12 resultados

Pláticas sencillas

Los samaritanos

Muchos de los samaritanos de aquella ciudad creyeron en él por la palabra de la mujer, que daba testimonio diciendo: Me dijo todo lo que he hecho (v. 39).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Los servidores en espera de su Maestro

Los que habían recibido a Jesús son llamados “manada pequeña”. En efecto, el número reducido es lo que caracterizó a los fieles en todos los tiempos. El Señor se dirige a ellos diciendo: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (v. 32). ¡Qué estímulo para esas personas débiles y despreciadas por la mayoría!

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

María encuentra al Señor

“Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Jesús le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, le dijo: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré” (v. 14-15). María ya no mira hacia el sepulcro, morada de los muertos; se vuelve hacia donde se encuentran los vivos.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

María visita a Elisabet

En aquellos días, María fue a ver a su parienta que vivía en una población en las montañas de Judá. En cuanto Elisabet oyó el saludo de María, llena del Espíritu Santo, exclamó: “Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí?

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

María y los ángeles

Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto (v.

Sección del libro @book, de @author

Más que vencedores

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?” (v. 35). El apóstol no quiere decir que el creyente no se enfrente a estas cosas. Ellas están presentes, y las sentimos en toda su agudeza. El propio Hijo de Dios pasó por todas esas pruebas y sufrimientos.

Sección del libro @book, de @author

Más sobre la cuestión de los fuertes frente a los débiles

En los siete primeros versículos de este capítulo, los que en el fondo pertenecen al capítulo precedente, el apóstol continúa sus exhortaciones sobre la manera de obrar de los fuertes frente a los débiles. Al identificarse directamente con los primeros, dice: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos” (v. 1).

Sección del libro @book, de @author

Misericordia para todos

En todo esto vemos no solamente la invariable fidelidad de Dios, sino también su sabiduría insondable, lo que el apóstol destaca en los versículos siguientes. Israel poseía promesas hechas por gracia.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Misión de los setenta

Jesús mandó setenta mensajeros que fueran delante de él anunciando al pueblo que el reino de Dios se había acercado. Aunque ya había enviado a los doce apóstoles, Jesús quería utilizar el poco tiempo que le quedaba en medio de esta generación incrédula y perversa, decidida a no querer nada de él, porque veía en medio de ella una gran cosecha y pocos obreros para trabajar.

Sección del libro @book, de @author

Muertos al pecado

Él plantea esta cuestión: “Los que hemos muerto al pecado, ¿ómo viviremos aún en él?” (v. 2). El cristiano, quien en otro tiempo vivía en el pecado, halló en la muerte de Cristo mucho más que el perdón de sus pecados y transgresiones. Él murió con Cristo y, por ese medio, fue quitado definitivamente de la pasada condición en que se hallaba.

Sección del libro @book, de @author

Muertos al pecado, tenemos vida nueva en Cristo

Si además estudiamos otras enseñanzas sobre el bautismo en las cartas de los apóstoles, encontraremos el pasaje importante de Romanos 6:3-4. En contestación a la pregunta de si nosotros, que hemos muerto al pecado, tenemos que permanecer en él para que la gracia de Dios crezca, Pablo contesta enérgicamente: “En ninguna manera” (v. 2).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Mujeres que sirven a Jesús

Los hechos relatados en estos tres versículos se encuentran solamente en el evangelio según Lucas. Vemos allí a Jesús, rodeado de sus discípulos, predicando y anunciando el reino de Dios en las ciudades y en los pueblos de Galilea. Como Hijo del Hombre, dependía completamente de Dios en una humildad que nos conmueve.

Sección del libro @book, de @author

No deudores… sino del amor cristiano

En el versículo 8 el apóstol da un paso más al decir: “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley”.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

No temer a los hombres

Pero ellos no debían temer a los hombres, por malvados que estos fuesen, porque llegaría el día en que Dios lo manifestaría todo a la luz. ¡Que hablen atrevidamente! Si bien su testimonio puede conducirlos a la muerte, ¡no deben temer a los que matan el cuerpo, porque no pueden matar el alma!

Sección del libro @book, de @author

Nos gloriamos en Dios

“Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (v. 11). No es la gloria, ni las tribulaciones y sus benditos resultados los que están ante el espíritu del apóstol, sino Dios mismo.

Sección del libro @book, de @author

Nuestra posición como hijos o niños de Dios

“Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios” (v. 14). Mediante este pasaje llegamos a la maravillosa relación a la que hemos sido llevados como seres que ya no son conducidos por la carne y que tampoco se hallan más, como otrora Israel, en la posición de siervos o esclavos.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Ocasiones de caída

Los niños que creen en el Señor tienen tanto valor para su corazón que él pronuncia un juicio muy severo contra cualquiera que los haga tropezar o caer: “Mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar” (v. 6).

Sección del libro @book, de @author

Oposición absoluta entre la carne y el Espíritu

“Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (v. 6-7). La carne y el Espíritu son y permanecen opuestos entre sí. El pensamiento de la carne está dirigido a las cosas visibles, conduce a la muerte, tanto ahora como eternamente.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Otra vez los pequeños

La mansedumbre y la gracia que el Salvador manifestaba respecto a los pequeños, invitaban a los padres a llevarle a sus hijos, a fin de que él los bendijera y orara por ellos. Esto era agradable al corazón del Señor. Amaba a estos pequeños seres que venían a él sin temor, con plena confianza, atraídos por la gracia que el hombre orgulloso, endurecido por el pecado, rechazaba y despreciaba.

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Otras ventajas de la partida de Jesús

El Señor ya no podía enseñar más tiempo a sus discípulos. El Espíritu Santo vendría y les diría lo que ellos no eran capaces de comprender entonces. “Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (v. 25-26).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Ovejas sin pastor

A pesar de ser el objeto del odio, a través del cual su pueblo manifestaba abiertamente que no quería nada de él, Jesús proseguía su obra, predicando el Evangelio del reino en las ciudades y en las aldeas, poniendo su poder y su amor a disposición de quien los necesitara. Sanaba toda enfermedad y toda dolencia (v. 35).

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Pablo comienza su segundo viaje

“Después de algunos días, Pablo dijo a Bernabé: Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver cómo están” (v. 36). Como ya lo hemos dicho, Pablo no se limitaba solamente a evangelizar.

Sección del libro @book, de @author

Pablo deseaba visitar a los creyentes de Roma

Pero, como ya no tenía motivo de detenerse en las regiones que acababa de visitar (pues había anunciado plenamente el Evangelio desde Jerusalén y sus alrededores hasta Iliria, como también probablemente hasta la costa oriental del mar Adriático), esperaba, al ir de paso para España, ver a los creyentes de Roma, y, después de haber gozado un poco de su compañía, ser encaminado por ellos a su des

Sección del libro @book, de @author

Pláticas sencillas

Pablo en Atenas

Mientras esperaba a Silas y a Timoteo en Atenas, Pablo no perdía el tiempo. Esta ciudad, famosa por las ciencias y las artes, orgullo de los griegos, estaba hundida en una profunda idolatría, a pesar de la sabiduría de la cual se vanagloriaba. Pablo dice a los corintios:

Sección del libro @book, de @author