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Pláticas sencillas

La prueba de Juan el Bautista

Juan había sido puesto en la cárcel. Y Jesús, de quien había dado testimonio y a quien había anunciado al pueblo como el Mesías prometido, no parecía preocuparse por él. Lo dejó en cautiverio, en lugar de librarle por ese poder del cual Juan oía hablar. Podemos comprender la prueba a la que estaba sometido este santo hombre de Dios.

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La purificación del Templo

“Estaba cerca la pascua de los judíos; y subió Jesús a Jerusalén” (v. 13). Aquí haremos constar, para no volver sobre ello, que en este evangelio las fiestas son llamadas “fiestas de los judíos” (cap. 5:1; 6:4; 7:2), salvo la última pascua (cap.

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La recompensa

Cuando Pedro oyó la respuesta del Señor al joven rico, comprendió que la renunciación a las ventajas presentes para seguir al Señor tendría su recompensa. Pensó inmediatamente en los discípulos que dejaron todo para seguir al Señor, y dijo a Jesús: “He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos?” (v. 27).

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La red

Asimismo el reino de los cielos es semejante a una red, que echada en el mar, recoge de toda clase de peces; y una vez llena, la sacan a la orilla; y sentados, recogen lo bueno en cestas, y lo malo echan fuera.

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La religión sin Cristo

En los versículos 18-25 del capítulo precedente, el Señor advierte a sus discípulos sobre el odio del cual serían objeto por parte del mundo que le odiaba, para que no se escandalizaran. Aquí les dice cómo los trataría el mundo, creyendo agradar así a Dios: “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.

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La respuesta de Jesús a los jefes del pueblo

Los jefes religiosos se presentaron en el templo mientras Jesús enseñaba y evangelizaba, y le preguntaron con qué autoridad obraba y quién se la había dado.

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La restauración de Pedro

La escena descrita en estos versículos no se refiere a los tiempos del milenio, como la precedente, sino precisamente a la obra que el Señor quería cumplir durante el período actual por medio de sus siervos Pedro y Juan. Se necesitaba entonces, además del interés que el Señor tenía por Pedro personalmente, su restauración para hacerle capaz de cumplir el servicio que le encomendaba.

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La resurrección de Dorcas

“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala” (v. 36-37). ¡Qué hermoso testimonio nos da el Espíritu de Dios a favor de esta mujer que “abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”!

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La resurrección de los muertos

Jesús les prohibió expresamente a sus discípulos que contaran lo que habían visto, excepto “cuando el Hijo del Hombre hubiese resucitado de los muertos” (v. 9). Ellos se preguntaban qué significaba esto. Jesús les había hablado de su muerte, había fortalecido su fe en su persona y en su reino glorioso a través de la transfiguración.

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La resurrección de una joven

Mientras el Señor hablaba así, un jefe de la sinagoga, llamado Jairo, se acercó a él, diciéndole: “Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá”. Jesús lo siguió al instante, acompañado por sus discípulos.

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La resurrección del hijo de la viuda de Naín

Después de preservar de la muerte al siervo de un gentil, Jesús también iba a resucitar al hijo de una viuda, tal como en el futuro, sacará al pueblo judío del estado de muerte en el que se encuentra ahora. Jesús iba a la ciudad de Naín seguido por sus discípulos y por una gran multitud.

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La reunión en casa de Caifás

Los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, reunidos en la casa del sumo sacerdote Caifás, tuvieron consejo para prender con engaño a Jesús y darle muerte. Con todo, no durante la fiesta, porque temían a las multitudes que acudían a Jerusalén para la Pascua.

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La revelación del Padre

“En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó”. La expresión “aquel tiempo” se refiere al período en el cual Jesús atestiguaba con dolor su rechazamiento.

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La sal y la luz

El Señor añade al cuadro que ha hecho de los caracteres de sus discípulos otros dos rasgos representados por la sal y la luz. Vosotros sois la sal de la tierra.

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La salida de Troas

Los compañeros de Pablo salieron por mar y llegaron a Asón, localidad situada al sur de Troas, donde esperaron al apóstol, pues este había deseado ir a pie (v. 13). Sentía, sin duda, la necesidad de encontrarse solo y disfrutar los efectos bienhechores de este paseo a solas. Cuando se volvió a encontrar con sus compañeros, juntos fueron a Mitilene, situada en la isla de Lesbos (v. 14).

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La segunda multiplicación de los panes

Después de haber dejado la región de Tiro y de Sidón, Jesús fue a Galilea donde se encontraban los pobres, los despreciados por los judíos moradores de Judea, pero en medio de los cuales se vio gran luz (Mateo 4:15-16).

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La segunda multiplicación de los panes

En el relato del capítulo 6:34, vimos como el Señor manifestó su compasión hacia las multitudes a causa de sus necesidades espirituales: “Eran como ovejas que no tenían pastor”. Les enseñó, proveyendo también a sus necesidades materiales; a las cuales, en esta segunda multiplicación se encuentra más ligada su compasión.

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La segunda parte de la respuesta de Jesús

Antes del fin de este horrible período, transcurrirá un tiempo de angustia espantosa, que abarca los tres años y medio que lo terminan (ver Apocalipsis 12:14; 13:5; Daniel 12:11; etc.).

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La segunda tentación

Satanás vencido la primera vez, después de haber tentando al Señor con algo necesario para el cuerpo, lo atacó nuevamente con una tentación espiritual. Para ello, empleó la Palabra citando un pasaje de los Salmos que prometía la protección de Dios al Mesías, precisamente lo que era Jesús.

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La semilla de mostaza

Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

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La señal de Jonás

Hay pocas porciones del evangelio que muestren, como lo hace este capítulo, la maldad y la ceguera de los hombres religiosos que rodeaban al Señor. Después de ver las curaciones maravillosas que Jesús acababa de hacer y de oír a las multitudes impresionadas por las señales evidentes de la presencia del Mesías en medio de ellas decir: “¿Será este aquel Hijo de David?” (v.

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La sepultura de Jesús

Según los hombres, la sepultura de Jesús debía estar con la de los malos. Sin embargo, Isaías había dicho: Se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca (Isaías 53:9).

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La situación del pueblo de Israel

Lucas empieza su relato cuando el pueblo de Israel se encontraba organizado y gozando de una relativa paz después de los disturbios y las persecuciones que había soportado bajo los reyes de Siria, desde el regreso del cautiverio en Babilonia. Herodes reinaba en Judea. No era judío, sino idumeo, pueblo descendiente de Esaú.

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La suegra de Pedro

Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan.

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