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Pláticas sencillas
Los jefes del pueblo declaran que Jesús debe morir
Muchos judíos, testigos de la resurrección de Lázaro, creyeron en Jesús. Pero otros fueron a informar a los fariseos sobre lo que Jesús acababa de hacer (v. 45-46). Después de haber sido informados sobre este milagro, en vez de ver en ello la gloria de Jesús y creer en él, convocaron al sanedrín (tribunal supremo de los judíos) para decidir qué hacer con Jesús.
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Pláticas sencillas
Los judíos aún quieren apedrear a Jesús
Siete veces el evangelio de Juan nos relata que los judíos procuraban matar a Jesús. El Espíritu de Dios indica así la gran persistencia de ellos en querer deshacerse de él (cap. 5:16, 18; 7:1, 30; 8:59; 10:31, 39; 11:53). “Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?” (v. 31-32).
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Pláticas sencillas
Los judíos y el sábado
Jesús había obrado esta sanidad un día de reposo; por tanto los judíos, viendo al paralítico llevar su cama, le dijeron: “No te es lícito llevar tu lecho”. El sábado, como lo hemos dicho varias veces en nuestras meditaciones precedentes sobre los evangelios, era la señal del pacto de Dios con su pueblo terrenal (Éxodo 31:13).
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Pláticas sencillas
Los judíos y la tradición
Vemos aquí a Jesús rodeado, no por personas que venían a él con sus necesidades, sino por religiosos llenos de sí mismos. Estos encontraban en falta a los discípulos porque no se ajustaban a las tradiciones de los judíos.
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Pláticas sencillas
Los magos
En el momento del nacimiento del Señor, unos magos en el Oriente vieron resplandecer una estrella; por ella comprendieron que el rey de los judíos había nacido. Estos magos, instruidos en astrología y en ciertas ciencias, eran muy estimados en las cortes reales.
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Pláticas sencillas
Los mensajeros celestiales
“Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (v. 10-11).
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Pláticas sencillas
Los nombres escritos en los cielos
Los discípulos volvieron con gozo diciendo a Jesús: “Aun los demonios se nos sujetan en tu nombre” (v. 17). Todo el poder necesario para librar a los hombres de la esclavitud de Satanás se encontraba ante ellos, presente y activo. Era ese mismo poder les daría libertad más tarde. Por eso en Hebreos 6:5 los milagros que los apóstoles cumplían son llamados “los poderes del siglo venidero”.
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Pláticas sencillas
Los primeros efectos del don de las lenguas
La fiesta de Pentecostés atrajo a Jerusalén a muchos judíos piadosos que habitaban en los países nombrados en los versículos 9 a 11. Dios quiso que fueran testigos de los resultados maravillosos de la venida del Espíritu Santo. Leemos: “Hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua.
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Pláticas sencillas
Los que el Padre ha dado a Jesús
He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste; tuyos eran, y me los diste, y han guardado tu palabra (v. 6).
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Pláticas sencillas
Los que han dejado todo atrás
La conducta de Pedro y de los otros discípulos difería completamente de la de este hombre, por muy amable que haya sido. Entonces Pedro dijo al Señor: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido.
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Pláticas sencillas
Los que se apartan de Jesús
En los siguientes versículos vemos que se puede seguir a Jesús, admirar sus palabras, impresionarse por sus milagros, en contraste con los que se oponen a Cristo, sin que por ello se crea en él con verdadera fe, sin que se acepte la única verdad que permite poseer la vida eterna. “Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra; ¿quién la puede oír?” (v. 60).
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Pláticas sencillas
Los resultados del discurso de Pedro
La gracia de Dios se sirvió de la predicación de Pedro para obrar en la conciencia de un gran número de personas. Éstas se compungieron de corazón cuando comprendieron el ultraje cometido contra Dios al crucificar a quien él hizo Señor y Cristo. Entonces dijeron a Pedro y a los demás apóstoles: “Varones hermanos, ¿qué haremos?
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Los samaritanos
Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho (v. 39).
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Pláticas sencillas
Los servidores en espera de su Maestro
Los que habían recibido a Jesús son llamados “manada pequeña”. En efecto, el número reducido es lo que caracterizó a los fieles en todos los tiempos. El Señor se dirige a ellos diciendo: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (v. 32). ¡Qué estímulo para esas personas débiles y despreciadas por la mayoría!
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Pláticas sencillas
María encuentra al Señor
“Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré” (v. 14-15). María ya no mira hacia el sepulcro, morada de los muertos; se vuelve hacia donde se encuentran los vivos.
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María visita a Elisabet
En aquellos días, María fue a ver a su parienta que vivía en una población en las montañas de Judá. En cuanto Elisabet oyó el saludo de María, llena del Espíritu Santo, exclamó: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?
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Pláticas sencillas
María y los ángeles
Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.
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¿Mataron al Señor o él mismo puso su vida?
Ambas cosas. Estas dos verdades son las dos caras de una misma moneda. Por un lado, los hombres hicieron todo lo posible para dar muerte al Señor; lo crucificaron, convirtiéndose así en sus asesinos (Hechos 2:23). Este es el lado de la responsabilidad humana. Pero, por otro lado, Cristo puso su vida voluntariamente (Juan 10:11, 15, 17-18).
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Pláticas sencillas
Misión de los setenta
Jesús mandó setenta mensajeros que fueran delante de él anunciando al pueblo que el reino de Dios se había acercado. Aunque ya había enviado a los doce apóstoles, Jesús quería utilizar el poco tiempo que le quedaba en medio de esta generación incrédula y perversa, decidida a no querer nada de él, porque veía en medio de ella una gran cosecha y pocos obreros para trabajar.
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Pláticas sencillas
Mujeres que sirven a Jesús
Los hechos relatados en estos tres versículos se encuentran solamente en el evangelio según Lucas. Vemos allí a Jesús, rodeado de sus discípulos, predicando y anunciando el reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea. Como Hijo del Hombre, dependía completamente de Dios en una humildad que nos conmueve.
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¿No contienen muchos errores las copias de los manuscritos originales?
Los escritos originales del Antiguo Testamento fueron copiados en manuscritos con minuciosa precisión. Se emplearon varias técnicas para mantener la fidelidad del original; por ejemplo, contaban cuántas veces aparecía cada letra y verificaban que en la copia aparecieran la misma cantidad de veces que en el original.
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¿No dice Santiago en su epístola que Abraham fue justificado por las obras?
Sí, exactamente. Pero Santiago no está hablando de cómo Dios nos justifica, sino de que nuestras acciones deberían mostrar a los hombres que hemos sido justificados. La única prueba para los que nos rodean de que nuestra fe es real, son las obras que hacemos después de haber sido salvados (Santiago 2:21-22).
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Pláticas sencillas
No temer a los hombres
Pero ellos no debían temer a los hombres, por malvados que estos fuesen, porque llegaría el día en que Dios lo manifestaría todo a la luz. ¡Que hablen atrevidamente! Si bien su testimonio puede conducirlos a la muerte, ¡no deben temer a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma!
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¿No tienen muchas imprecisiones las traducciones?
Algunas de ellas, sí. No conviene utilizar aquellas versiones que parafrasean la Biblia, ni aquellas que buscan rectificar los conceptos bíblicos porque los traductores no están de acuerdo con ciertas afirmaciones o encuentran que la Palabra de Dios no se conforma a sus prejuicios o a sus criterios meramente humanos.
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