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Veredicto final: toda la humanidad culpable ante Dios
En el versículo 9, el apóstol retoma el hilo de su pensamiento, relacionado con el versículo 1: “¿Qué, pues? ¿Somos nosotros mejores que ellos?” y responde: “En ninguna manera; pues ya hemos acusado a judíos y a gentiles, que todos están bajo pecado”. Estas dos clases de gente estaban indiscutiblemente convictas de pecado.
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The Mackintosh Treasury
“Viva”
Tenemos primero el vocablo “viva”. “Allegándoos a él, como a piedra viva, rechazada en verdad de los hombres, mas para con Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sois edificados” (1 Pedro 2:4-5, V. M.).
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Volveos e id…
“Jehová nuestro Dios nos habló en Horeb, diciendo: Habéis estado bastante tiempo en este monte. Volveos e id al monte del amorreo y a todas sus comarcas, en el Arabá, en el monte, en los valles, en el Neguev, y junto a la costa del mar, a la tierra del cananeo, y al Líbano, hasta el gran río, el río Eufrates” (v. 6-7).
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Volver a “lo que era desde el principio”
¿Qué es lo que llevó –a partir de 1830 (en el tiempo del Despertar)– a nuestros amados hermanos a salir “fuera del campamento” de la cristiandad? ¿No era para salir hacia Cristo, llevando su vituperio? (Hebreos 13:13).
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Vosotros habéis visto todo lo que Jehová ha hecho
Volvamos ahora nuestra atención sobre la aplicación práctica de estas verdades a la conciencia de cada miembro de la congregación.
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“Y Aarón calló”
Hay algo extraordinario en el modo en que Aarón recibió el rudo golpe de la justicia de Dios: “Y Aarón calló” (v. 3). Era una escena solemne.
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Ya no estamos sometidos al dominio de la carne
“Mientras estábamos en la carne”. ¿Qué quiere decir la expresión “estar en la carne”? La encontraremos varias veces aun. “Estar en la carne” significa Estar ante Dios en el terreno o en la posición del primer Adán y, según esta posición, ser responsables ante él.
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Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí
¿En qué situación estamos ahora como cristianos? Oigamos la respuesta: “Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios.
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“Yo soy el que soy”
“Y respondió Dios a Moisés: Yo soy el que soy. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: Yo soy me envió a vosotros” (v. 14). El título que Dios toma aquí es maravillosamente significativo. Escudriñando en las Escrituras los diversos nombres con que Dios se revela, vemos que cada uno de ellos está en relación íntima con las distintas necesidades de aquellos con quienes Dios se pone en relación.
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“Yo soy tu escudo y tu galardón”
Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande” (v. 1). Dios no permitió que su siervo sufriera pérdida alguna por haber rechazado las ofertas del mundo.
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Yo y mi casa
Después de recordar al pueblo los diez mandamientos, Moisés le enseñó otros estatutos de parte de Dios: “Estos, pues, son los mandamientos, estatutos y decretos que Jehová vuestro Dios mandó que os enseñase, para que los pongáis por obra en la tierra a la cual pasáis vosotros para tomarla; para que temas a Jehová tu Dios, guardando todos sus estatutos y sus mandamientos que yo te mando, tú, tu
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Zabulón e Isacar
“A Zabulón dijo: Alégrate, Zabulón, cuando salieres; y tú, Isacar, en tus tiendas. Llamarán a los pueblos a su monte; allí sacrificarán sacrificios de justicia, por lo cual chuparán la abundancia de los mares, y los tesoros escondidos de la arena” (v. 18-19).
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Zofar y el legalismo
Consideremos ahora brevemente la primera parte del discurso de Zofar naamatita:
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Como triunfal conclusión de lo que acaba de ser dicho, este capítulo comienza con las siguientes palabras: “Justificados, pues, por la fe”[1]. Ya no hay duda que subsista ni cuestión que se plantee.
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