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Asedio y conquista de Jerusalén

En Zacarías 12 vemos a Jerusalén asediada por todos los pueblos de su alrededor. Como en Daniel 11, los reyes del Sur y del Norte marchan juntamente contra ella.

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Bautizados en el Señor Jesús crucificado

En 1 Corintios 10:2 se nos aclara el significado de «bautizar en», que quiere decir estar unido a alguien, ser puesto en la misma posición. Los israelitas fueron bautizados en la nube y en el mar en Moisés. Del mismo modo, nosotros somos bautizados en el Nombre del Señor Jesús (Hechos 19:5), pero no somos bautizados en un viviente y glorificado Señor en el cielo.

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¿Cómo les traerá Jehová a su tierra?

La Palabra, en Jeremías 16:16, nos describe esa acción de modo muy gráfico: “He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte, y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos”.

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¿Cómo recogerá el Señor a su Iglesia?

Pasajes bíblicos como 1 Corintios 15:45-53 y 1 Tesalonicenses 4:13-18 nos revelan claramente esto. La primera cita nos enseña que ya somos los “celestiales” y que llevaremos luego la imagen del Hombre celestial: Cristo. Mas la “carne y la sangre”, es decir el hombre natural, no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

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¿Cómo sé que estoy totalmente arrepentido?

¿De qué dependía que yo hubiera tardado tantos años en tener la paz? Sin duda, uno de los motivos había sido que mi sentimiento de culpabilidad y mi conciencia del pecado eran demasiado pequeños. No es que Dios establezca una medida y no perdone cuando nuestra conciencia de pecado y nuestro arrepentimiento no alcanzan esta medida.

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¿Cómo será restaurado el Imperio romano?

En Apocalipsis 13 y 17 hallamos al Imperio romano también. En el capítulo 13:1-2 tenemos las mismas bestias que en Daniel 7, pero en un orden inverso. El Imperio romano ha acogido en sí mismo a los otros reinos. Mas el apóstol Juan –que vivía durante el cuarto reino– ve retrospectivamente, mientras que Daniel miraba hacia el futuro.

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¿Cómo será restaurado Israel en su condición de nación?

Ezequiel 37 nos muestra esto con unos toques muy gráficos; el profeta ve una gran cantidad de huesos secos. El versículo 11 declara lo que representan: “Estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza y somos del todo destruidos”. Está claro que se trata aquí del pueblo y no de personas muertas. Los muertos no hablan.

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¿Cómo y cuándo volverá Israel a Palestina?

También la Palabra de Dios da a esta pregunta una clara contestación. Cuando las dos tribus fueron conducidas a Babilonia por Nabucodonosor, profetizó Jeremías que, después de 70 años, Dios juzgaría a Babilonia y haría retornar después al pueblo (Jeremías 25:12; 29:10).

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Con amor y fe

La oración tiene su origen en un llamamiento de Dios. No somos nosotros los que tomamos la iniciativa para orar, es Dios quien nos llama a orar. Orar es, pues, una gracia que Dios nos concede. Dios no cesa de dirigirse hacia nosotros y nos invita a ir a él y amarlo.

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Con el corazón y el entendimiento

Cuando oramos, debemos hacerlo con el corazón (Marcos 7:6). No se trata de caer en el sentimentalismo, sino de expresar las necesidades reales y sentidas. Las palabras no siempre expresan lo más profundo de nosotros mismos, incluso pueden encubrir una negativa de abrirse a Dios. Uno no ora con las ideas, sino con su persona. No con lo que uno sabe, sino con lo que vive.

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Conclusión

Hemos hallado, pues, que los integrantes de las dos tribus regresarán a su país como incrédulos, formando allí un estado independiente. Recibirán y aceptarán el apoyo de un gran país de destacado comercio marítimo.

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Condiciones favorables para la oración

La sobriedad y el ayuno: privarse para estar más disponible para Dios Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto (Mateo 6:6).

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Condiciones para ser oído

En Juan 15:7 el Señor dice: Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

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Conforme a la imagen y semejanza de Dios

En Romanos 5:12-21 encontramos el motivo por el cual tenemos esta naturaleza pecaminosa: porque todos somos descendientes de Adán.

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Conscientes de nuestra necesidad

Una de las primeras condiciones para orar es ser conscientes de nuestra necesidad. Aquel que dice: “Yo soy rico… y de ninguna cosa tengo necesidad” (Apocalipsis 3:17), no siente la urgencia de invocar a Dios. En cambio, el creyente que se da cuenta de su pobreza espiritual se acerca voluntariamente al Padre.

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Cristo como nuestro Sumo Sacerdote

La epístola a los Hebreos nos presenta estas cosas. Allí vemos al cristiano como peregrino y forastero. Está de viaje hacia la gloria (cap. 11:40), pues tiene un “llamamiento celestial” (cap. 3:1). Pero ahora todavía está en el desierto, en medio de todas las dificultades y peligros inherentes a este. Luego se nos presenta al Sacerdote.

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Cristo nuestro abogado

La palabra griega “parakletos”, que aquí se traduce por “abogado”, aparece solamente en Juan 14, 16, y en esta cita. Allí es traducido por “Consolador” y se aplica al Espíritu Santo.

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¿Cuál es el porvenir de la Iglesia?

Ya hemos visto que la Asamblea constituye un pueblo celestial. Su ciudadanía está en los cielos, según leemos en Filipenses 3:20; su vocación es celestial (Filipenses 3:14; Hebreos 3:1), sus bendiciones son de orden espiritual y se disfrutan en lugares celestiales (Efesios 1:3).

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¿Cuál es la duración de una “semana”?

Es evidente que en Daniel 9 no se trata de una semana de siete días. Entonces cabe preguntarnos: ¿qué es lo que se entiende por “una semana”?

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¿Cuándo empezaron las 70 semanas?

El versículo 25 da la contestación: “Desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén”. Si tomamos solamente la primera parte de esta frase, entonces puede haber discrepancia de opinión. Pues puede ser el regreso bajo Zorobabel (Esdras 2), o bajo Esdras (Esdras 7), o bajo Nehemías (Nehemías 2).

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¿Cuándo se efectuará esta invasión?

Para comprender bien estos capítulos, hemos de tener en cuenta que David y Salomón son, ambos, figuras del Señor Jesús. David, primeramente, como el que ha sido rechazado y expulsado por su pueblo. Pero también como el que está reinando en medio de sus enemigos, venciéndoles a todos. Luego vemos el gobierno de Salomón como tipo del gobierno pacífico del Señor Jesús en el milenio.

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¿Cuándo se verificará esto?

El Señor dice: “Vengo en breve” (Apocalipsis 3:11; 22:20). Y en varias epístolas del apóstol Pablo leemos que, tanto él como los fieles de aquel entonces, esperaban al Hijo de Dios de los cielos. Así, en Filipenses 3:20 leemos: “… los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”.

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¿Cuándo volverán las diez tribus a su tierra?

En Ezequiel 37 hemos visto que tanto Judá (las dos tribus) como Israel (Efraín: las diez tribus) volverán al país y serán reunidos de nuevo allí.

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¿Cuándo y con qué frecuencia debemos celebrar la Cena del Señor?

En la eternidad alabaremos y adoraremos al Cordero en todo momento. En los bendecidos primeros días de la Asamblea, los creyentes celebraban la Cena del Señor diariamente (Hechos 2:46). Pero como más tarde las circunstancias cambiaron, de modo que ya no podían reunirse todos los días, lo hacían el primer día de la semana.

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