Jueces
Jueces

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 6

Israel oprimido por Madián

Israel vuelve a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, quien esta vez se sirve de Madián para disciplinarlo de la manera anunciada en Deuteronomio 28:33. Cada año, después de la siembra, ese pueblo subía como una invasión de langostas, se apoderaba de los víveres y del ganado, saqueaba y devastaba todo el país.

¿Qué hace Satanás para debilitar al creyente, para “empobrecerle” espiritualmente? Se esfuerza en quitarle su alimento. ¿Notó usted cómo a veces todo parece confabularse contra nosotros para impedir que leamos la Biblia o para privarnos de una reunión de edificación? Es la obra del diablo, no lo du­demos. Él conoce la fuerza que podemos hallar allí y teme a esta fuerza.

Muchos jóvenes sueñan con hacerse fuertes, con ser campeones. ¡Deben imitar a Gedeón! Este es un hombre valiente (v. 12), enérgico, que se esfuerza para asegurar su subsistencia y para proteger a su familia de la escasez. ¡Fuertes y valientes! Por supuesto, no se trata de nuestros músculos, sino del ánimo y de la decisión de corazón para con el Señor; Dios mira (v. 14) y considera si mostramos esa virtud en nuestra vida diaria.

Lo que caracteriza a Gedeón

Al mirarse a sí mismo, Gedeón no encuentra esa fuerza de la cual le habló el ángel. ¡Por el contrario! Él pertenece a una tribu pobre y es además el me­nor de su casa. Pero como el apóstol Pablo más tarde, como usted y yo muy a menudo en nuestra vida, Gedeón tiene que aprender la siguiente lección: “Cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co­rintios 12:10), y

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13).

La fuerza de Gedeón (v. 14) era la de Dios mismo; "el poder que Dios da" (1 Pedro 4:11) y que “se perfecciona en la debilidad” del servidor.

¡Precioso encuentro con el ángel de Jehová, figura del encuentro que es necesario que tengamos alguna vez con el Señor, con base en el sacrificio de la cruz! La consecuencia de ese encuentro no es la muerte, lejos de ello, es la paz (v. 23). Y Gedeón edifica un altar en homenaje a ese Dios de paz que se le dio a conocer. Luego, debe aprender que hay cosas que se tienen que derribar, destruir y cortar. ¿No nos es preciso también encarar destrucciones si queremos ser fuertes? ¿Cómo podría habitar un ídolo en nuestro corazón al mismo tiempo que el Espíritu Santo, del cual nuestro cuerpo ha venido a ser templo? (1 Corintios 6:19).

Después de un tiempo de preparación, el servicio comienza

Gedeón goza ahora de la paz interior, sin desconocer, al mismo tiempo, los combates que se van a desatar. En primer lugar, es necesario que asuma una posición clara en la casa paterna. ¿Dónde comienza nuestro testimonio? En casa, en nuestra familia, mostrando a los que mejor nos conocen el cambio que Dios ha operado en nosotros (Marcos 5:19). En muchos casos tal toma de posición causa realmente el gozo de nuestras familias. Pero, para muchos jóvenes convertidos en los países totalitarios o musulmanes, por ejemplo, acarrea consecuencias terribles.

Es evidente que Gedeón, antes de obedecer, sufrió muchas angustias en su espíritu, pues sabía a qué riesgos se exponía (v. 30) aun obrando de noche. Pero Dios lo protege, cambiando las disposiciones de Joás, y las de los hombres de la ciudad.

Después de haber obrado en Gedeón, Jehová puede también obrar por medio de él. Su trompeta reúne a los combatientes. ¡Pero vea usted!, todavía le falta confianza. Necesita una señal y Jehová consiente en dársela: es la doble señal del vellón. Dios siempre es paciente para con nosotros y nos muestra claramente su voluntad si se lo pedimos con rectitud.