3 resultados

Pregunta 4 ¿Cuándo partimos el pan?

¿Quiere Dios que nos reunamos un día específico de la semana para partir el pan? La Biblia no nos da instrucciones precisas sobre este tema, sino indicaciones espirituales que nos permiten discernir el pensamiento de Dios al respecto. En el Antiguo Testamento se menciona explícitamente el día en que se debía celebrar la pascua (Levítico 23:4-8).

Capítulo de @book, de @author

Pregunta 5 ¿Quiénes participan en el partimiento del pan?

Pocas preguntas son tan actuales como esta. ¡Qué dolor para el corazón del Señor al ver que este tema es motivo de tantos desacuerdos, e incluso separaciones entre creyentes! ¿Tiene que ser así? ¿La Biblia es tan complicada como para tener tales discrepancias? No, en absoluto. Esto depende más bien de nosotros, porque no discernimos claramente la voluntad de Dios.

Capítulo de @book, de @author

Pregunta 6 ¿Cómo partimos el pan?

Ahora que tenemos claro quiénes pueden participar en el partimiento del pan, veamos cómo ejercemos este privilegio. Para responder a esta importante pregunta podemos basarnos especialmente en 1 Corintios 11:17-34. Este pasaje no nos dice quién puede ser admitido en la Cena del Señor, sino cómo lo hacemos, es decir, cómo participamos en ella.

Capítulo de @book, de @author

Pregunta 7 ¿Hasta cuándo partiremos el pan?

La respuesta es muy sencilla: Hasta que él venga (1 Corintios 11:26).

Capítulo de @book, de @author

Prólogo a la versión castellana

En estos últimos tiempos, en estos días en que los corazones de los hombres se llenan de espanto a causa de las cosas que suceden o han de acontecer pronto, nos es grato ofrecer, a creyentes y amigos de habla castellana, la presente adaptación de la obra del siervo del Señor y autor cristiano holandés H. L.

Capítulo de @book, de @author

¿Tiene Israel un porvenir?

En algunas porciones de la Palabra, Dios es llamado: “El Altísimo, Poseedor de los cielos y de la tierra”. Y en Apocalipsis 11:4, “el Señor de toda la tierra” (V. M.).

Capítulo de @book, de @author

Una última pregunta

A través de la respuesta a siete preguntas hemos visto lo que la Biblia dice en relación con el partimiento del pan, el segundo acto visible junto al bautismo. Hemos aclarado varias cosas. Por último, se plantea la pregunta decisiva y final para cada uno de nosotros:

Capítulo de @book, de @author

¿A quién da Dios las profecías?

La anterior cita del profeta Amós nos da ya la contestación: ciertamente, no al mundo. Desde luego, el porvenir del mundo está ya profetizado. ¿Nos hemos fijado, acaso, en que una parte importante de las profecías la constituye el anuncio del juicio venidero sobre los diferentes pueblos y naciones?

Sección del libro @book, de @author

¿A quién da Dios las profecías?

La anterior cita del profeta Amós nos da ya la contestación: ciertamente, no al mundo. Desde luego, el porvenir del mundo está ya profetizado. ¿Nos hemos fijado, acaso, en que una parte importante de las profecías la constituye el anuncio del juicio venidero sobre los diferentes pueblos y naciones?

Sección del libro @book, de @author

¿Acaso no resucitarán los santos e incrédulos a la vez?

Apocalipsis 20:4-5 nos dice que hay una diferencia de tiempo de mil años entre el fin de la primera resurrección (la resurrección de los justos) y la de los incrédulos. Pero no solo el Apocalipsis habla de esto, sino también otros muchos lugares de la Escritura.

Sección del libro @book, de @author

Acciones de gracias

La reunión para partir el pan también tiene el carácter de acción de gracias. En Lucas 22:19 dice que el Señor Jesús, después de tomar el pan, dio gracias, lo cual está confirmado en 1 Corintios 11:24. No nos reunimos para dirigir a Dios nuestras oraciones y peticiones. Eso también tiene su lugar en la vida de una asamblea local, pero no es el objetivo del culto.

Sección del libro @book, de @author

Anunciar su muerte

“Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis” (1 Corintios 11:26). Este es el acto central de nuestra reunión para partir el pan. Pensamos en él y anunciamos su muerte.

Sección del libro @book, de @author

Aporte del Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento nos ayuda en lo concerniente a este tema. Aunque en él no se menciona el partimiento del pan, podemos aplicar los principios que Dios dio a su pueblo terrenal. 1 Corintios 10:18 nos autoriza a utilizar el Antiguo Testamento para ayudarnos con este asunto. Aquí Pablo escribe: “Mirad a Israel según la carne”.

Sección del libro @book, de @author

Aporte del Nuevo Testamento

La costumbre de los primeros cristianos también confirma esta práctica. Por ejemplo, en ninguna parte vemos que durante uno de sus viajes el apóstol Pablo partiera el pan con sus compañeros, fuera de una asamblea local. Al contrario, en Hechos 20:7 vemos que, aunque tenía mucha prisa, esperó siete días en Troas para partir el pan con los hermanos de la asamblea local allí.

Sección del libro @book, de @author

Asedio y conquista de Jerusalén

En Zacarías 12 vemos a Jerusalén asediada por todos los pueblos de su alrededor. Como en Daniel 11, los reyes del Sur y del Norte marchan juntamente contra ella.

Sección del libro @book, de @author

Comer y beber

Con respecto al pan encontramos dos afirmaciones: la primera es que el pan se parte, la segunda es que se come (1 Corintios 10:16; 11:26). En cuanto a la copa solo se nos dice que bebemos de ella. ¿Cuál es la diferencia entre partir y comer el pan? El Señor Jesús tomó el pan, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciéndoles que comieran de él.

Sección del libro @book, de @author

¿Cómo les traerá Jehová a su tierra?

La Palabra, en Jeremías 16:16, nos describe esa acción de modo muy gráfico: “He aquí que yo envío muchos pescadores, dice Jehová, y los pescarán, y después enviaré muchos cazadores, y los cazarán por todo monte, y por todo collado, y por las cavernas de los peñascos”.

Sección del libro @book, de @author

¿Cómo recogerá el Señor a su Iglesia?

Pasajes bíblicos como 1 Corintios 15:45-53 y 1 Tesalonicenses 4:13-18 nos revelan claramente esto. La primera cita nos enseña que ya somos los “celestiales” y que llevaremos luego la imagen del Hombre celestial: Cristo. Mas la “carne y la sangre”, es decir el hombre natural, no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.

Sección del libro @book, de @author

¿Cómo será restaurado el Imperio romano?

En Apocalipsis 13 y 17 hallamos al Imperio romano también. En el capítulo 13:1-2 tenemos las mismas bestias que en Daniel 7, pero en un orden inverso. El Imperio romano ha acogido en sí mismo a los otros reinos. Mas el apóstol Juan –que vivía durante el cuarto reino– ve retrospectivamente, mientras que Daniel miraba hacia el futuro.

Sección del libro @book, de @author

¿Cómo será restaurado Israel en su condición de nación?

Ezequiel 37 nos muestra esto con unos toques muy gráficos; el profeta ve una gran cantidad de huesos secos. El versículo 11 declara lo que representan: “Estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza y somos del todo destruidos”. Está claro que se trata aquí del pueblo y no de personas muertas. Los muertos no hablan.

Sección del libro @book, de @author

¿Cómo y cuándo volverá Israel a Palestina?

También la Palabra de Dios da a esta pregunta una clara contestación. Cuando las dos tribus fueron conducidas a Babilonia por Nabucodonosor, profetizó Jeremías que, después de 70 años, Dios juzgaría a Babilonia y haría retornar después al pueblo (Jeremías 25:12; 29:10).

Sección del libro @book, de @author

Conclusión

Hemos hallado, pues, que los integrantes de las dos tribus regresarán a su país como incrédulos, formando allí un estado independiente. Recibirán y aceptarán el apoyo de un gran país de destacado comercio marítimo.

Sección del libro @book, de @author

Criterios bíblicos

Ahora surge la pregunta: ¿Según qué criterios se puede admitir a una persona a la Mesa del Señor? En otras palabras: ¿Qué normas da el Señor para admitir a alguien en el partimiento del pan? Hay ciertas condiciones que deben cumplirse, y también hay obstáculos que impiden una admisión. Repetimos: no somos nosotros los que fijamos los criterios, sino el Señor.

Sección del libro @book, de @author

¿Cuál es el porvenir de la Iglesia?

Ya hemos visto que la Asamblea constituye un pueblo celestial. Su ciudadanía está en los cielos, según leemos en Filipenses 3:20; su vocación es celestial (Filipenses 3:14; Hebreos 3:1), sus bendiciones son de orden espiritual y se disfrutan en lugares celestiales (Efesios 1:3).

Sección del libro @book, de @author