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Sucot

Después de esta manifestación de la bondad de Dios para con Jacob, le vemos establecerse en Sucot, y, contrariamente a los principios y al espíritu de la vida de un peregrino, construye allí una casa, sintiéndose como quien pisa terreno propio. Sin embargo, es evidente que Sucot no era el lugar que Dios le había destinado.

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Suficiencia de la muerte y de la resurrección de Cristo

Es muy importante, para quien busca ansiosamente la paz, comprender bien la verdad desarrollada en esta parte de nuestro tema.

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Sufrir con Cristo

Lo que importa saber ahora es si rehusamos sufrir con él de parte del mundo, después de haber sufrido él por nosotros de parte de Dios. El hecho de que esta sea una pregunta proviene, en un sentido, del constante uso de la palabra “si” que hace el Espíritu Santo en relación con este asunto.

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Sumisión a la voluntad de Dios

“Luego volvimos y salimos al desierto, camino del mar Rojo, como Jehová me había dicho; y rodeamos el monte de Seir por mucho tiempo” (v. 1). Hay una gran belleza moral en esta asociación, Moisés se identifica por completo con el pueblo.

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Sus ojos eran como llama de fuego

Sus ojos eran como llama de fuego – véase 1:14.

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Sus pies semejantes al bronce bruñido, refulgente como en un horno

El bronce (o metal) es a menudo en la Palabra el emblema de la justicia inmutable de Dios, que va al encuentro del pecado, doquier se halla, ora para juzgarlo y condenarlo, ora para salvar por el juicio

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Sus puertas nunca serán cerradas

No hay peligro, ni amenazasa.  

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Te alegrarás

Pero hay otro punto de gran interés en el versículo 11 de nuestro capítulo: “Te alegrarás delante de Jehová tu Dios”. No tenemos semejantes palabras en la fiesta pascual, ni en la fiesta de los panes sin levadura. La alegría no hubiera estado en relación moral con esas fiestas.

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Templo

Temploa.

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Templo

Lugar del servicio sacerdotal de las naciones en conexión con Israela.  

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The Mackintosh Treasury

Ten cuidado de la doctrina

Detengámonos ahora un momento en el segundo punto de nuestro tema; me refiero a la doctrina o enseñanza; esta última palabra expresa el verdadero sentido del original. ¡Cuántas cosas se encuentran encerradas allí! “Ten cuidado de la enseñanza”. ¡Qué solemne advertencia! ¡Cuánto cuidado y qué santa vigilancia se requieren!

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Ten cuidado de ti mismo

Consideremos en primer lugar este solemne mandato: “Ten cuidado de ti mismo”. Sería difícil expresar todo el alcance moral de estas palabras. Es importante que todo creyente las observe, pero principalmente un obrero del Señor, pues a este se dirigen en particular. Él, más que nadie, necesita cuidarse a sí mismo.

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Tenemos la prenda o las arras del Espíritu

El apóstol añade: “Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios, el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones” (v. 21-22). Es lo que caracteriza al cristiano: está ligado firmemente a Cristo, es una sola cosa con él.

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Tengamos cuidado con la idolatría

Consideremos ahora esta amonestación tan solemne dirigida a la congregación de Israel contra la idolatría, un pecado en el que el pobre corazón humano está siempre propenso a caer.

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Tengo las llaves de la muerte y del Hades

Poder administrativo para hacer entrar o salir, para encerrar o libertara.

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Tenía en su diestra siete estrellas – diestra

Fuerza, poderío, sosténa) – siete: Véase v.

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Teniendo la gloria de Dios

El conjunto de perfecciones divinas, puestas en evidencia. Todos los detalles de esta gloria son revelados de inmediato.

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The Mackintosh Treasury

Tercera carta - La Palabra de Dios

Querido amigo A.:

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Tercera objeción

La tercera objeción de Faraón reclama una atención especial por nuestra parte. “Y Moisés y Aarón volvieron a ser llamados ante Faraón, el cual les dijo: Andad, servid a Jehová vuestro Dios. ¿Quiénes son los que han de ir?

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Tercera sección - Quinta, sexta y séptima trompeta

Las tres últimas trompetas son trompetas de “ayes”. Aquí los juicios son todavía más terribles y no alcanzan a las circunstancias humanas, sino a las personas.

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Tercera sección (continuación) - La séptima trompeta

El tercer “ay”, fin de la tercera sección, es el último. El misterio de Dios está terminado (cap. 10:7), su gobierno está ahora plenamente manifestado; el primer “ay” provenía de Satanás sobre los judíos apóstatas; el segundo “ay” venía, de parte de los hombres influidos por Satanás, sobre el imperio romano oriental. El tercer “ay” viene directamente de Dios sobre todas las naciones.

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Tercera subdivisión - Las siete copas o la ira de Dios consumada

Este grupo constituye un apéndice cuyos acontecimientos forman parte de la serie de los caminos de Dios citada en la segunda parte del capítulo 14; son las siete copas, es decir, la consumación de la ira de Dios.

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Ternura y solicitud

El corazón de Moisés latía con profunda ternura y afectuosa consideración por la congregación. No se cansaba nunca de repetirles sus ardientes exhortaciones. Sentía la necesidad de prevenirlos contra el peligro al cual estaban expuestos. Como un pastor fiel y verdadero, procuraba prepararlos con amor y ternura para las difíciles circunstancias que les esperaban.

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Testigos en el transcurso de los años

Es verdad, gracias a Dios que Él no se quedó sin testigos. Aquí y allá, de vez en cuando, levantó a algunos que hablaron por él, exactamente como en el Israel de la antigüedad. Aun entre las tinieblas profundas de la Edad Media apareció una estrella ocasional que brilló en el horizonte.

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