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La mesa del Señor

En cierto sentido, la «cena del Señor» y la «mesa del Señor» expresan la misma idea; en otro sentido, reflejan un concepto totalmente distinto. A la primera se une la responsabilidad personal e individual; la segunda evoca una responsabilidad colectiva, la cual, naturalmente, recae sobre cada miembro de la colectividad, en la medida del conocimiento que tiene de la verdad. Lo que importa aquí es la autoridad del Señor y sus derechos sobre su Mesa y su Asamblea. De allí proviene la diferencia fundamental y esencial que caracteriza la enseñanza del apóstol en los capítulos 10 y 11 de la primera epístola a los Corintios.

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¿Qué pasa después de la muerte?

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

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Vida Cristiana

¿Cómo realizar hoy lo que es la Iglesia de Dios?

La verdad acerca de la Iglesia o Asamblea de Dios es muy sencilla, como toda la Palabra de Dios, siempre y cuando no intentemos adaptarla a nuestros propios pensamientos.

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Algunos pasajes de ánimo

*   Isaías 55:8-9 Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

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Cristo y la gloria

Para el cristiano que ha dormido, despojado momentáneamente de su morada terrenal, la que no es sino una frágil tienda, ¿cuál será la suerte de su alma separada del cuerpo? La Palabra de Dios habla con claridad sobre este tema. El alma está con Cristo.

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Cristo y la muerte

¿Qué es la muerte? Para el incrédulo no hay nada más temible que la muerte. Con sobrada razón se la llama en las Escrituras “el rey de los terrores”. Desde el punto de vista del juicio, es el fin del primer Adán. No sólo es el fin de la naturaleza física, sino que, cuanto más se considera la muerte en relación con la naturaleza moral del hombre, más temible se hace.

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Cristo y las resurrecciones

Hay un hecho que explica, hasta cierto punto, la prisa con la que aun ciertos cristianos aceptan estas ideas confusas. La gran verdad de la resurrección de entre los muertos, si no es ignorada, por lo menos es echada en un lamentable olvido. Esta “primera resurrección” es contemporánea a la venida del Señor para arrebatar a sus santos con él (1 Corintios 15:51-55; 1 Tesalonicenses 4:15-18).

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Dos maneras de morir

“Si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24). “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14:13). Cualesquiera que sean las causas de fallecimiento contadas por las estadísticas, sea que se muera en la cama, en el hospital o en la carretera… conforme a las Escrituras sólo hay dos maneras de morir.

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Introducción

Por lo cual cuidaré siempre de recordaros estas cosas, aunque las conocéis, y estáis confirmados en la presente verdad. Y lo tengo por justo, mientras yo esté en esa frágil tienda, estimularos por medio de recuerdos… Y también haré lo posible para que podáis en todo tiempo, después de mi partida, conservar memoria de estas cosas

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La cena del Señor

Porque yo recibí del Señor lo que también os entregué: que el Señor Jesús, la misma noche en que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed. Esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí.

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La mesa del Señor

Por lo cual, amados míos, huid de la idolatría. Como a sabios os lo digo; juzgad de lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo?

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La realidad presente

La verdad de la unidad del cuerpo y la de la presencia de Cristo en medio de la Asamblea, prometida a los dos o tres “reunidos en mi Nombre” (Mateo 18:20), son prácticamente desconocidas o abandonadas en los diversos sistemas o denominaciones religiosas que están en el terreno de independencia.

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Reflexión final

Antes de cerrar las páginas de este libro, no se vaya sin poder responder afirmativamente a la siguiente pregunta capital: Si usted tuviese que morir hoy, ¿está seguro de que iría al cielo? Estas citas de la Santa Biblia le informan cómo ir al cielo.

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¡“Retén firme lo que tienes”!

¿Acaso volveríamos poco a poco a lo que nuestros padres o nosotros mismos, hemos abandonado por ser malo? ¿Nos inclinaríamos hacia lo que no está establecido sobre «el firme fundamento de Dios»?

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Volver a “lo que era desde el principio”

¿Qué es lo que llevó –a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar)– a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio? (Hebreos 13:13).

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¿Adónde van los muertos?

No sería necesario escribir sobre este tema si los que deben explicar las enseñanzas de la Palabra de Dios no las desfiguraran y tergiversaran. Los errores de esos falsos maestros provienen, ante todo, de que no están convencidos de la plena autoridad de las Escrituras y las sustituyen por los tristes productos de su imaginación.

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¿Cómo es el cielo?

El cielo tiene diferentes objetos cuya enumeración se prolongaría indefinidamente si se quisieran contar. Los capítulos 2 al 5 y 19 al 22 del Apocalipsis contienen, bajo forma de símbolos, una interminable lista de ellos.

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Cristo intervino entrando en la muerte

Pero Cristo intervino: entró en la muerte. ¡Qué verdad más maravillosa! El Príncipe de la vida penetró allí. Entonces, ¿qué es la muerte para el creyente?

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Cristo le da una nueva importancia a la resurrección

En cuanto al Nuevo Testamento, es fácil comprobar que está lleno de esta verdad, la cual es consecuencia de la obra del Señor, quien “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio” (2 Timoteo 1:10). Él introdujo la vida eterna, la cual pone al alma y al cuerpo más allá de la muerte y su poder.

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Cristo padeció el juicio

Cristo soportó plenamente el juicio de Dios antes de que llegara el día del juicio. Sufrió la muerte como paga del pecado, pese a ser inocente. Así la muerte dejó por completo de sembrar el terror en el alma del creyente.

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El estado intermedio

El estado del alma después de la muerte no es más que un estado intermedio, digno del mayor aprecio, desde luego, para el cristiano, pero que no deja de ser transitorio, no definitivo. Por esto, la Escritura habla relativamente poco de dicho estado, aunque nos informa acerca de las bendiciones que se desprenden de él.

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El paraíso

“De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Estas palabras, dirigidas al ladrón que se convirtió en la cruz, nos llevan a hablar del lugar donde se hallan las almas después de la muerte.

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El paraíso es el tercer cielo

En la cruz, donde el Señor llevó a cabo la expiación o perdón, él ya no presenta el lugar invisible bajo la forma de una parábola o un símil. Lo abrió en todo su esplendor a los ojos del pobre ladrón convertido: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43).

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Está dicho que el creyente duerme

No se dice que el creyente muere, sino que duerme: 1 Tesalonicenses 4:13-15; Mateo 27:52; Juan 11:11-12; 1 Corintios 11:30; 15:20, 51. No se puede hablar de la muerte de un hombre que, tal vez en el momento de ser depositado en la fosa, podría volver a la vida.

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