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La Iglesia del Dios viviente

Correlación entre asambleas - n.° 6

El terreno bíblico para reunirse es el reconocimiento de la existencia de un solo Cuerpo de Cristo y que, por lo tanto, el único centro divino es el nombre de Cristo. Nos reunimos en Su nombre o hacia Su nombre. A continuación haremos un estudio de la correlación que debe existir entre tales asambleas así reunidas.

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El día de la ruina - n.° 7

En los anteriores fascículos de esta serie hemos tratado de considerar básicamente a la Iglesia tal como Dios la estableció en el principio. Hemos notado aquí y allá cuán grandemente la cristiandad se ha apartado del diseño original de la Iglesia establecido en un principio por Dios. Hemos notado frecuentemente que la Iglesia que profesa ser cristiana está en un estado de ruina general, descomposición y desorden. Consideraremos ahora a la Iglesia en el día de la ruina. Veremos también cuál es la senda de Dios para el creyente en medio de tal estado.

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El lugar de la mujer - n.° 9

El tema que abordaremos en estas páginas es el lugar que, según las Escrituras, le corresponde a la mujer dentro de la Iglesia. Sin embargo, para entender este tema adecuadamente, será de gran ayuda que consideremos primero el lugar de la mujer en la creación, en la caída, bajo la ley y en el hogar. Discernir el rol que Dios le ha dado en todas estas esferas nos dará la información básica o «de fondo» para considerar y entender el lugar bíblico de ella en la Iglesia.

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El Nombre que congrega

“El que conmigo no recoge, desparrama” (Mateo 12:30).

Jesús: “No hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Tampoco hay otra persona que sea el centro de la reunión de los redimidos (Mateo 18:20). El deseo del Señor también es congregar a sus redimidos alrededor Suyo, para ser su Centro. Pero uno debe tener mucho cuidado para no aplicar estricta y teóricamente las verdades concernientes a la congregación, mientras individualmente deshonra al Señor, lo cual desacredita Su Nombre y Su testimonio, además de ser piedra de tropiezo para los que quieren acercarse.

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El partimiento del pan y la adoración - n.° 3

La asamblea original formada en Jerusalén perseveraba “en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42). Aparte de la comunión, la cual tiene que ver con todas las reuniones y a la vida entera de los creyentes, tenemos aquí tres características especiales que distinguieron la vida de la asamblea de estos santos: la enseñanza, el partimiento del pan y la oración.

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La disciplina en la asamblea - n.° 5

La disciplina en la Iglesia es una necesidad a causa del Santo y Verdadero (Apocalipsis 3:7), quien está en medio de su pueblo. Él, como lo leemos en Habacuc 1:13, es muy limpio de ojos para ver el mal y no puede soportar el agravio. Allí donde el Santo tiene su habitación no es posible permitir que continúe una situación en la que el pecado no es juzgado. Tampoco se puede tolerar el mal en ninguno de sus muchos aspectos. Esa Casa debe mantenerse limpia.

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La ley del leproso

La lepra siempre se consideró como la más repugnante de las enfermedades, la más terrible. No solamente porque el fin de ella es la muerte, sino porque cada parte del cuerpo afectado por ese mal muere realmente mientras el enfermo continúa viviendo. Es pues la lepra, más que cualquier otra enfermedad, una imagen de la muerte y su poder consumiendo la vida. Su comienzo se asemeja al del pecado: es pequeño, insidioso y no se nota ningún síntoma alarmante.

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Las siete fiestas de Jehová

Etapas de la vida cristiana

Las fiestas de Jehová, como están expuestas en Levítico capítulo 23, eran “fiestas solemnes”, es decir, tiempos fijados para acercarse a Dios y presentarle sacrificios (v. 37). Según el pensamiento divino, no eran fiestas del pueblo, sino “las fiestas solemnes de Jehová”, santificadas para él y para su gloria. Cuando la tradición y los ritos las despojaron de su verdadero carácter –hasta el punto de excluir de ellas al mismo Señor Jesús–, esas fiestas fueron llamadas meramente “fiesta de los judíos” (Juan 5:1; 7:2).

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Los dones y el ministerio - n.° 8

Ahora nos toca considerar los ministerios específicos que se ejercen en la Iglesia, tales como enseñar, predicar y cuidar de las almas. Veremos que esta obra debe ser llevada a cabo mediante los dones que Él, la Cabeza glorificada, ha dado a su Iglesia.

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¿Qué es la Iglesia? - n.° 1

Qué maravillosa expresión es esta: “La iglesia del Dios viviente”, la casa de Dios, la columna y el baluarte de la verdad. El Dios viviente tiene una Iglesia que es su casa y el lugar de su morada en la tierra. Deseamos considerar esta Iglesia y descubrir cuál es el pensamiento de Dios en lo concerniente a ella.

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Reuniones de oración, de edificación y de evangelización - n.° 4

A través del libro de los Hechos sabemos que los creyentes se reunían para la oración colectiva. Nos enteramos también de que en todo momento de dificultad se convocaba a reuniones de oración. Notemos, además, que las ocasiones en las que se producían grandes bendiciones eran precedidas por reuniones de oración.

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Seis principios básicos - n.° 2

Habiendo considerado el cuerpo de Cristo o la Iglesia de Dios como un todo, llegamos a la iglesia en su aspecto local, es decir, la Iglesia en una determinada localidad. En este aspecto, la unidad de la Iglesia tiene que ser visible, debe tener las características de un cuerpo viviente “para que el mundo crea…” (Juan 17:21).

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Una sola ofrenda, varios sacrificios

Levítico 1 a 7

Nos proponemos considerar la muerte del Señor Jesús, “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hebreos 10:10). Será el tema central de la adoración de los redimidos en la eternidad, pero, aunque no podamos sondearlo aquí abajo, es la voluntad del Señor que nuestros corazones se ocupen en él.

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Conclusión

Cada una de las fiestas que vimos (la Pascua, los panes sin levadura, la gavilla por primicia, la conmemoración al son de las trompetas, la expiación y los Tabernáculos) estaba acompañada de sus respectivos sacrificios, como nos lo muestran estos dos capítulos.

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Conmemoración al son de trompetas

La Pascua tenía lugar el decimocuarto día del primer mes. La gavilla por primicia probablemente era ofrecida el día después del primer sábado que seguía a la Pascua. Pentecostés, cincuenta días más tarde, debía tener lugar, pues, en la primera mitad del tercer mes. Luego venía una larga interrupción hasta el séptimo mes, en el cual tres fiestas se sucedían rápidamente.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: Atado en la tierra

El principio de la unidad de acción del que hemos venido hablando también es sugerido por las palabras de nuestro Señor en Mateo 18:18: Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: Ejemplos de la unidad en Israël

En el Antiguo Testamento, Dios reconoció a la nación de Israel como su pueblo. Eran sus escogidos y Él era su Dios y moraba en medio de ellos. En el Nuevo Testamento, Dios forma una Iglesia de entre todas las naciones. Reconoce a esa Iglesia como su morada y su pueblo. Ya hemos señalado que esa unidad en principio y acción es lo que caracterizaba a la Iglesia novotestamentaria.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: ¿Independencia o unidad?

Hay dos posibilidades en cuanto a la correlación entre asambleas. Pueden existir como asambleas independientes, como unidades individuales, responsables sólo ante Cristo, la cabeza en el cielo. Así lo enseñan y lo practican algunos. La otra posibilidad es que unas y otras conformen una unidad con responsabilidades no sólo locales sino también colectivas, tal como otros lo enseñan y practican.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: La unidad de las asambleas del Nuevo Testamento

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Correlación entre asambleas - n.° 6: Las siete iglesias de Asia

Los que abogan por el principio de asambleas independientes toman como base para su opinión los mensajes dirigidos a las siete iglesias de Asia (Apocalipsis 2 y 3). Subrayan que el Señor se dirigió a cada asamblea individualmente y que no acusó a Éfeso de las faltas e iniquidades de Pérgamo, ni de las de Tiatira, ni viceversa.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: Mantenimiento de la unidad práctica

La verdad de un solo Cuerpo compuesto por todos los creyentes y de un solo Espíritu, el cual es el autor de esta “unidad del Espíritu”, demanda relaciones de unidad práctica entre las asambleas locales de creyentes, tal y como ya lo hemos visto. Éstas son las relaciones que la Palabra de Dios destaca para las asambleas y son las únicas relaciones bíblicas.

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Correlación entre asambleas - n.° 6: Un círculo de comunión

Ya hemos señalado la unidad que existía en las asambleas del Nuevo Testamento tanto en lo que concierne a la doctrina como a la práctica. Hemos visto también que en ninguna parte de las Escrituras se encuentran vestigios de algo así como una teoría de asambleas independientes. Por el contrario, la Palabra de Dios enseña claramente el principio de la unidad de las asambleas.

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El cuerpo de Cristo

“¿Por qué me persigues?”,

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El día de la expiación (ver nota al final del libro)

Entrar mucho más profundamente en lo que le costó a Cristo quitar el pecado de delante de Dios es el preludio de toda restauración. Reconocer la ruina (Levítico 16:1), individual o colectiva, conduce a una apreciación mucho más grande de la obra de Cristo y de su eficacia ante Dios.

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