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¿Cuáles son sus actividades como abogado?
Como nuestro abogado, el Señor Jesús siempre está dispuesto a socorrernos cuando pecamos. Los creyentes no tienen necesidad de pecar y no deberían pecar, no obstante pecan: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (1 Juan 2:1).
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¿Cuándo comenzó la Iglesia?
La Iglesia comenzó el día de Pentecostés, cincuenta días después de la resurrección del Señor (Hechos 2).
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Cuando el “yo” de Romanos 7 entiende que no puede liberarse del problema por sí mismo, ¿de dónde recibe ayuda?
Hacia el final del capítulo 7, esta persona deja de buscar ayuda en sí misma y comienza a buscarla afuera. Ahora no dice: «¿Cómo podré liberarme?», sino: “¿Quién me librará”? (Romanos 7:24).
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¿Cuándo tendrá lugar la gran tribulación?
Durante la segunda mitad de un período de siete años, entre el arrebatamiento y el reinado de Cristo. En la profecía de las setenta semanas de Daniel 9:25-27 (una semana profética equivale a siete años), hay un intervalo indefinido entre la semana 69 y la 70. Al final de la semana 69 Cristo fue crucificado (“se quitará la vida al Mesías”).
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¿Cuándo y durante cuánto tiempo ocurrirá esto?
El tiempo de la Iglesia aquí abajo se acabará con el arrebatamiento de los creyentes. Luego, posiblemente después de un intervalo, sobrevendrá un período de siete años de tribulación. Al final de dicho período, Cristo aparecerá con poder para establecer su reinado, el cual durará mil años: “Y vivieron y reinaron con Cristo mil años” (Apocalipsis 20:4).
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¿Debemos nombrar ancianos hoy en día?
En el Nuevo Testamento, los ancianos siempre fueron establecidos por los apóstoles (Hechos 14:23) o sus delegados (Tito 1:5). Tito había recibido un mandato expreso de parte del apóstol para proceder así. En nuestros días, ya no hay apóstoles (porque un requisito para ser un apóstol era haber visto al Señor, Hechos 1:21-22 y 9:4-6, compárese con 1 Corintios 15:8).
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¿Deberá cumplirse alguna profecía antes del arrebatamiento?
No, absolutamente nada tiene que cumplirse. El arrebatamiento puede suceder en cualquier momento. En los versículos de 1 Tesalonicenses 4:16-17, citados en la respuesta 4.1, Pablo afirma: “Los que vivimos… seremos arrebatados”. Esto demuestra que ya en el primer siglo los cristianos debían esperar la venida de Cristo en cualquier momento, y esto durante toda su vida.
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¿Debería un creyente guardar la ley (o ciertas reglas) para asegurarse de no cometer pecados? (Romanos 7:1-6)
No. Guardar leyes o reglas no es el camino para lograr esto.
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¿Declaró el Señor si el Antiguo Testamento era inspirado por Dios o no?
Sí, lo hizo muchas veces. El Señor utilizaba el Antiguo Testamento atribuyéndole una autoridad absoluta (ver 8.7). Ponía las palabras del Antiguo Testamento al mismo nivel que sus propias palabras (compárese Mateo 5:18 con Mateo 24:35).
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¿Dejará Cristo alguna vez de ser hombre?
No. Resucitó de entre los muertos (1 Corintios 15) y ascendió a los cielos donde ahora está como Hombre glorificado. Esto es importante, porque él es ahora nuestro Sumo Sacerdote. Él sabe cómo compadecerse de nosotros, porque fue y es hombre; sabe lo que es ser probado y tentado como nosotros en este mundo –excepto que él no tuvo ni tiene una naturaleza pecaminosa–.
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¿Dejó el Señor de ser Dios cuando se hizo hombre?
No. Siempre fue, es y será Dios. Esta es una verdad incontrovertible. Dios es eterno y no puede dejar de ser Dios (Colosenses 1:19; 2:9).
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Desde los apóstoles hasta nuestros días
Desde entonces, en los casi veinte siglos transcurridos, desgraciadamente, se ha comprobado de todas las formas posibles que el hombre corrompe todo lo que Dios le confía.
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Diferentes categorías de agrupaciones cristianas
Las agrupaciones de la cristiandad actual pueden considerarse divididas en tres categorías. Las dos primeras comprenden todo lo que se denomina oficialmente «iglesias». Estas son sociedades organizadas, con leyes y reglamentos, cada una con su clero, diferenciado de los feligreses. Estas sociedades son efectivamente de dos clases.
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¿Dios ha predestinado personas para condenación?
No. La Biblia nunca afirma una cosa así. Dios quiere que todos los hombres sean salvos (Tito 2:11; 1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Además, Dios “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). En Romanos 9:18 leemos que Dios endurece a quien él quiere (pero solo después de que el hombre se ha endurecido a sí mismo, tal como observamos en el ejemplo del Faraón; v.
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Diversos aspectos de esta unidad
El Nuevo Testamento emplea diferentes figuras para presentarnos la Asamblea. Todas ellas expresan –aunque desde diferentes puntos de vista– la unidad de todos los «nacidos de nuevo».
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El clero y el ministerio oficial
Lo que más llama la atención en las congregaciones de creyentes constituidas fuera de las diversas organizaciones eclesiásticas es, sin duda alguna, la ausencia de todo «clero».
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El culto
Si la casa de Dios es una “casa de oración”, también es una casa de “sacrificios espirituales” (1 Pedro 2:5). Adorar es, indiscutiblemente, la más alta función de la Iglesia. Es el culto en el propio sentido de la palabra.
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El ministerio de las mujeres
En el Nuevo Testamento, se lo tiene por un ministerio preciosísimo en su lugar, sea para la enseñanza en la familia –en pláticas privadas, como vemos a Priscila al lado de Aquila para enseñar a Apolos (Hechos 18:26), o a las cuatro hijas de Felipe profetizando (Hechos 21:9)–, sea en todos los “servicios” –como el de Febe, “diaconisa de la iglesia en Cencrea” (Romanos 16:1)–, en los cuales la mu
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El problema de nuestros pecados ha sido resuelto mediante la muerte de Cristo por nosotros. Pero, ¿cómo ha sido resuelto el pecado y su poder?
No ha sido resuelto por medio de la muerte de Cristo por nosotros, sino por nuestra muerte con Cristo.
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El propósito de Dios a su respecto
No temamos extendernos más sobre este asunto. No podremos tener una idea justa de todo lo que concierne a la Iglesia si no fijamos nuestra atención en lo que la Escritura revela acerca del propósito de Dios respecto a ella, en vista de Su propia gloria.
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El retorno de la cristiandad a su estado primitivo: Una quimera
¿Qué hacer? No se trata de reedificar la Iglesia tal como la vemos en los primeros capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles. Ello es imposible. En toda la Escritura se comprueba que Dios no restaura integralmente lo que el hombre ha arruinado. Da algo mejor para sustituir el estado de cosas que ha sido dejado de lado, después de haber soportado la infidelidad con suma paciencia.
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El valor universal de las decisiones de asamblea
Las decisiones de asamblea, tomadas bajo la mirada del Señor, son selladas con su autoridad, de suerte que lo que es hecho en una asamblea local tiene validez para la Iglesia o Asamblea entera, o sea para todas las asambleas locales.
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¿En qué momento Cristo se hizo hombre?
Cuando nació en Belén, hace aproximadamente 2000 años (compárese con Miqueas 5:2; Lucas 2:4-7). Este punto en el tiempo es denominado por Dios mismo como la “plenitud del tiempo” (Gálatas 4:4, V. M.). El hombre había sido probado de diferentes maneras, y siempre había fracasado por completo.
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¿En qué momento el Señor Jesús llevó los pecados de todos los que creen en él?
Para que quede claro: no lo hizo durante Su vida, ni tampoco en el sepulcro, ni siquiera durante las tres primeras horas en la cruz. Cristo llevó nuestros pecados durante las tres horas de tinieblas, “desde la hora sexta… hasta la hora novena” (Mateo 27:45). Durante este tiempo hubo tinieblas y silencio. El Señor no pronunció una sola palabra hasta la hora novena.
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