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Tu cruz hace brillar la gloria del Padre santo
El Señor, que se colocó bajo la maldición y la soportó, abre ahora las puertas de la alabanza a todos aquellos a quienes atrae en pos de él sobre el terreno de la resurrección. Se constituye un pueblo de adoradores. Nunca olvidemos que la adoración es la parte más elevada del servicio actual de los cristianos y la única parte que continuará eternamente.
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Un descubrimiento en la pagoda
Días más tarde el llanto de un recién nacido se escuchó en la habitación de Si-Hiang. Ella acababa de dar a luz una niña. Pero cuando las parteras la vieron, dieron un grito de espanto. Sobre un ojo y la mejilla de la niña se extendía una mancha roja, marca de nacimiento que no se borraría jamás. Para los chinos supersticiosos, era una terrible señal de desgracia.
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Una carga de dolores indeciblemente pesada
El Salmo 22, muy conocido por todo cristiano familiarizado con la Escritura, casi no menciona, salvo por una idea general, las consecuencias de la obra de Cristo. Estas son desarrolladas más extensamente en otros salmos y, en lo concerniente a la Iglesia, en el Nuevo Testamento.
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Una visita en la noche
La honorable madre pasaba por un duro combate. Entre su amor a su hijo, el miedo a su marido y a los diablos extranjeros, el amor prevaleció.
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1 Crónicas 13:6-11; 15:2-26
Consideremos ahora el pasaje leído en 1 Crónicas 13. ¿Qué significa el arca y qué simboliza llevar el arca? El arca es una figura de Cristo; su construcción era de madera de Sittim, recubierta de oro, lo cual representa la persona del Señor en su perfección humana y divina, y este es el objeto del testimonio que somos invitados a presentar en este mundo.
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1 Juan 5:1-5
Consideremos aún lo dicho en 1 Juan 5:1-5. La posición de separación que la gracia de Dios nos ha dado a conocer, y que es según las enseñanzas de la Palabra, no puede llevarnos al aislamiento de los afectos del corazón de todos los que constituyen la familia de Dios.
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2 Timoteo 2:19-22
El pasaje de 2 Timoteo 2:20 establece claramente la posición de separación del testimonio. Este no ha quedado establecido por el hecho de que los hermanos y hermanas hayan tenido el pensamiento de reunirse fuera de las denominaciones cristianas ya existentes y de los organismos religiosos oficiales.
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A la imagen de Dios
Nos diferenciamos de todas las demás criaturas vivientes que nos rodean en la tierra en que estamos, de forma más o menos consciente, bajo la acción de Dios. Éste es el carácter distintivo del hombre. El Dios creador de todas las cosas lo ha hecho a su imagen. No se limitó a darle la existencia por medio de su palabra todopoderosa, sino que lo formó y sopló en él “aliento de vida”.
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¿A qué conclusión llega el capítulo 7?
A una conclusión que presenta dos aspectos. En primer lugar, la persona ha aprendido mediante su experiencia que no puede hacer nada bueno por sí misma, que no hay nada bueno en la carne (Romanos 7:18).
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¿A qué se refiere la expresión “el día del Señor”?
La expresión “el día del Señor”a se usa en la Biblia para describir un
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¿A quién podemos creer?
Voy a presentar otro ejemplo para explicar mejor esta cuestión. –Una tarde, estando usted en su casa entra un individuo y le dice que el jefe de la estación ferroviaria cercana acaba de morir arrollado por el tren. Pero dicho sujeto es conocido como el más atrevido embustero en toda la vecindad. ¿Creería usted, o se esforzaría siquiera en dar crédito a tal persona?
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¿Afirma la Biblia que ella es la Palabra de Dios?
Por supuesto que sí. La frase “Así dice el Señor”, y otras similares, aparecen cerca de 700 veces solo en el Pentateuco. Además se encuentra • 400 veces en los libros históricos, • cerca de 400 veces en los profetas. • Solo en el libro del profeta Isaías ¡aparece unas 150 veces!
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Ahora que, por gracia, formo parte de la familia de Cristo, ¿puedo continuar pecando?
No. La gracia jamás es una excusa para pecar (véase la próxima respuesta).
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Algunas observaciones
1. El desorden sólo será evitado si cada uno está dispuesto a someterse enteramente a la dirección del Espíritu en toda humildad y confianza (léase 1 Pedro 5:5-7; Filipenses 2:3-11; Efesios 5:18-21).
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¿Anda el creyente siempre en el Espíritu?
Sería normal que lo hiciera, pero, lamentablemente, no siempre es lo que observamos en la práctica. Por lo general, el creyente es guiado por el Espíritu, no obstante, es posible que llegue a contristarlo (Efesios 4:30). Esto sucede cada vez que un hijo de Dios peca, consecuencia de no haber estado ocupado con Cristo ni haber vivido bajo la mirada de su Señor, en comunión con él.
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Bajo una dirección enteramente nueva
Hace unos meses vi el siguiente anuncio al frente de un gran edificio que parecía ser un hotel: «Esta casa se abrirá de nuevo al público en breve, bajo una dirección enteramente nueva». Supuse que dicho hotel había cambiado de dueño y que éste había puesto un nuevo director. El anuncio me hizo pensar en el pasaje que acabamos de citar (1 Corintios 6:19-20).
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¿Cargó el Señor Jesús mis pecados?
Esto depende. Si usted cree en él, si se ha presentado ante él con sus pecados, y si le ha aceptado como su Salvador personal, entonces la respuesta es «sí». Jesús llevó «nuestros» pecados, es decir, los pecados de los creyentes (1 Pedro 2:24). La Biblia no dice en ninguna parte que el Señor llevó el pecado de «todos», sino que llevó el pecado de “muchos” (Isaías 53:12).
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¿Cómo fueron justificados los creyentes del Antiguo Testamento? (Romanos 4)
De la misma manera que los creyentes del Nuevo Testamento: por la fe. Abraham creyó a Dios y, en consecuencia, fue considerado justo por él (Romanos 4:3). Y Dios pudo justificar a Abraham sobre esta base, porque miraba al futuro sacrificio de Cristo (Romanos 3:25-26).
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¿Cómo llegamos a ser miembros de la Iglesia?
Usted no debe hacer nada. Si es creyente, ya es miembro de la “Iglesia del Dios viviente”, la única Iglesia reconocida en el Nuevo Testamento. Usted no necesita «unirse» a un grupo o seguir a un líder. Un verdadero creyente es miembro del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:12).
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¿Cómo nos relacionamos con otros cristianos que no se reúnen con nosotros?
Todos ellos son nuestros hermanos y hermanas en Cristo. Aun cuando no podamos caminar con ellos (ni partir el pan con ellos), sí los amamos. ¿Cómo podemos mostrar dicho amor? ¡Buscando lo mejor para ellos! Tratando de ayudarlos fraternalmente para que puedan tener edificación cristiana y que su fe se fortalezca. Esto a veces requiere que se les enseñe la Palabra de Dios.
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¿Cómo podemos estar seguros de andar en el Espíritu?
Simplemente, poniendo de lado todo aquello que en nuestras vidas pueda contristar al Espíritu. Si usted ha tenido malos pensamientos, necesita confesarlos a su Señor. Si ha pronunciado una palabra mala, deberá hacer lo mismo. No espere; manténgase en comunión permanente con Dios.
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¿Cómo puede Cristo ser Dios y al mismo tiempo el Hijo de Dios?
Las Personas de la divinidad son tres: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Cada una de ellas es Dios.
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¿Cómo puede Dios justificar a un pecador y al mismo tiempo ser justo?
Porque Cristo vino a ser nuestro sustituto, es decir, tomó nuestro lugar y cargó el juicio que merecían nuestros pecados.
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¿Cómo puede, pues, el creyente vivir de una manera agradable a Dios?
Esto no se logra guardando la ley, sino ocupándose de la persona de Cristo: el resultado será que nos pareceremos más a él y viviremos para él cada día de nuestras vidas. Si permitimos al Espíritu Santo presentarnos a Cristo ante nuestros corazones, entonces nos dará el poder para vivir de una manera agradable a Dios (ver 6.27 a 6.31).
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