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Siquem

Después Jacob se adelanta hasta Siquem y se compra allí un terreno, de modo que permanece fuera de los límites que Dios le había asignado, indicando, por el nombre mismo que pone a su altar, cuál es el estado espiritual de su alma. Le llama: “Dios, el Dios de Israel” (cap. 33:20). Esto es tener una escasa estimación de Dios.

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Situación sin salida

Los que “descienden al mar en naves, y hacen negocio en las muchas aguas, ellos han visto las obras de Jehová, y sus maravillas en las profundidades” (Salmo 107:23-24). ¡Cuán verdadero es esto! Y a pesar de ello ¡cómo retroceden nuestros cobardes corazones delante de las “muchas aguas”!

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Sobre la tierra

Sobre la tierraa – No ya la tercera parte, como en el cap. 8:7.

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“Sobrellevad los unos las cargas de los otros” (Gálatas 6:2)

Este capítulo nos ofrece una exposición muy completa de la parte dada a Aarón y a su casa como tipo de la porción espiritual del sacerdocio cristiano. Basta leer ese relato para comprender nuestra porción real.

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Sol, luna, estrellas

Sol, luna, estrellas – véase 1:16; 6:12-13.

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Sol, luna, estrellas

Todas las potencias que gobiernan, grandes y pequeñas.

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Solemnes advertencias para nosotros

Por ello, esforcémonos en seguir adelante por un camino santo, separados del mundo y de todo lo que sea suyo, alimentando y animando la esperanza de la venida de nuestro Señor.

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Solo la sangre hace propiciación por el alma

El segundo punto al cual hemos aludido está claramente indicado en el versículo 11: “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”. La relación entre estos dos puntos es muy interesante.

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Sólo un apóstol pudo entregar a alguien a Satanás

Cuando se trataba de ejercer esta disciplina, el apóstol podía usar en medio de ellos de una autoridad especial que le había sido confiada (v. 3-5). Podía –y ya lo había decidido si la obediencia a Dios no se manifestaba en los corintios– entregar a tal hombre a Satanás. El apóstol Pedro, con este mismo poder, había suprimido a Ananías y Safira, los cuales habían mentido al Espíritu Santo.

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¿Somos aún niños en Cristo?

Un pecador, en el momento que llega a conocer a Dios como Padre, por la conversión, es un niño en Cristo. Éste es su estado normal. Conoce al Padre y en adelante estará en relación con él; pero este niño debe crecer y desarrollarse. Los corintios, por el contrario, habían quedado estancados en un conocimiento elemental de Cristo. Pensaban, obraban, hablaban como niños.

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Somos llamados a andar conforme a la verdad de la unidad del cuerpo

Ahora bien, debemos tener en cuenta que esta verdad de la unidad del cuerpo no es una mera abstracción –una especulación estéril–, un dogma muerto. Es una verdad práctica, formativa, influyente, a la luz de la cual somos llamados a andar y a juzgar todo alrededor de nosotros, como también juzgarnos a nosotros mismos. Así ocurrió con los fieles de Israel en la antigüedad.

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Su amor

Cuanto más atentamente meditamos la historia de los cristianos profesantes

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Su ángel

El ángel de Jesucristo es, en el Antiguo Testamento, “el ángel de Jehová”

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Su aparición delante de Dios por nosotros: “Entró Cristo… en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios”

Muchísimas personas se inclinan a confundir dos cosas que, aunque conectadas inseparablemente, son totalmente distintas: la intercesión y la expiación. Como no ven la perfección divina de la expiación, buscan de alguna manera en la intercesión lo que la expiación ya ha consumado.

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Su cabeza y sus cabellos eran blancos como blanca lana, como nieve

Gloria del anciano de mucha edad. Pureza, santidad y justicia personalesa.

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Su caída

Ahora seguiremos a nuestro querido apóstol en la escena más oscura y humillante de toda su historia; una escena que difícilmente podríamos entender o explicar si no conociéramos algo de las infinitas profundidades de la gracia divina, por un lado, y de los terribles abismos en los que aun un santo de Dios o un apóstol de Cristo son capaces de hundirse si no son guardados por el poder divino, po

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Su confesión

Al final del capítulo 6 de Juan tenemos una clara y hermosa confesión de Cristo de los labios de nuestro apóstol; una confesión que las circunstancias hicieron más conmovedora y poderosa.

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Su convicción

La referencia que tenemos de nuestro apóstol en Juan 1, es sin duda muy breve, pero encierra mucho significado. “Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo). Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás; tú serás llamado Cefas (que quiere decir, Pedro [o piedra])” (Juan 1:41-42).

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Su educación

Al meditar la historia de Moisés, es necesario considerar a este gran siervo de Dios desde el doble punto de vista de su carácter personal y de su carácter típico.

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Su fe

El final del capítulo 14 de Mateo presenta una escena de la vida de nuestro apóstol en la cual nos detendremos con provecho unos momentos. Ofrece una exquisita ilustración de su conmovedora pregunta: “Señor, ¿a quién iremos?”.

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Su fundamento

Aquí se nos presenta claramente el verdadero fundamento de la disciplina en la Asamblea. El lugar de la presencia de Dios debe ser santo: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). No se basa sobre el miserable principio de: “Estate en tu lugar, no te acerques a mí, porque soy más santo que tú” (Isaías 65:5). Gracias a Dios, no.

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Su futura aparición por los suyos: “Y aparecerá por segunda vez… para salvar a los que le esperan”

Hasta aquí, en cuanto a la expiación y la intercesión. Solo nos resta tratar el Advenimiento, la segunda venida del Señor. Deseamos especialmente recordarle al lector que, al tratar la muerte de Cristo, hemos dejado completamente sin tocar un punto importante que está relacionado con ella, a saber, nuestra muerte en él.

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Su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios

Hebreos 7:25 nos muestra otra parte muy preciosa de la obra sacerdotal de nuestro Señor, a saber: su incesante intercesión a favor de nosotros en la presencia de Dios. “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

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Su llamamiento

Las palabras que leímos “dejándolo todo, le siguieron”, expresan una completa separación de las cosas temporales y naturales, así como una sincera consagración a Cristo y sus intereses.

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