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La paz con Dios

El tema que trataremos ahora es: La paz con Dios: qué es y quién la tiene. Este asunto tiene, como lo reconocerá usted, una gran importancia, y así debemos hacerlo constar en primer término. ¡No tener paz con Dios no es una cuestión de tiempo o de circunstancias; se trata, nada menos, que de la eternidad! Sí, de la eternidad, de una cuestión de salvación o de condenación; una cuestión, en fin, que supera infinitamente a todas las demás por su importancia.

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La salvación

La Biblia responde a sus argumentos y dudas

Un hombre rico invitó a muchos amigos a un banquete, pero ninguno llegó. Todos mandaron excusas, porque no querían ir. Las excusas eran sumamente absurdas. El primero dijo que había comprado un terreno y tenía que ir a verlo. ¿Cuál era el apuro? Otro dijo que acababa de comprar unos bueyes y tenía que ir a probarlos. ¿Por qué no dejar que los animales descansaran esa noche? Una tercera persona dijo que se acababa de casar y no podía ir. ¿Por qué no podía ir con la esposa?

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La venida del Señor

Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4). Y el siervo malo dice: “Mi Señor tarda en venir” (Mateo 24:48); sin embargo, cierto es que “el que ha de venir vendrá, y no tardará” (Hebreos 10:37). “Por tanto… vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis” (Mateo 24:44). Estamos seguros de que existe, entre los que son del Señor, una creciente convicción –basada en la Palabra de Dios– de que Cristo volverá pronto para arrebatar a su querida Esposa, es decir, para llevarse a todas las personas redimidas por su preciosa sangre e introducirlas en la “casa del Padre”, donde hay muchas moradas.

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Orientación cristiana

Cristo viene otra vez

Cuando volvió al cielo, después de su resurrección, el Señor dejó sin cumplir dos clases de bendiciones, a saber: las que se relacionan con la Iglesia, y las que se vinculan con el pueblo de Israel. Son enteramente distintas las unas de las otras.

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Orientación cristiana

La segunda venida de nuestro Señor Jesucristo (3)

La venida del Señor debe tener un gran efecto en nosotros. Está escrito que es menester esperar velando la vuelta del Señor, como los que esperan a sus señores. El Señor Jesucristo da un gran valor a nuestro acto de esperar vigilantes Su venida, y se entristece cuando ve que no nos hallamos esperando y velando.

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Argumentos que pone la gente

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Conclusión

Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley. (Romanos 3:28)

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Cristo volverá – y cómo estar preparado para encontrarle

En la Biblia hallamos dos maneras de estar listos para aquel momento:

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Cristo volverá – y es el único que puede hacerlo

Muchos de los que saben algo acerca de la «doctrina» de la segunda venida de Cristo parecen tener la mente llena de señales y acontecimientos que creen ya cumplidos, que están verificándose o que se realizarán pronto. Es porque dichas personas se interesan por los «sucesos» en vez de hacerlo por la Persona misma que está viniendo.

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Cristo volverá – y para qué lo hará

Es importante entender que, por cuanto su propia nación rechazó y crucificó al Mesías, Dios reveló al apóstol Pablo lo que la Escritura llama el “misterio”, “oculto desde tiempos eternos” (Romanos 16:25) y “escondido desde los siglos en Dios” (Efesios 3:9).

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Cristo volverá – y ¿por qué?

Tiempo hubo en que la venida del Mesías como “Varón de dolores” era todavía una profecía sin cumplir. Tras aquella predicción, las generaciones se sucedieron unas a otras; se levantaron imperios y fueron derribados; el reino de Israel (las diez tribus) y más tarde el de Judá fueron destruidos mientras sus habitantes eran dispersados o llevados en cautiverio.

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Dudas de muchas personas

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El calvario y el fuego

En cierta ocasión, una partida de cazadores atravesaba una de las inmensas llanuras de América. Se hallaban a cierta altura cuando, de pronto, los expertos ojos del guía advirtieron un peligro muy común en aquellos paí­ses. A lo lejos resplandecía una gran llamarada.

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El Obrero de la paz

Pero ¿cómo puede Dios hacerlo? El Señor Jesucristo se encargó de esta obra. Dicen algunas personas que las buenas obras nos hacen dignos del favor de Dios. Pero la vida de Jesús no borró ni un solo pecado. Fue una vida perfecta, divina, amable y cariñosa hasta lo infinito. Cada paso que el Señor Jesús dio en la tierra fue consagrado a la gloria de Dios.

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Introducción

Un hombre rico invitó a muchos amigos a un banquete, pero ninguno llegó. Todos mandaron excusas, porque no querían ir. Las excusas eran sumamente absurdas. El primero dijo que había comprado un terreno y tenía que ir a verlo. ¿Cuál era el apuro? Otro dijo que acababa de comprar unos bueyes y tenía que ir a probarlos. ¿Por qué no dejar que los animales descansaran esa noche?

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Introducción

Hoy más que nunca el Señor Jesucristo está a punto de volver, su regreso es inminente. Muchas personas están preocupadas, persuadidas de que algo grave debe acontecer pronto. Pero los burladores y escarnecedores de los últimos tiempos repiten: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento (venida)?

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Introducción - Qué es la paz y quién la tiene

“Y no solamente con respecto a él (Abraham) se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación”.

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La entera satisfacción de Dios: ¡un Sustituto!

Un marinero asistió a una reunión en la cual se predicaba el Evangelio. Lo que escuchó le interesó vivamente y, cuando la reunión terminó, fue a hablar con el predicador. Pero aunque se le presentaba el Evangelio de una manera sencilla, siempre respondía con estas palabras: «No me doy por satisfecho». Entonces el predicador le contestó:

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La paz con Dios

Dos amigos paseaban por una playa. Uno de ellos era cristiano y el otro no creyente. El primero dijo a su compañero: «Mira a ver si puedes borrar las huellas que has dejado en la arena». Así lo intentó el otro, pero su amigo le hizo notar: «Mientras estabas tapando las primeras huellas, con tus pies estabas haciendo otras. ¡Míralas!».

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La solución de Dios

Hemos visto que todos somos pecadores por naturaleza y en la práctica. “No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10-12). Además, notamos que con hacer borrón y cuenta nueva no se destruye el pasado; pero Dios está dispuesto a borrarlo todo y salvarnos ahora, porque “he aquí ahora el tiempo aceptable; he aquí ahora el día de salvación” (2 Corintios 6:2).

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Carencia de fuerza propia para conseguir la paz

Un amigo mío entró cierto día en un vagón de ferrocarril en el cual se mantenía una acalorada discusión religiosa. Cuando mi amigo hubo tomado asiento, uno de los presentes le dijo, poniéndole amistosamente su mano sobre la rodilla: «Decíamos aquí que, para entrar en el cielo, es necesario ser bueno y practicar el bien».

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¿Cómo ser salvo?

Dios dijo que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23) y que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Entonces ¿cómo puede salvarse uno? La respuesta es que Cristo “se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:6). Jesús “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24).

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¿Cómo voy a Cristo?

¿Qué quiere decir «ir a Cristo»? ¿Cómo lo hago? Bueno, no podemos ir a Cristo físicamente, pero podemos ir a Él con nuestra mente y corazón (con lo más íntimo de nuestro ser). En otras palabras, tenemos que creer y entregarnos en completa sumisión a Jesús como nuestro Señor, nuestro Dueño y Jefe. Es algo fácil con tal que uno esté dispuesto a hacerlo.

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Confiar en Cristo es estar preparado

Ahora bien, cada creyente tiene, por fe en la obra cumplida por el Salvador –muerto por nuestros delitos y pecados, resucitado para nuestra justificación y glorificado en el cielo– lo que corresponde al «pasaje» de nuestro ejemplo; es decir, la indiscutible prueba de que su viaje al cielo está enteramente pagado, pues es cierto que la Escritura nos asegura que “en él (Cristo) es justificado tod

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