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Un comentario sobre la epístola a los Efesios

Es una gran bendición que Dios se haya revelado a este mundo pecador, manifestando su gracia. Pero Él hizo más que esto, pues reveló a los creyentes los consejos secretos de su amante corazón. Para conocer las bendiciones que encierran estas revelaciones, debemos remitirnos a la epístola que el apóstol Pablo dirigió a los Efesios, donde hallamos una inspirada exposición acerca del despliegue de los designios de Dios para la gloria de Cristo, y las bendiciones reservadas para aquellos que están destinados a participar de Su gloria.

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Mensaje para todos

Oposición en el servicio del Señor

Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese(1 Pedro 4:12).

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Mensaje para todos

Permaneced en mí

Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

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Mensaje para todos

¿Soy salvo?

He cometido demasiadas faltas. He confesado mis pecados a Dios, pero no sé si eso es suficiente. Realmente han pasado muchas cosas en mi vida.

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El andar del creyente como hijo de Dios

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El andar del creyente como quien confiesa al Señor

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El andar del creyente con relación a los afectos naturales

Esta parte nos exhorta acerca de la conducta conveniente que deben adoptar los creyentes en sus relaciones terrenales. En primer lugar, el apóstol habla de la más íntima de estas relaciones, es decir del matrimonio (v. 22-23); luego, de los hijos y de los padres (cap. 6:1-4); y finalmente de los siervos y de los amos terrenales (cap. 6:5-9).

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El andar del creyente en relación con la Iglesia

Los tres últimos capítulos de la epístola constituyen la parte práctica de ella, en la que el apóstol exhorta a andar de una manera digna de las grandes verdades presentadas en los tres primeros capítulos. Notaremos que, como creyentes, somos exhortados a mantener una conducta que esté en armonía con nuestros privilegios y responsabilidades en tres diferentes relaciones.

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El propósito de Dios en Cristo

En el capítulo 1 se nos presenta la revelación del propósito de Dios respecto a Cristo y su Iglesia. En los capítulos siguientes descubriremos los caminos llenos de la gracia de Dios para formar la Iglesia. Pero primeramente se nos revela el propósito de Dios con miras a la eternidad, a fin de que, mientras permanecemos en el tiempo, podamos penetrar en sus caminos con entendimiento.

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La lucha

La epístola a los Efesios termina con un llamativo pasaje, donde se nos presenta la lucha cristiana. Esta lucha no es el ejercicio de alma que podemos atravesar cuando buscamos comprender y asir la verdad.

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La manera en que Dios da a conocer su propósito

Ya hemos visto que el capítulo 1 presenta los designios de Dios en lo que respecta a la Iglesia, mientras que el capítulo 2 nos coloca frente a la obra de Dios en los creyentes y para con ellos, para cumplir Sus designios. El capítulo 3 desarrolla la administración de la verdad de la Iglesia o de qué manera Dios hizo que los gentiles conocieran esta verdad por medio del apóstol Pablo.

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La obra de Dios para llevar a cabo su propósito

El capítulo 1 nos ha revelado los designios de Dios para Cristo y la Iglesia, y termina con la oración del apóstol, quien desea que conozcamos el poder que opera para con nosotros y por el cual esos designios de amor tendrán cumplimiento.

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Capítulo 6, versículos 1-3

Se ha señalado que en la epístola a los Efesios las exhortaciones siempre se dirigen en primer lugar a aquellos a quienes se les demanda sujeción. A las exhortaciones especiales les precede una exhortación de orden general a someterse unos a otros (cap. 5:21).

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Versículo 1

En esta parte de la epístola, los creyentes son contemplados no solo como aquellos que reconocen que hay un solo Dios, sino como aquellos que están en relación con Él, como hijos suyos. Todo el pasaje nos exhorta a andar como es propio que lo hagan los hijos. La conjunción “pues” del primer versículo vincula este pasaje con el último versículo del capítulo anterior.

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Versículo 1

El apóstol había sufrido persecución y prisiones a causa del testimonio que daba acerca de la gracia de Dios para con los gentiles y la gran verdad del misterio de la Iglesia, compuesta por creyentes de origen judío y de origen gentil constituidos en un solo cuerpo y unidos a Cristo como Cabeza.

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Versículo 10

Esto nos conduce a otra verdad. No solo que nuestras obras están excluidas –porque Dios lo ha hecho todo– sino que también nosotros somos hechura suya y, como tales, formamos parte de una nueva creación en Cristo Jesús. Las obras de la ley están excluidas como medio de salvación; sin embargo, ello no debe hacernos inferir que las obras no tienen lugar en la vida cristiana.

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Versículo 11

Como Cristo destruyó el poder del enemigo que nos mantenía en la esclavitud, y llevó cautiva la cautividad, obra con poder y se sirve de los hombres como instrumentos de Su poder. Esto no quiere decir simplemente que Él da los dones y nos deje repartirlos entre nosotros, sino que da ciertos hombres para ejercer los dones.

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Versículo 12

Después de haber hablado de los dones, el apóstol coloca ante nosotros los tres grandes objetos para los que fueron dados estos dones. En primer lugar, son concedidos para “perfeccionar a los santos”, es decir, para que cada creyente individualmente sea establecido en la verdad. En segundo lugar, son dados “para la obra del ministerio”, lo que abarca toda forma de servicio.

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Versículo 13

En esta lucha, una armadura humana no sirve para nada. Sólo “la armadura de Dios” hará que podamos resistir al diablo. En esta lucha no sirven ni los recursos humanos, ni las capacidades naturales, ni la fuerza del carácter natural. La confianza en tal armadura puede conducirnos a reñir combate al enemigo, pero solamente para sufrir una derrota.

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Versículo 13

Los versículos siguientes nos enseñan con mayor precisión lo que el apóstol entiende por “perfeccionar a los santos”.

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Versículo 13

El hecho de poner de lado a Israel preparó el camino para que tuviera lugar un gran cambio en los propósitos de Dios en la tierra. El breve recuerdo del pasado, dado por el Espíritu de Dios en los versículos 11 y 12, hace que, por contraste, la posición de los creyentes en el presente sea tanto más llamativa.

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Versículo 13

La expresión “vosotros”, en este versículo, introduce a los creyentes de origen gentil en la bendición de esta gloriosa herencia. Ellos habían creído en el evangelio de su salvación, y habían sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa.

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Versículo 14

Tenemos que estar firmes, habiendo ceñido nuestros lomos con la verdad. Espiritualmente, esto nos enseña que nuestros pensamientos y afectos deben mantenerse sujetos, afirmados, mediante la verdad, es decir, gobernados por ella.

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Versículo 14

Para Dios, el incrédulo está muerto. Si el verdadero creyente no tiene en cuenta estas exhortaciones, puede caer en un estado de letargo espiritual y dormir hasta el extremo de llegar a parecerse a un muerto. En esa condición no podrá aprovechar la luz de Cristo. La exhortación que le conviene es: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo”.

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