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Pláticas sencillas

Una niña que “dormía” y una mujer enferma

Al otro lado del lago, Jesús fue recibido por una multitud que lo esperaba. Un jefe de la sinagoga llamado Jairo, llegó a él y se echó a sus pies suplicándole que viniera a su casa porque su hija única de unos doce años, se estaba muriendo. Jesús complació los deseos de este padre afligido y fue con él, acompañado por la gente que lo oprimía.

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Pláticas sencillas

Una nueva travesía

Jesús hizo subir a sus discípulos a una barca para que fueran delante de él a la otra ribera, mientras despedía a la multitud. Ahora sí podía enviarla de regreso, después de haber saciado “a sus pobres… de pan”, como dice el Salmo 132:15. El Señor nunca despide vacíos a quienes se acercan a él; y ellos se habían reunido junto a él (v. 33).

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Pláticas sencillas

Una pecadora en casa de Simón

Un fariseo invitó a Jesús a comer en su casa. Mientras estaba a la mesa, “una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 37-38).

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Una posición nueva en Cristo

Esto nos lleva a considerar otro pasaje que habla del bautismo: Gálatas 3:26-28. En estos versículos el apóstol da pruebas de que los gálatas creyentes eran todos “hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús”, con las palabras: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.

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Pláticas sencillas

Una pregunta en cuanto a la resurrección

Después vinieron los saduceos, que representaban el partido racionalista

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Una renovación continua

“No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (v. 2). En estas palabras el apóstol agrega aun un segundo elemento a la consagración personal a Dios, Una advertencia contra las malas influencias del mundo, dominio de Satanás.

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Pláticas sencillas

Una señal

Hallamos de nuevo a Jesús en presencia de las dos grandes categorías de judíos: los fariseos y los saduceos. A los primeros se les puede designar como gente religiosa, a los segundos como librepensadores; pero en cuanto a la persona de Cristo, eran tan incrédulos los unos como los otros. Sin embargo, su incómoda conciencia y su incredulidad les hicieron pedir una señal del cielo.

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Una toma de posición que deriva de tales caracteres

Esos caracteres implican tomar una posición que a menudo es mal comprendida y mal juzgada, aun por los otros cristianos. Ella no tiene valor si no es dictada por la obediencia, en humildad, y en un profundo amor por la Iglesia entera.

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Pláticas sencillas

Unos griegos desean ver a Jesús

Entre las muchedumbres que habían ido a la fiesta se encontraban unos griegos; aunque forasteros en Israel, participaban en la fiesta y anhelaban ver a Jesús. Con este fin se dirigieron a Felipe quien, probablemente asombrado de que unos griegos deseasen ver a Jesús, lo dijo a Andrés, y juntos lo comunicaron a Jesús (v. 20-22).

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Vasos de ira y vasos de misericordia

El apóstol llama a esos hombres “vasos de ira” en relación con la imagen del alfarero, así como designa “vasos de misericordia” a aquellos que se someten a Dios y a su Palabra. Unos y otros se encaminan a su meta final, ya sea la destrucción, ya sea la gloria. Ellos están preparados para eso, pero ¡no perdamos de vista la gran diferencia que existe entre las dos preparaciones!

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Pláticas sencillas

Ventajas para los discípulos

“Pero ahora voy al que me envió; y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas? Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón” (v. 5-6). Se comprende que, con la perspectiva de la partida de Jesús y de las cosas que les esperaban, los discípulos estuviesen tristes.

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Veredicto final: toda la humanidad culpable ante Dios

En el versículo 9, el apóstol retoma el hilo de su pensamiento, relacionado con el versículo 1: “¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?” y responde: “En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado”. Estas dos clases de gente estaban indiscutiblemente convictas de pecado.

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Volver a “lo que era desde el principio”

¿Qué es lo que llevó –a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar)– a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio? (Hebreos 13:13).

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Ya no estamos sometidos al dominio de la carne

“Mientras estábamos en la carne”. ¿Qué quiere decir la expresión “estar en la carne”? La encontraremos varias veces aun. “Estar en la carne” significa Estar ante Dios en el terreno o en la posición del primer Adán y, según esta posición, ser responsables ante él.

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Pláticas sencillas

Zacarías y Elisabet

Entre las personas que temían a Dios se encontraba un sacerdote llamado Zacarías, de la clase de Abías (1 Crónicas 24:10), y su mujer Elisabet, de las hijas de Aarón. “Ambos eran justos delante de Dios, y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor” (v. 6).

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Como triunfal conclusión de lo que acaba de ser dicho, este capítulo comienza con las siguientes palabras: “Justificados, pues, por la fe”[1]. Ya no hay duda que subsista ni cuestión que se plantee.

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