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Su sitio distinto

De ello deriva el sitio distinto que le es asignado aquí abajo a la Iglesia. Así como el creyente no es del mundo porque Cristo no es del mundo (Juan 17:14), ella tampoco.

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La Iglesia del Dios viviente

Su universalidad

Este acto gubernamental de atar o de desatar pecados por parte de los que se reúnen en el nombre del Señor Jesucristo, es algo que ata en la tierra y en el cielo. Esto concuerda con las palabras del Señor. Nótese que el Señor no dijo: «Todo lo que atéis en la iglesia (o en la asamblea), será atado en el cielo».

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Subo a mi Padre y a vuestro Padre

Como un testimonio más humilde aun de su plena fidelidad a todas sus promesas, el Salvador se encuentra con los suyos en Galilea, tal como les había prometido; y, como una expresión más completa de la misma fidelidad, los lleva al Padre, al cielo, como también les había prometido, enviándoles este mensaje: “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17).

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Sugerencia de Pedro

También en el capítulo 16 de Mateo vemos a Pedro manifestando un tierno afecto y un fuerte apego por su maestro: “Señor” –le dice– “ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca”, pero Jesús juzgó las palabras de Pedro solamente según su valor moral. Cuán duro, por cierto, es para nosotros actuar así cuando se nos trata de una manera tan agradable.

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La Iglesia del Dios viviente

Tercer paso

Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia (v. 17).

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Tiatira

Aquí tenemos el sistema malo, del cual ha nacido el papado. Vemos a Jezabel que caracteriza a la Iglesia. Se dice profetisa, enseña exigiendo que se reconozca autoridad absoluta a su doctrina, autoridad infalible. Sabemos que, según la Palabra de Dios, una mujer no tiene facultad para enseñar (1 Timoteo 2:12).

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Tiatira

Echemos todavía una ojeada a los mensajes dirigidos a las cuatro últimas de las siete iglesias mencionadas en los capítulos 2 y 3 del Apocalipsis.

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Tiempo de guardar y tiempo de desechar

He aquí cómo nuestro Señor observaba la divina regla que dice “Hay tiempo de guardar, y tiempo de desechar”. Si la prodigalidad en el servicio para Dios y en la adoración a él no es estimada como desperdicio, las migajas mismas del alimento humano tampoco lo serán.

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La Iglesia del Dios viviente

Timoteo, un caso especial

Antes de terminar este tema debemos tratar el caso especial de Timoteo; la imposición de las manos por el apóstol había tenido un efecto muy particular para él. Citamos aquí las palabras del comentarista W. Kelly: «Timoteo fue designado de antemano por profecías para la obra a la cual el Señor le había llamado.

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La Iglesia del Dios viviente

Títulos halagadores

Estrechamente relacionada con la ordenación hecha por el hombre, está la costumbre de otorgar a la persona ordenada títulos halagadores, tales como «reverendo», «padre», etc. Como esta práctica es tan universal en la cristiandad, es necesario que sea examinada a la luz de las Escrituras.

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Todo hijo de Dios debe hablar de Cristo a los pecadores perdidos

P.D.: Siento que no podría cerrar estas páginas sin agregar unas palabras sobre la inmensa importancia de mantener un amplio, claro y enérgico testimonio evangelístico.

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La Iglesia del Dios viviente

Todos los creyentes son sacerdotes

Quizás sea necesario que reafirmemos aquí lo antes mencionado, es decir, que todos los creyentes son sacerdotes y tienen privilegios iguales y el mismo acceso a Dios “para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (1 Pedro 2:5, 9).

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Todos los creyentes son «un solo pan y un solo Cuerpo»

Esto nos conduce a otro principio relacionado con la naturaleza de la Cena del Señor: La Cena del Señor es un acto mediante el cual no solo anunciamos la muerte del Señor hasta que él venga, sino también un acto mediante el cual damos expresión a una verdad fundamental, cuya importancia para los cristianos de hoy no podemos dejar de recalcar con la suficiente fuerza e insistencia, a saber: Que

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Tres Personas divinas en la Deidad

Estas tres Personas divinas aparecen al ser bautizado el Señor Jesús. El Hijo, hecho hombre, acude al bautismo que administra Juan y le dice: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia”.

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Un concierto con la muerte, y un pacto con el infierno

Los judíos temen desde hace mucho tiempo tal invasión. En Isaías 28 leemos que, justamente en vista de ello, conciertan una alianza con los jefes impíos del Imperio romano.

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La Iglesia del Dios viviente

Un error ultradispensacional

Algunos pretenden hoy en día que la verdadera Iglesia no empezó el día de Pentecostés, según Hechos 2, sino después del final de ese libro y del encarcelamiento de Pablo. Tenemos algo que decir respecto de esta enseñanza. El versículo 47 de Hechos 2 dice: El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

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La Iglesia del Dios viviente

Un espíritu apropiado y algunas características morales

El Señor muestra aquí cuáles son las cualidades morales y el espíritu que han de caracterizar a los ciudadanos del reino de los cielos. Primero, Jesús puso un niño en medio de ellos como ejemplo. Por medio de ese niño les enseñó mansedumbre, humildad y pequeñez a sus propios ojos. Les instruyó en el sentido de que la verdadera grandeza consiste en humillarse como un niño pequeño.

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Un ministerio de suma constancia

Quisiera destacar, además, que en los caracteres que el Señor Jesús revistió durante el curso de su ministerio (ya sea por una ocasión solamente o por un momento pasajero), vemos la misma perfección y la misma gloria moral que en la senda que atravesó cada día.

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Un pescador convencido de pecado

Pedro fue convencido de pecado en ocasión de la pesca milagrosa, o sea antes de la resurrección. Pedro el pescador vino a ser a sus propios ojos Pedro el pecador: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador (Lucas 5:8).

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Un principio importante para comprender la profecía

En Isaías 46:10 está escrito que Dios anuncia el porvenir desde el origen. Es este un principio muy importante, que vemos confirmado en toda la Escritura. Desde Génesis 1:1 ya se nos hacen revelaciones sobre el objeto final de los caminos de Dios.

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La Iglesia del Dios viviente

Un solo Cuerpo

Ante todo, quisiéramos reiterar lo que hemos declarado en el segundo fascículo: «Seis principios básicos» sobre el aspecto local de la Iglesia. Como cada asamblea local constituye un solo cuerpo compuesto por todos los verdaderos creyentes, cada asamblea local es la representación o expresión, en aquel lugar, de la Iglesia de Dios en su totalidad.

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Un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades

Ahora bien, la epístola a los Hebreos nos presenta tres preciosas facetas del servicio sacerdotal del Señor. En primer lugar, leemos en el capítulo 4:

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Un único hijo amado (Marcos 12:6)

En la parábola de los labradores malvados, el Señor explica toda la historia de Israel, su infidelidad, las persecuciones que hizo padecer a los profetas. Por último, el amo de la viña les envía su “hijo… (único) amado”; también a él lo matan y le echan fuera de la viña. Los principales del pueblo comprendieron perfectamente “que decía contra ellos aquella parábola” (v. 12).

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La Iglesia del Dios viviente

Una comunión vigilada

No podemos dejar abierta la Cena del Señor a cualquier persona que desee participar, pues la cuestión de participar o no nunca debe ser decidida solo por el individuo. En 1 Corintios 5 el apóstol Pablo urge a la iglesia de Corinto a que reconozca su responsabilidad de limpiarse de la levadura que había entrado en medio de ella.

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