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Pláticas sencillas

Mateo: Capítulo 5

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Mateo: Capítulo 6

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Mateo: Capítulo 7

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Mateo: Capítulo 8

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Mateo: Capítulo 9

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Mateo: Prólogo

La palabra “Evangelio” significa “Buena Nueva”. Y en efecto, ¡qué buena noticia, la que presenta a los hombres un Salvador perfecto, manifestación del amor de Dios para con ellos!

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¿A quién pagar tributo?

Las diversas clases de judíos se presentaron ante Jesús con preguntas con la intención de confundirle. Pero fueron juzgados por él y tuvieron que retirarse de su presencia.

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Allí estoy yo en medio de ellos

El Señor enseña que si el hermano culpable no quiere oír a la iglesia, no se puede dar otro paso. Uno puede preguntarse por qué no se puede recurrir a otros medios que serían más eficaces. Es que no existen otros, si las cosas se suceden en el orden enseñado por Dios. Para los creyentes reunidos en el nombre del Señor hay una promesa especial: él dice

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Amar a sus enemigos

Nuestras palabras deben ser pronunciadas con el sentimiento de la presencia de Dios; así adquieren todo su valor y no es necesario hacer intervenir el juramento. El hecho de jurar, de tomar a Dios por testigo en toda ocasión, se ha dicho, es hacer intervenir a un ausente, alguien en cuya presencia uno no tiene la costumbre de hablar. Que sí sea sí, y que no sea no.

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“¡Ay de vosotros!”

El Señor se dirigió luego a los escribas y a los fariseos hipócritas, pronunciando siete veces “Ay de vosotros”

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¿Cómo arreglar los agravios entre hermanos?

Los caracteres de gracia y de humildad deben guiar nuestra conducta frente al hermano que nos haya ofendido. En vez de justificarnos y divulgar el mal que haya hecho, debemos buscar su bien, guardar la cosa entre nosotros y él y, con amor, tratar de ganarlo.

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¿Cómo perdonar?

Respondiendo a la pregunta de Pedro: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? (v. 21),

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Cómo practicar la piedad

El Señor nos instruye acerca de los móviles que deben regirnos en la práctica de la piedad para con Dios y los hombres. Para con los hombres esta piedad se expresa por medio de la limosna y el perdón; para con Dios se manifiesta a través de la oración y el ayuno.

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Cosas viejas y cosas nuevas

Luego que los discípulos afirmaron que habían entendido todas estas cosas, el Señor añadió: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.

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Cristo, ¿de quién es hijo?

Después de haber visto pasar ante él a todos estos interrogadores, el Señor hace una pregunta a los fariseos respecto a sí mismo. Empieza por decir: “¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David” (v. 42).

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Discípulos olvidadizos

Aunque los discípulos recibieron al Señor como al Mesías de Israel, estaban todavía lejos de conocer su persona gloriosa y no comprendían sus enseñanzas. Acontece lo mismo con nosotros hoy día, que somos los objetos continuos de la bondad paciente del Señor, y que poseemos más luz.

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El afán y la ansiedad

El creyente de ojos sencillos servirá a un solo maestro, es decir, al Señor. Si uno quiere servir a dos amos, seguramente descuidará a uno de ellos; hasta podrá odiarlo. Lo despreciará. Con un corazón tan maligno como el nuestro, sabemos muy bien quien entre Dios y el mundo será despreciado primero. Cuando el corazón se ata al mundo, abandona a Dios. ¡Qué desprecio para Dios desviarnos de él!

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El arresto de Jesús

¡Qué contraste entre la escena en que la gloria de Jesús brillaba en medio de las nubes de sombra de muerte, donde sus perfecciones triunfaban en la obediencia, y la que es presentada en estos versículos, donde vemos a Judas, esclavo del poder de Satanás, cumpliendo el más infame crimen por treinta piezas de plata!

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El bautismo de Jesús

¡Qué escena maravillosa presentan estos versículos! Acabamos de leer la solemne invitación de Juan, llamando al arrepentimiento y anunciando la llegada de uno más poderoso que él, el Señor Jesús, el Salvador del mundo. El pueblo esperaba al Mesías prometido; pero, ¿de dónde vendría? ¿Cómo aparecería? ¿Cuál sería su aspecto?

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El buen tesoro y el mal tesoro

Las palabras de esos hombres manifestaban lo que ellos mismos eran: malos, con un corazón del cual no podían salir buenas cosas; porque de la abundancia del corazón habla la boca y el árbol es conocido por su fruto. Como por la boca se manifiesta el estado del corazón, será necesario dar cuenta a Dios, en el día del juicio, de todas las palabras ociosas que se hayan dicho.

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El camino estrecho y el camino espacioso

A causa del pecado y de la voluntad humana, enemigos de Dios, reina en este mundo una oposición constante al bien; por lo tanto se necesita energía para emprender el camino de Dios y hacer su voluntad. Esto representa el esfuerzo que se debe hacer para entrar por la puerta estrecha; la puerta ancha, que da a un camino espacioso, se franquea sin dificultad.

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El desamparo de Dios

Con estos versículos comienza otra escena, imposible de describir. Hallamos su explicación en el clamor de Jesús: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? (v. 46).

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El Espíritu Santo desciende sobre Cristo

Desde su morada celestial Dios contemplaba esta escena maravillosa, en la cual el objeto de sus delicias eternas, el Hombre de sus consejos, era confundido con los demás hombres y rehusaba toda distinción. Entonces, proclamó públicamente lo que distinguía a su Hijo. Y tras el bautismo

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El final de Judas

La muerte de Jesús se decidió en el conciliábulo celebrado en casa de Caifás después de su arresto. Pero la asamblea formada por los principales sacerdotes y los ancianos debía ratificar oficialmente la sentencia. Por lo tanto, desde la mañana, este consejo se reunió para pronunciar la condena de Jesús. La Palabra no dice lo que se hizo con él después de su comparecencia ante Caifás.

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