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Las bodas del Cordero

Por último, un cuarto y último “Aleluya” (v. 6) proclama la introducción gloriosa del reino de Cristo. En el capítulo 11:15, cuando el séptimo ángel toca la tercera trompeta de desgracia, grandes voces en el cielo anuncian: “Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo”.

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Las dos bestias:

La bestia que sube del mar

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Las personas divinas en el Apocalipsis

Dios: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Las tres personas divinas forman una unidad insondable, pero siguen siendo distintas. No obstante, esta distinción no siempre es fácil de percibir en los escritos de Juan, especialmente en el Apocalipsis.

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Las seis primeras copas

El anuncio de las siete copas: cap. 16:1 Del templo también sale una gran voz que ordena a los siete ángeles, en el momento fijado por Dios, derramar sobre la tierra las siete copas de su ira, es decir, desencadenar las plagas que van a herir a los habitantes de la tierra.

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Las siete iglesias

El misterio de las siete estrellas y de los siete candeleros: cap. 1:20

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Las últimas plagas de la ira de Dios

Una señal grande y maravillosa: cap. 15:1

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Lazos familiares

Veamos el siguiente ejemplo: Su hijo le ha desobedecido. El semblante del niño manifiesta que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando con usted en el jardín, admirando lo que usted admiraba, alegrándose con aquello con que usted se alegraba. En otras palabras, estaba en comunión con usted; sus sentimientos y gustos eran iguales a los suyos.

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Liberación de la antigua posición en Adán

En las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo nos presenta la completa liberación del creyente de su antigua posición en Adán, y nos da a conocer su nueva posición: completamente justificado y perfectamente aceptado en Cristo.

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Limpieza indispensable

Ante los ojos de Dios el leproso ahora está purificado, sin mancha; fue declarado así por la autoridad divina con la certeza que le da su Palabra… ¿Qué sigue? Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio (v. 8).

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Llaga en la cabeza

Detengámonos un momento en los versículos 29-30 y 43-44 de nuestro capítulo.

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Lo que Dios establece y nuestras experiencias

Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga:

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Lo que Dios ha hecho

Examinemos ahora los cuatro hechos de Juan 3:35-36 mencionados anteriormente:

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Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?

Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?

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Los diez cuernos y la bestia romana

La bestia que volvió a vivir: cap. 17:8

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Los habitantes de la tierra

Anuncio del juicio y el evangelio eterno: cap. 14:6-7 Ya hemos hecho notar que este capítulo nos muestra cómo actúa Dios, mientras el poder del hombre parece alcanzar su apogeo en toda la tierra. La ejecución del juicio final es inminente, pero Dios aún hace anunciar el “evangelio eterno”, único medio de escapar a ese juicio.

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Los hechos divinos y nuestros sentimientos y experiencias

Desde el momento en que Dios establece un hecho en su Palabra, debemos creerlo y aceptarlo, aun cuando nuestra razón no pueda comprenderlo, o aquello no concuerde con nuestra experiencia o nuestros sentimientos. Dios es su propio intérprete y, a su tiempo, aclarará todo al que pacientemente espera en él. Y aunque no lo haga, nuestro deber siempre es creer, puesto que Dios no se equivoca.

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Los juicios guerreros y la destrucción de la bestia

Juan ve

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Los seis primeros sellos de juicio

Cronología de los juicios

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Los siete atributos de Cristo

La introducción del libro (v. 1-8) concluye con la revelación de cuatro títulos de gloria de Cristo, agregados a los tres mencionados en el saludo (v. 5), para completar la plenitud de los atributos de nuestro Salvador

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Mi desdicha, mi desdicha!

Cada vez que volvamos a leer esta exquisita porción de la sagrada Palabra veremos brotar nuevos rayos de la gloria divina, de tal modo que nunca diremos que su estudio haya concluido.

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Naturaleza de la ciudad:

Después de esta aproximación general, descubrimos la naturaleza muy preciosa de cada una de las partes de la ciudad. En el orden, la descripción cubre primero el muro, la ciudad misma, los doce cimientos del muro, las doce puertas y la calle de la ciudad.

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Nueva aparición

Todavía una palabra más mientras consideramos al leproso totalmente cubierto de su mal. Leemos: “Mas el día que apareciere en él la carne viva, será inmundo. Y el sacerdote mirará la carne viva, y lo declarará inmundo. Es inmunda la carne viva; es lepra” (v. 14-15).

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Nuevo recurso del agua y de la navaja

Llegó el último de estos siete días para el leproso; el tiempo de su testimonio toca a su fin. ¿Necesitará una nueva aspersión de sangre para quedar limpio y poder entrar en su hogar tan ardientemente deseado? No; ya vimos que la sangre fue derramada una sola vez: “Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

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Pérgamo

He aquí un cuadro conmovedor de los caracteres proféticos de la Iglesia cuando un mundo enemigo se convierte en su protector. Declarándose también cristiano (en el año 313), el emperador romano Constantino reconoció la religión cristiana. Un poco más tarde, el emperador Teodosio (año 392) la declaró única religión oficial del imperio romano.

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