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La muerte tal como era considerada por los creyentes antes de Jesucristo
Aparte de la repetición fúnebre: “y murió”, del capítulo 5 de Génesis, repetición interrumpida con Enoc, quien fue arrebatado para no ver la muerte, después de andar con Dios durante 300 años, el principio de la historia del hombre muestra que la muerte es el fin ineludible de su caminon terrenal.
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La obra cumplida
El juicio estaba ejecutado. Aquel que había tomado nuestro lugar bajo el juicio expió las faltas de las cuales voluntariamente se hizo cargo. Pudo proclamar: “Consumado es” (Juan 19:30). Entraba en la muerte para pagar enteramente lo que merecía el pecado.
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La obra de Jesús
El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45).
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La realización o el cumplimiento de la profecía
Por la fe sabemos que no es necesario que se cumplan estas cosas para poner nuestra confianza en la Palabra de Dios. No obstante, Dios ha juzgado oportuno relatar algunas profecías que se cumplieron según el anuncio profético que Él había hecho. Con tres ejemplos será suficiente para demostrarlo:
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La relación de Dios con su criatura
Si bien esta relación se interrumpió a causa del pecado, el pensamiento de Dios, así como su deseo en cuanto al hombre, permanecen. Para la felicidad del hombre, Dios estableció una relación correspondiente a la revelación que él da de sí mismo. Esta revelación de Dios es progresiva en el transcurrir de los tiempos.
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La responsabilidad del hombre
Desde su creación, el hombre fue considerado responsable ante Dios, quien le asignó una función: señorear “en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra” (Génesis 1:28). “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (cap. 2:15).
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La resurrección de condenación
Es mencionada por el Señor Jesús en Juan 5:29 y por el apóstol Pablo en Hechos 24:15. La resurrección de condenación tendrá lugar después de la disolución de todas las cosas creadas, antes de la introducción de los nuevos cielos y la nueva tierra. El texto de Apocalipsis 20:11-15 describe esta escena solemne.
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La resurrección de vida
“Los que son de Cristo, en su venida” (1 Corintios 15:23); esta expresión designa a todos los que se habrán beneficiado con la obra que Jesús hizo en la cruz, la cual también incluye a los creyentes del antiguo pacto, ya que son salvos en virtud de la sangre de Cristo, cuyo valor les ha sido imputado por anticipado.
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La santificación
Esta presencia del Espíritu Santo en el creyente impone una separación práctica del mal. ¿“Ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo” (1 Corintios 6:19-20).
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La sociedad
En las Escrituras, el significado más frecuente de la palabra “mundo” es el que hace referencia a la sociedad humana en su sentido más amplio. Tan pronto como el pecado entró en el mundo, una familia se distinguió por su manera de organizarse excluyendo a Dios. Se trata de la familia de Caín, según el relato de Génesis 4:17-24.
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La unción
Dios nos ha ungido con el Espíritu como con un aceite de consagración para servirle, para conocer las cosas profundas de Dios, para recibir y comunicar sus pensamientos (2 Corintios 1:21; 1 Corintios 2:10-15; 1 Juan 2:20, 27).
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Las arras
Dios “nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones”. “Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu” (2 Corintios 1:22; 5:5). El Espíritu Santo de la promesa “que es las arras de nuestra herencia” (Efesios 1:14). El Espíritu Santo, en nuestros corazones, es a la vez una garantía y un anticipo de nuestras futuras bendiciones en la gloria.
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Las epístolas
Como perito arquitecto puse el fundamento… Nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo (1 Corintios 3:10-11).
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Las primicias, Cristo
En la Escritura se mencionan varios casos de resurrección, y todos conciernen a personas a las que se ha devuelto la vida por un tiempo. Estos casos solo han sido una demostración del poder de vida que hay en Dios. Pero salir de la muerte para no volver a ella y no estar más sujeto a las circunstancias de la existencia terrenal, esto es la verdadera resurrección.
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Las tribulaciones de Israel
Ya en Egipto los hijos de Israel conocieron la tribulación. Cuando se levantó en el país un nuevo Faraón que no había conocido a José, sometió a esclavitud a los israelitas, quienes a sus ojos se habían vuelto un pueblo numeroso. Al decretar la muerte de todos los recién nacidos varones, creyó que destruiría a esta raza que le importunaba.
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Lazos familiares
Veamos el siguiente ejemplo: Su hijo le ha desobedecido. El semblante del niño manifiesta que ha hecho algo que no debía. Media hora antes disfrutaba paseando con usted en el jardín, admirando lo que usted admiraba, alegrándose con aquello con que usted se alegraba. En otras palabras, estaba en comunión con usted; sus sentimientos y gustos eran iguales a los suyos.
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Liberación de la antigua posición en Adán
En las epístolas de Pablo, el Espíritu Santo nos presenta la completa liberación del creyente de su antigua posición en Adán, y nos da a conocer su nueva posición: completamente justificado y perfectamente aceptado en Cristo.
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Lo que Dios establece y nuestras experiencias
Muchos creyentes pasan por grandes angustias porque continuamente están escudriñando sus propios corazones, pensando encontrar en él la evidencia de su conversión a Dios. Se puede que tal persona diga:
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Lo que Dios ha hecho
Examinemos ahora los cuatro hechos de Juan 3:35-36 mencionados anteriormente:
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Los creyentes esperan el retorno de Cristo – ¿por qué?
Ahora bien, ¿por qué habría de ser distinto para ti y para mí cuando oímos hablar del regreso del Señor? ¿Acaso no experimentamos la dulzura de su amor? ¿No fue él quien sufrió y murió por nosotros? ¿No nos ha guardado a lo largo del camino, desde el día que le conocimos, llevando nuestros dolores y restaurándonos después de muchas caídas?
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Los evangelios
Los evangelios son cuatro y describen la vida del Señor Jesús. La repetición de ciertos hechos no hace más que subrayar su importancia, mientras las variantes de algunos relatos nos hacen descubrir aspectos relevantes sobre los que el Espíritu Santo quiere llamar nuestra atención.
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Los Hechos de los Apóstoles
Unido estrechamente al evangelio de Lucas, el libro de los Hechos es la narración de los primeros acontecimientos de la historia de la Iglesia. El ministerio de los apóstoles es la continuación del ejercido por el Señor Jesús, como él mismo dijo: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:12).
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Los hechos divinos y nuestros sentimientos y experiencias
Desde el momento en que Dios establece un hecho en su Palabra, debemos creerlo y aceptarlo, aun cuando nuestra razón no pueda comprenderlo, o aquello no concuerde con nuestra experiencia o nuestros sentimientos. Dios es su propio intérprete y, a su tiempo, aclarará todo al que pacientemente espera en él. Y aunque no lo haga, nuestro deber siempre es creer, puesto que Dios no se equivoca.
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Los profetas
Los libros históricos se hallan dentro de esta categoría, la más extensa de las Escrituras. Por medio de las profecías Dios mismo se dirige a su pueblo para advertirle, consolarle, censurarle a menudo, pero también para animarle.
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