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¿Qué diferencia hay entre los dos casos?

Ahora bien, ¿cuál de estas dos familias le parece que estaba más salva? Tal vez diga que la segunda, cuyos miembros gozaban de la tranquilidad que les daba la confianza en Dios.

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¿Qué naturaleza satisfacer?

Hemos visto la convivencia de dos naturalezas que, debido a su diferencia de origen, tienen gustos completamente distintos; existen, pues, “las cosas de la carne” y “las cosas del “Espíritu” (v. 5). No olvidemos que estas dos naturalezas reclaman a diario ser satisfechas, conforme a sus respectivas necesidades.

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Referencia del Antiguo Testamento

El principio que acabamos de encontrar en el Nuevo Testamento se confirma en el Antiguo Testamento. Pensemos en los porteros, cuyo trabajo consistía en controlar quién entraba o salía de la ciudad o del templo. Y es precisamente en relación con la ciudad de Dios, Jerusalén, que se describe la función de estos porteros.

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Referencias de las epístolas

La costumbre de los primeros cristianos de partir el pan el domingo no es lo único que nos hace pensar en ese día. Las epístolas también hacen una referencia indirecta a ella. Veamos, por ejemplo, 1 Corintios 16:1-2; aquí se habla de las ofrendas de dinero en la asamblea, que no debían recogerse en cualquier momento.

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Regenerado (o renacido) por medio de la Palabra de Dios

El apóstol Pedro insiste sobre la acción de la Palabra: “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad… siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:22-23). Puesto que hace falta la obediencia, nuestra responsabilidad está implícita en tal purificación.

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Responsabilidad transferida

Tal vez ahora surja la pregunta: Si es el Señor el que decide quién participa en el partimiento del pan, ¿cómo es posible que una asamblea local hable de «admisión a la Mesa del Señor?». La expresión «admisión a la mesa del Señor» no aparece en la Biblia. Reflexionemos un poco sobre esta pregunta.

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Resumen

Además de la responsabilidad colectiva de una asamblea local, cada creyente tiene una responsabilidad individual respecto a la forma en que participa en el partimiento del pan. Esta manera debe ser digna. Mediante un constante autoexamen, nos probamos y nos purificamos de todo lo que no corresponde a la santidad de Dios en la Mesa del Señor.

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Resumen

1)   Todos los que participan en el partimiento del pan deben tener la vida de Dios. Es imposible aceptar a los incrédulos en la Mesa del Señor. 2)   Quien participa en el partimiento del pan no debe vivir en el mal, pues esto contamina a toda la asamblea.

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Resumen

Aunque en la Biblia no hay una exhortación directa a partir el pan el domingo, sí encontramos una serie de indicaciones que nos permiten reconocer el domingo como el día más apropiado para ello. Los primeros cristianos también lo hacían los domingos. El domingo es el día de los nuevos comienzos, el día de la resurrección del Señor.

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Resumen

La reunión de culto no se basa en prescripciones, pero tiene un carácter que deseamos respetar. Nos reunimos para dar gracias y adorar a Dios. El centro de nuestros pensamientos es la obra del Señor Jesús en la cruz. No nos reunimos para pensar en nuestra salvación, sino en el Salvador. Al comer el pan y beber la copa, proclamamos su muerte.

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Resumen

El partimiento del pan es un acto vinculado a la asamblea local, como enseña la Biblia. Partimos el pan donde el Señor Jesús está en medio de su pueblo reunido en su nombre. Hacerlo de otra manera va en contra de los pensamientos de Dios.

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Resumen

El mismo Señor Jesús instituyó la Cena para sus discípulos. El pan y la copa son los símbolos de su muerte y nos recuerdan su cuerpo entregado y su sangre derramada. El partimiento del pan tiene dos aspectos fundamentales. Por un lado, anunciamos su muerte (aspecto personal), y por el otro, expresamos la comunión con él y entre nosotros (aspecto colectivo).

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Resumen: ¿Por qué partimos el pan?

1)   Es una invitación de nuestro Señor a sus discípulos ante su inminente sufrimiento y muerte en la cruz. Para nosotros es un gran gozo responder a esta invitación. 2)   Expresamos la comunión con nuestro Señor y nuestra íntima relación con él, el Salvador crucificado.

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Segunda respuesta: Comunión con el Señor

Por medio del partimiento del pan mostramos nuestra comunión con el Crucificado. Pablo escribió a los corintios: La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? (1 Corintios 10:16).

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“Si alguno está en Cristo, nueva creación es”

La primera mención de la nueva creación en el Nuevo Testamento es categórica: cada uno de aquellos que están “en Cristo” es una “nueva creación” (2 Corintios 5:17, traducción literal del texto original griego). No una nueva criatura, sino una nueva creación. El estilo del apóstol es muy vigoroso.

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Su objetivo

Oramos primeramente para que Dios sea glorificado. Cuando por la fe nos acercamos verdaderamente a Dios, el deseo de honrarlo crece en nosotros. Entonces, ligados a ese deseo, oramos para discernir y cumplir la voluntad de Dios. Orando aprendemos, no a imponer nuestro pensamiento a Dios, sino a someternos a él. Por medio de la oración buscamos lo que Dios desea y lo aceptamos para hacerlo.

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Sus resultados

Dios responde de dos maneras a la oración de sus hijos. Primero les da su paz y los libra de la angustia (Filipenses 4:7; 1 Samuel 1:15, 18; Salmo 34:17). Podemos echar sobre él toda nuestra carga porque él tiene cuidado de nosotros (1 Pedro 5:7). Luego, Dios nos concede lo que le pedimos si nuestra petición es conforme a su voluntad (1 Juan 5:14).

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Tercera respuesta: Comunión entre creyentes

Partimos el pan para expresar la colectividad y la unidad que forman todos los creyentes de la tierra. Esta idea también está estrechamente relacionada con la Mesa del Señor. Pablo escribe:

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Todas las cosas son hechas nuevas

La nueva creación no es un «remiendo» de la vieja. Las cosas viejas desaparecen y hacen lugar a las nuevas, las que son enteramente de Dios. Esto es verdad incluso respecto de Cristo. Él se humilló una vez en las circunstancias de la vieja creación, estando entre nosotros “según la carne” (Romanos 9:5).

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“Todo aquel que es nacido de Dios… no puede pecar”

Observemos que con el “no puede pecar” no se trata de una cosa extraordinaria que sólo se realiza en unas pocas personas que, como se dice, «tienen fe por ello». Esta afirmación abarca a todos los que han nacido de nuevo: “Todo aquel que es nacido de Dios…”

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Todos culpables ante Dios

Escuchemos primeramente lo que la epístola a los Romanos dice respecto al perdón de los pecados, pues en esta epístola están expuestos los primeros principios del Evangelio. Después de haber declarado, desde la introducción, que el Evangelio es

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Tomarse tiempo para orar

Orar, y hacerlo regularmente, es algo difícil, tenemos que reconocerlo. “¿No habéis podido velar conmigo una hora?” (Mateo 26:40). Cuanto más pesada se nos haga la oración, más negligentes somos en cuanto a ella. El resultado es una decadencia de nuestra vida espiritual.

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Un cielo nuevo y una tierra nueva

La consumación de la nueva creación tendrá lugar en el estado eterno (Apocalipsis 21:1-8). Entonces “no habrá muerte, ni… llanto, ni clamor, ni dolor”. El pecado, el sufrimiento y la muerte no existirán más en la nueva creación. Todo el mal se encontrará bajo el juicio de Dios, en su lugar designado, por siempre separado y alejado de los rescatados.

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Un culto

La reunión para partir el pan no tiene una forma oficialmente definida, pero sí un carácter que deseamos reflejar: el culto. Nos reunimos para adorar a Dios juntos y ofrecerle algo. En la cristiandad, el culto no suele entenderse así. Uno dice que va al culto pensando en la predicación que escuchará. Pero eso no es correcto.

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