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La disciplina
Existen diversas responsabilidades en relación con la Cena. Primeramente la de participar de ella. Luego la de juzgarse a sí mismo y discernir el cuerpo. La de no traer levadura que manche a la iglesia, a “toda la masa”. Finalmente la responsabilidad de la iglesia en cuanto a limpiarse “de la vieja levadura”, a quitar “a ese perverso de entre vosotros”.
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La disciplina voluntaria preventiva
Quizá por décima vez en su epístola el apóstol declara: “¿No sabéis?”. Esta vez no va a presentar una doctrina, sino un tema totalmente práctico: la necesidad de la disciplina preventiva en la carrera y el combate cristiano.
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La distracción
¡Qué poderosa es esta arma en las manos del enemigo para hacernos perder los beneficios del culto y de la reunión de oración!
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La diversidad en la unidad
Cristo es la cabeza del Cuerpo, el jefe (Efesios 1:22; Colosenses 1:18). Los rescatados son los miembros del Cuerpo (1 Corintios 12:27; Romanos 12:5). Los miembros son complementarios los unos de los otros, y cada uno tiene una función particular.
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La enseñanza
Esta se ejerce esencialmente hacia los creyentes. El mensaje del Evangelio es dirigido a los incrédulos; pero la enseñanza doctrinal de la Palabra solo puede ser comprendida por aquellos que tienen el Espíritu de Dios. “El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
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La expiación
Durante tres horas las tinieblas envolvieron la tierra y, en el aislamiento de esta obscuridad, el Salvador padeció todo lo que merecían los pecados de los cuales voluntariamente se había hecho cargo. Dice proféticamente:
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La expresión de la unidad del Cuerpo
Vale la pena leer cuidadosamente todo el pasaje de 1 Corintios 10:14-22 y considerarlo con el contexto anterior y posterior. Desde el capítulo 8, el apóstol condena la idolatría y las cosas sacrificadas a los ídolos. Después de varios paréntesis, vuelve a ella más particularmente en nuestro versículo 14: “Por tanto, amados míos, huid de la idolatría”.
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La familia
Nos es dicho claramente que la madre de Timoteo, Eunice, era una “judía creyente”. La misma “fe no fingida” ya habitaba en su abuela Loida. Dos mujeres criadas en el judaísmo, las cuales tenían la misma fe en Dios que Pablo, quien servía a Dios desde sus “mayores” (2 Timoteo 1:3), es decir, la fe de un judío piadoso según las Escrituras del Antiguo Testamento.
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La fe que recibe el don de Dios
«¿Y qué debo hacer –preguntará usted– para obtener su perdón?» ¿Qué hacer? Nada. No podemos hacer nada; sólo tenemos que creer. La gracia es un don libre que no requiere nada a cambio (Romanos 4:3-5). «Hacer» es el vocablo del hombre orgulloso, quien no quiere convenir en que su incapacidad es total y querría añadir algo de él mismo a la obra perfecta de Dios.
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La fiesta de los Tabernáculos a través de los tiempos
Al llegar a Canaán, muy pronto Israel olvidó que había sido extranjero en Egipto y peregrino en el desierto. En realidad, solo tres veces encontramos la fiesta de los Tabernáculos celebrada según la ordenanza.
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La fuente de bronce (Éxodo 30:17-21; 38:8)
La fuente de bronce, cuyas dimensiones no nos han sido dadas, estaba situada entre el altar de bronce y el tabernáculo. No servía para ofrecer sacrificios, sino para lavarse en ella, lo que Aarón y sus hijos debían hacer cada vez que entraban en el tabernáculo de reunión o se acercaban al altar para ofrecer un sacrificio.
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La gloria
¿Qué es la gloria? Destaquemos que, cuando en Apocalipsis 2 y 3 se habla de “las cosas… que son”, la conclusión es “oír” (cap. 2:7, 11, 17, 29; 3:6, 13, 22). Pero, desde el capítulo 4, en el cual Juan está en el cielo, se repite constantemente: “Vi”. Esto nos permite decir que la gloria será “ver”. Más de un cántico así lo expresa:
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La gracia ofrecida
¿A quién le es ofrecida esta gracia? Al pecador perdido. Si lo es al pecador perdido, lo es a todos, puesto que todos somos pecadores. Jesús dijo Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento (Lucas 5:31-32).
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La gravedad del pecado
Dios no deja pasar nada por alto. Puede perdonar y purificar todo, pero no puede dejar pasar nada. El pecado, escondido a los ojos de aquel que lo ha cometido, no está oculto a los ojos de Dios. Moisés declara a las dos tribus y media que si no van a la conquista del país de Canaán:
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La justificación
El pecador debe ser declarado justo; de lo contrario, será condenado.
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La levadura y la miel
Ambas estaban excluidas de la ofrenda vegetal.
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La mesa de los panes de la proposición - Éxodo 25:23-30; Levítico 24:5-9
La mesa, de pequeñas dimensiones (dos codos de largo, un codo de ancho y uno y medio de alto) era de madera de acacia (o de sittim), cubierta con una lámina de oro puro. Era, evidentemente, una figura de Cristo llevando a su pueblo ante Dios.
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La mitra y la lámina de oro (Éxodo 28:36-38)
Sobre la mitra (o tiara) de lino estaba colocada una lámina de oro puro, puesta con un cordón de azul, la cual tenía grabadas las palabras: “SANTIDAD A JEHOVÁ”. Los israelitas traían a Dios las ofrendas según sus instrucciones. ¿Por qué, pues, se nos habla de “la iniquidad de las cosas santas que santificaren los hijos de Israel, en todas sus santas dádivas”? (v.38, V. M.).
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La necesidad del sacrificio
En el Antiguo Testamento, numerosas figuras nos hablan de la muerte de Cristo. Todas tienen algo en común. Ante todo no son un ejemplo de amor o de devoción, sino que presentan una vida ofrecida en lugar de otra.
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La obra cumplida
El juicio estaba ejecutado. Aquel que había tomado nuestro lugar bajo el juicio expió las faltas de las cuales voluntariamente se hizo cargo. Pudo proclamar: “Consumado es” (Juan 19:30). Entraba en la muerte para pagar enteramente lo que merecía el pecado.
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La ofrenda de aves
Ésta es una ofrenda más humilde todavía. No obstante, el adorador ha querido acercarse. Trae lo que puede según sus recursos, una ofrenda que tenía algunos defectos, de la cual hacía falta quitar “el buche y las plumas”, “con la suciedad que contenga” (v. 16, V. M.). No era el adorador quien degollaba y desollaba; el sacerdote lo hacía todo.
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La ofrenda del rebaño
No todos los israelitas llevaban un becerro; aquellos que eran demasiado pobres se contentaban con una oveja o una cabra. Muchos detalles de los versículos 10 a 13 corresponden al párrafo precedente, pero algunos rasgos faltan.
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La oposición
La oposición proviene del odio de los hombres conducidos por Satanás: “Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros… porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece… Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán” (Juan 15:18-20).
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La oración cotidiana, sea en la vida individual o familiar
En Deuteronomio 11:18-20 Dios exhorta a su pueblo a poner sus palabras en su corazón, a enseñarlas a sus hijos, a hablar de ellas “cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes, y cuando te levantes”. Igual sucede con la disposición para la oración.
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