12 resultados

Pláticas sencillas

El bautismo de Jesús

Con el bautismo de Jesús comienza la historia de su actividad. La gracia lo llevó a tomar lugar, como hombre, entre los que venían a Juan. Él salió a escena de un modo conmovedor al asociarse con los pecadores arrepentidos, mostrándoles que venía en medio de ellos como verdadero hombre.

Sección del libro @book, de @author

El bautismo: un mandamiento divino

Este bautismo se celebra, expresamente por orden de Jesucristo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Él dio esta orden después de su resurrección de los muertos, cuando estaba a punto de subir al cielo, para ser glorificado allí. Los discípulos la ejecutaron después que el Espíritu Santo descendió sobre ellos.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El bautismo y la tentación de Jesús

Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Marcos relata en pocas palabras el bautismo del Señor. Es mucho más breve que en los evangelios de Mateo y de Lucas. Por su parte, Juan no lo menciona.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El buen Pastor

En el versículo 11 el Señor se llama el buen Pastor, en contraste con los mercenarios, otro carácter de aquellos que pretendían apacentar las ovejas judías. “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El buen tesoro y el mal tesoro

Las palabras de esos hombres manifestaban lo que ellos mismos eran: malos, con un corazón del cual no podían salir buenas cosas; porque de la abundancia del corazón habla la boca y el árbol es conocido por su fruto. Como por la boca se manifiesta el estado del corazón, será necesario dar cuenta a Dios, en el día del juicio, de todas las palabras ociosas que se hayan dicho.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El camino

Jesús dijo también a los discípulos: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino”. Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (v. 4-5).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El camino de la cruz

Jesús ya había hablado varias veces de sus sufrimientos y de su muerte. Ahora se dirigía a Jerusalén, donde esa muerte le esperaba. Iba delante de sus discípulos, quienes lo seguían con asombro y temor, presintiendo, quizás más de lo que creían, que su Maestro iba a ser condenado a muerte.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El camino estrecho y el camino espacioso

A causa del pecado y de la voluntad humana, enemigos de Dios, reina en este mundo una oposición constante al bien; por lo tanto se necesita energía para emprender el camino de Dios y hacer su voluntad. Esto representa el esfuerzo que se debe hacer para entrar por la puerta estrecha; la puerta ancha, que da a un camino espacioso, se franquea sin dificultad.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El canto de alabanza de María

Al oír las palabras de Elisabet, María bendijo a Jehová Dios así: “Engrandece mi alma al Señor

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El ciego Bartimeo

El camino que conducía a Jerusalén pasaba por Jericó. Cuando Jesús salió de esta ciudad, seguido por una gran multitud, un ciego llamado Bartimeo mendigaba sentado a un lado del camino. Habiendo escuchado que pasaba Jesús, se puso a gritar: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (v. 47). Había fe en este ciego.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El ciego de Jericó

Cuando Jesús llegó a las afueras de Jericó, un ciego estaba sentado junto al camino mendigando. ¡Qué triste cuadro del estado en el cual había caído Israel! Un descendiente de Abraham, ciego, mendigando en el país que había manado leche y miel cuando se lo había dado a su pueblo.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El ciego sanado comparece ante los fariseos

Llevaron al hombre sanado a los fariseos. ¿Con qué propósito? Lo ignoramos, pero sí sabemos el motivo por el cual Dios lo permitió. Era para manifestar el estado de estos jefes religiosos en presencia de las obras de Dios, tal como había sido manifestado en presencia de las palabras de Jesús en el capítulo precedente.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El ciego sanado se encuentra con el Hijo de Dios

Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró (v. 35-38).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El complot de los judíos

Llenos de odio contra Pablo y comprendiendo, sin duda, que ante un tribunal romano no lograrían su muerte, los judíos se comprometieron por juramento, unos cuarenta, a no comer ni beber hasta que le hubiesen dado muerte (v. 12-13). Comunicaron esta decisión a los sacerdotes, para tener su cooperación y así ejecutar su criminal propósito (v.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El Consolador

El Señor no podía conducir a sus discípulos más adelante en el conocimiento de la nueva posición en la cual los introduciría en virtud de su muerte, es decir, en una posición celestial con él, en contraste con la posición terrenal, aunque gloriosa, en donde habrían compartido su gloria si él hubiese sido recibido como rey.

Sección del libro @book, de @author

El creyente es liberado de su antiguo amo

Insistamos una vez más en el hecho de que el cristiano no tiene que morir al pecado, sino que ya está muerto a él, pues está crucificado con Cristo. No está libre de cometer ciertos pecados o de corresponder a malas inclinaciones, sino que todo el viejo hombre ha sido puesto a un lado y juzgado en la cruz.

Sección del libro @book, de @author

El cristiano no es de este mundo

Es posible que esta sumisión cause al cristiano disgustos de diversa índole y que tal vez experimente incluso pérdidas sensibles y sufrimientos; pero, sin embargo, eso no debe cambiar en nada su manera de actuar. Por otra parte, ¿se puede esperar otra cosa en un mundo de injusticia?

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El cuádruple testimonio dado a Jesús

Jesús siguió afirmando que toda la realidad de su ministerio dimanaba de su absoluta dependencia de su Padre, cuya voluntad siempre hacía. De esta forma, rechazándole a él, se rechazaba al Padre quien le había enviado.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El demonio que los discípulos no lograron sacar

Mientras Jesús estaba en el monte con Pedro, Jacobo y Juan, los otros discípulos permanecían abajo, luchando contra el poder de un demonio que no podían sacar. Cuando Jesús descendió, una gran multitud vino a su encuentro.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El desamparo de Dios

Con estos versículos comienza otra escena, imposible de describir. Hallamos su explicación en el clamor de Jesús: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (v. 46).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El deseo de los hijos de Zebedeo

Jesús acababa de hablar una vez más a sus discípulos acerca de los sufrimientos y la muerte hacia los cuales se acercaba. Esto debería haber llenado sus corazones de empatía, absorbiéndolos por completo en una santa emoción pensando en su amado Maestro. Pero lamentablemente no fue así, al menos en el caso de dos de ellos.

Sección del libro @book, de @author

El deseo de Pablo

Pablo daba gracias de ello a su Dios y, cuanto más lo hacía, cuanto más llevaba en su corazón, con ardiente amor y continuas oraciones, a los creyentes de Roma, más profundo era su deseo de verlos a fin de hacerles partícipes de algún don de gracia espiritual y de afirmarlos en la fe (v. 9-11).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

El día de reposo

Aconteció que al pasar él por los sembrados un día de reposo, sus discípulos, andando, comenzaron a arrancar espigas.

Sección del libro @book, de @author

El Dios de esperanza

A ello se refiere el deseo o la oración del fiel siervo en favor de los santos de Roma: “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (v. 13).

Sección del libro @book, de @author