ellos puede decirse “En él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha a mano, al echar de vosotros el cuerpo pecaminoso carnal, en la circuncisión de Cristo” (Colosenses 2:11).

Sección del libro @book, de @author